Almagro: elección presidencial sólo hundiría a Venezuela en seis años más de dictadura


El secretario general de la OEA, Luis Almagro, criticó el sábado el diálogo entre la oposición y el régimen de Venezuela y advirtió sobre los peligros de realizar elecciones presidenciales este año bajo el control de la dictadura, diciendo que eso solo condenaría a los venezolanos a seis años más de Nicolás Maduro.

“Ninguna elección que salga de esta dictadura, en estas condiciones, va a traer un cambio político para el pueblo venezolano, ninguna elección que salga de esta dictadura y con estas condiciones le va a dar soluciones a la gente”, explicó Almagró ante decenas de venezolanos congregados el sábado en un evento en Doral.

Las elecciones representan “aplicarle la peor sanción a los venezolanos. No hay peor sanción que se le puede aplicar al pueblo venezolano que seis años más del régimen de Maduro. Eso definitivamente es así”, insistió en el evento organizado por la Coalición Internacional por Venezuela.

Aunque el secretario general de la Organización de Estados Americanos no mencionó directamente a los partidos de oposición que participan en las conversaciones que se llevan a cabo en República Dominicana, sus palabras en realidad constituyen una dura crítica a la actuación de sus principales dirigentes, quienes han concentrado sus esfuerzos en negociar con Maduro la realización de los comicios.

Bajo la propuesta del régimen de Maduro en el proceso de diálogo, la oposición aceptaría la legitimidad de la polémica Asamblea Nacional Constituyente y se comprometería a cabildear ante la comunidad internacional para que desmantelaran las sanciones implementadas contra el régimen, a cambio de poder participar en comicios presidenciales. 

Muchos observadores, sin embargo, consideran que el régimen en realidad no está dispuesto a dejar el poder y manipularía cualquier resultado electoral para emerger como ganador, haciendo uso de los mecanismos de control que posee en el Consejo Nacional Electoral.

Durante su discurso, Almagro enfatizó que la tesis de una salida electoral para la crisis venezolana no solo es equivocada sino que sería uno de los peores acontecimientos que podrían ocurrirle al pueblo venezolano.

“Ese sufrimiento del pueblo, esta falta de derechos económicos, sociales, políticos y civiles que sufre el pueblo venezolano” se extenderían por lo menos por seis años más, “lo que sería perpetuar a los presos políticos, perpetuar las ejecuciones extrajudiciales, perpetuar los atropellos absolutos de los derechos de la gente”, manifestó.

“Debemos erradicar los pasos cortos de la política, los pasos largos de la diplomacia. Hoy no tenemos tiempo para ser retóricos, no tenemos tiempo para pasos cortos y debilitados, no tenemos tiempos para alejarnos de los principios, no tenemos margen para validar una elección que va a ser completamente espuria y que simplemente va a asegurar seis años más a Maduro”, agregó.

El secretario general de la OEA, quien presentó en el 2016 un lapidario informe sobre Venezuela que declaraba que Maduro había instaurado formalmente una dictadura en el país, fue muy cuidadoso en no criticar abiertamente el proceder de los partidos de oposición en negociar con el régimen.

Pero líderes de la comunidad venezolana sí lo hicieron.

Carlos Ortega, quien vive exiliado en Perú, acusó a sectores prominentes de la oposición de traicionar la causa al brindar un falso discurso público para luego obrar tras bastidores a favor de frenar la actuación de la comunidad internacional para salir en ayuda de la democracia venezolana.

“El amigo Almagro, en su condición de secretario general de la OEA, ha sido traicionado por estos vagabundos y delincuentes políticos venezolanos, que dicen ser de oposición, pero que son los grandes aliados de esta dictadura”, manifestó Ortega, quien jugó un papel estelar en la rebelión popular que condujo a la breve destitución en el 2002, del entonces presidente Hugo Chávez.

El ex senador Pablo Medina, uno de los fundadores de la Coalición Internacional por Venezuela, invitó a Almagro a participar en el evento como parte de los esfuerzos de la organización por abrir campamentos humanitarios en Colombia y Brasil para atender al éxodo de venezolanos que cruzan a diario la frontera para escapar de la hambruna.

Los campos humanitarios en realidad ya existen en estos países, y son actualmente ocupados por miles de venezolanos, que viven en carpas, pero se requiere de reconocerlos formalmente para poder brindar ayuda internacional a las personas que se encuentran refugiadas allí, explicó Medina.

Al explicar la necesidad de la medida, Medina describió las duras condiciones que están obligando a miles de venezolanos a salir de su país.

Nadie en realidad quiere vivir en una carpa, soportar el frío de la montaña en los Andes, o cruzar la peligrosa selva en Brasil o llevar a cuesta a un niño cuando el propio padre desfallece por desnutrición para llegar a un refugio, describió Medina.

Pero eso es precisamente lo que los venezolanos están haciendo, y “nosotros debemos unirnos para ayudar a que nuestros compatriotas continúen”, dijo.