Babel migratorio en Centroamérica


2_FOTOMAFIACHINA2Fuentes del aparato policial migratorio de Costa Rica revelaron que los chinos son movilizados por el Dragón Rojo, una poderosa red del crimen organizado transnacional con estrechos nexos en el istmo.

Centroamérica está en el medio de una auténtica burbuja migratoria internacional.

Sirios, nepalíes, ghaneses, somalíes y paquistaníes, entre una larga lista de africanos y asiáticos, llegan en avión a Brasil y prosiguen por vía aérea o terrestre hacia Argentina, Perú, Colombia y Ecuador en su afán de llegar a Centroamérica y buscar ingresar desde México a Estados Unidos.

 Indígenas panameños pasan de Panamá a Costa Rica como migrantes temporales agrícolas, pero recalan como núcleos flotantes y desamparados en zonas urbanas costarricenses. Campesinos y obreros nicaragüenses emigran como braceros a Costa Rica y Panamá y, en pequeño número, a Honduras y El Salvador.

Chinos viajan de Hong Kong a Francia rumbo a Colombia y llegan a Centroamérica (incluyendo a Belice), donde se quedan a vivir al ser sorprendidos como irregulares y, con ayuda de paisanos que ya cubrieron el mismo peregrinaje, se instalan con pequeños restaurantes y como empleados de tiendas de abarrotes, para después surgir como empresarios.

Taiwaneses acaudalados viajan desde su país, entran legalmente a Belice y con rapidez se arraigan en la vida económica beliceña.

Guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y nicaragüenses migran a diario a Estados Unidos, vía México. Miles de cubanos viajaron en los últimos años de Cuba a Ecuador y, vía Colombia, se trasladaron a Centroamérica y México en una tormentosa travesía para tratar de llegar a su meta: Estados Unidos.

Ecuatorianos, peruanos, bolivianos, colombianos y venezolanos emigran a Centroamérica, en un intento por residir en la zona o seguir a Estados Unidos. Dominicanos viajan a Panamá y Costa Rica desde República Dominicana y quedan varados en embudos regionales de explotación sexual y otras modalidades del crimen organizado.

Difícil contención

Mientras la burbuja se sigue inflando, Centroamérica enfrenta múltiples dificultades para contener el incesante flujo de migrantes latinoamericanos, africanos y asiáticos.

“Aunque en asuntos migratorios están de por medio los derechos humanos, también está la logística con que se cuenta para poder frenar a estas personas”, dijo el hondureño Amílcar Sánchez, asesor técnico del estatal Instituto de Migración de Honduras.

Consultado por el Nuevo Herald, Sánchez alegó: “No es que queramos convertirnos en guardaespaldas de los países del norte de América, como Estados Unidos, Canadá o México, pero tampoco es correcto que permitamos que por Centroamérica transiten estas personas sin requisitos de ley y puedan llegar de manera irregular a esos países”.

La gubernamental Comisión Centroamericana de Migración—formada por Guatemala, Belice, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Panamá—reconoció en esta capital el pasado 2 de octubre que el istmo es un pasadizo migratorio en particular de cubanos, africanos y asiáticos. La migración irregular de personas cubanas y extra continentales “impacta en los países de la región como corredor de tránsito hacia los países de destino y representa un desafío para enfrentar la migración irregular”, puntualizó.

Los mecanismos

Aunque las rutas dependen de la procedencia de los flujos, el “coyote” o traficante de personas siempre está presente para cobrar fuertes sumas de dinero por llevar a centroamericanos, caribeños, sudamericanos, africanos y asiáticos a Estados Unidos, a dominicanos y nicaragüenses a distintos destinos de Centroamérica o a chinos en el primer país en que les retenga y acabe su travesía.

En las mafias hay cubanos, chinos, colombianos, mexicanos, centroamericanos y sudamericanos. Un recuento de algunos de los fenómenos migrantes más emblemáticos mostró lo siguiente:

▪ Chinos: Fuentes del aparato policial migratorio de Costa Rica revelaron que los chinos son movilizados por el Dragón Rojo, poderosa red del crimen organizado transnacional con estrechos nexos en el istmo que les cobra hasta $60,000 por trasladarlos de Hong Kong a París y Bogotá en avión y luego por variadas opciones terrestres y marítimas para ingresar a Centroamérica y tratar de llegar a Estados Unidos.

Generalmente jóvenes, se quedan a vivir en el país en que son detectados porque su repatriación es demasiado onerosa.

Migración de Colombia reportó que a ese país ingresaron 9,114 chinos en el 2014 y 11,125 de enero a octubre del 2015. Belice confirmó que hay constante ingreso legal de taiwaneses que copan actividades económicas clave.

▪ Otros asiáticos: En un informe de abril pasado que entregó a el Nuevo Herald, la dependencia colombiana reveló que los oriundos de otros países de Asia, en especial de Siria, Singapur, Afganistán, India, Bangladesh, Nepal, Paquistán y Sri Lanka, pagan por viaje entre $25,000 y $60,000 y penetran por América del Sur.

Migración de Costa Rica precisó que, de enero a abril del 2015, el ingreso de afganos, paquistaníes y otros asiáticos fue constante, con mayoría de nepalíes (442) y nativos de Bangladesh (197). Colombia registró 42 sirios de enero a octubre del 2015 y Costa Rica reportó 30 en el 2014 y 28 al 15 de noviembre anterior.

▪ Africanos: Migración de Colombia narró en el informe que pagan $100 por pasar por la frontera desde Ecuador y entre $6,000 $10,000 por la permanencia y tránsito en territorio colombiano, para salir a Panamá por el caribeño puerto de Turbo y continuar por Centroamérica. Africanos de las más diversas nacionales entraron a Costa Rica en el primer trimestre del 2015, con mayoría de somalíes (315) y ghaneses (184) aunque hubo también nigerianos, eritreos y etíopes, entre otros.

▪ Cubanos: Atraídos por privilegios migratorios que Estados Unidos les concede desde 1966 y por el beneficio de ingreso sin visa que Ecuador les otorgó desde el 2008 hasta este 30 de noviembre, los cubanos se convirtieron, a partir del 2012, en la principal población migrante extraregional que pasa por Centroamérica del sur al norte del continente. Ecuador les exigirá visa desde el 1 de diciembre.

Migración de Costa Rica aseguró que con rutas similares a las de otros migrantes, los cubanos pagan a los “coyotes” de $7,000 a $15,000 por el recorrido de Quito a la frontera entre México y Estados Unidos, sin contar gastos adicionales de sobornos a autoridades corruptas y a otros traficantes que deben cubrir en el trayecto. El fenómeno provocó a mediados de este mes una crisis internacional con más de 3,700 cubanos atrapados en el lado costarricense de la frontera con Nicaragua, porque los nicaragüenses impiden su paso.

▪ Latinoamericanos y caribeños: Con pasaportes falsos, bodas por conveniencia, insertados en cadenas de “coyotes” o como mano de obra agrícola temporal, dominicanos, panameños, sudamericanos y otros latinoamericanos se filtran o cuelan en trillos de la trata de personas con distintos fines —explotación sexual y laboral, pornografía, tráfico de órganos, adopción ilegal, matrimonio fraudulento y múltiples giros ilícitos— y pululan en el istmo como reductos flotantes.

Y así, la burbuja se infla a diario en el “Babel” migratorio de Centroamérica.