Corrupción, ‘talón de Aquiles’ de Panamá


Por La Estrella de Panamá

Las respuestas que otorga Panamá a las asistencias internacionales que investigan casos de blanqueo por lo general son incompletas, innecesarias e inconsistentes.

Los estadounidenses pusieron en la mira la forma en que Panamá investiga los casos de blanqueo de capitales y la colaboración que brinda a otros países.

En este sentido, detallan que los oficiales de banca por lo general proveen un mínimo análisis de transacciones sospechosas temiendo hacerse responsables, y algunos notifican a los ejecutivos del banco o a sus clientes sobre las investigaciones y estas acciones no están tipificadas en la ley.

Las autoridades encargadas de hacer estas supervisiones tienen pocos recursos y no hay personal calificado con experiencia en el campo.

Algunos supervisores no pueden tener acceso a transacciones sospechosas por la confidencialidad de la ley, lo que hace más difícil examinar y reportar los problemas, pues la protección de la confidencialidad del cliente es muchas veces más poderosa que las autoridades que realizan las investigaciones.

Esto hace que el sistema financiero sea vulnerable ante las actividades criminales, principalmente a las débiles costumbres, aplicación y supervisión limitada de las transacciones.

El sistema judicial es otro componente que por falta de recursos obstruye una investigación de los delitos de lavado de dinero y, por consecuencia, lo deja expuesto a la corrupción.

Entre enero y agosto de 2016 hubo 34 investigaciones por lavado de dinero, aún sin sentencia. Pero la mayoría fueron por enriquecimiento injustificado de políticos, mas no producto de investigaciones contra carteles o su desmantelamiento.

En 2016, Estados Unidos compartió asistencia técnica y entrenamiento con personal de este país a sus pares en otras regiones para construir capacidades y conocimiento de las leyes y los intereses de seguridad del norte.

En aduanas, se utiliza para detectar movimientos sospechosos el Programa Unidad de Transparencia Comercial (TTU, por sus siglas en inglés) como una de las herramientas para generar datos que permitan identificar transacciones que realiza el crimen organizado con esquemas de repatriación generadas por múltiples actividades, incluyendo droga, tráfico humano, fraude aduanal, transgresión de la propiedad intelectual, entre otros.

‘El dinero entra en bultos de efectivo y luego se blanquea’

El 90% de la droga con destino a Estados Unidos pasa por Panamá, Centroamérica y luego llega a México, la última frontera antes de llegar al principal mercado consumidor.

El movimiento de la droga está a cargo de grupos mexicanos y colombianos desde el Darién panameño y las zonas litorales. Los narcotraficantes explotan la infraestructura y logística del país que incluye la Zona Libre de Colón, los puertos de contenedores, aeropuertos y la carretera Panamericana.

Esta información aparece así en el informe sobre narcóticos y lavado de dinero que publica cada año el Departamento de Estado de Estados Unidos, que considera a Panamá como uno de los ochenta países del mundo donde más dinero se lava.

Los delitos de cuello blanco han tomado relevancia en países catalogados como ‘major money laundering countries’, y las acciones que han efectuado para combatirlo.

Este crimen sigue siendo una amenaza global en manos de una organización criminal trasnacional que ha encontrado técnicas para burlar los controles y lavar sus activos, lo que ha provocado a nivel mundial una exacerbación del esfuerzo de la Policía, los supervisores legales y las agencias de inteligencia.

Panamá, a pesar de haber hecho esfuerzos en la adecuación de su legislación para combatir el blanqueo de dinero, aún debe demostrar su habilidad y efectividad a la hora de cumplir estas normas, incluyendo la investigación de complejos esquemas de lavado de activos, sostiene el reporte de Estados Unidos, en el que aparece una mención a las denuncias denominadas ‘Panama Papers’ como un ejemplo significativo de la vulnerabilidad de las laxas prácticas del sistema financiero y su transparencia en el uso de sociedades anónimas que sirvieron para lavar dinero, esconder dineros producto de defraudación fiscal, y evadir las sanciones norteamericanas, especialmente las que se relacionan con el ejercicio de los abogados y los servicios que proveen.

Las empresas offshore de Panamá, dicen, sirvieron a ex ejecutivos de Petro Ecuador para ocultar US$12 millones que se robaron, según lo reportaron autoridades de ese país, que acusaron a 17 personas por malversación de fondos.

Estas debilidades fueron un punto de observación del Departamento de Estado, que en mayo pasado identificó la supuesta ‘organización de lavado de dinero del Grupo Waked’, relacionada con el servicio de blanqueo de activos del narcotráfico.

Las investigaciones de los norteamericanos revelan que la forma en que se lava dinero es a través de grandes bultos de efectivo que se cruzan en los aeropuertos, los puertos y la Zona Libre de Colón. El efectivo es introducido al país declarando que será utilizado en la ZLC, pero no existe una versión oficial de la verificación de que este proceso se haya efectuado como para corroborar que realmente se haya utilizado para hacer negocios lícitos en esta zona libre de impuestos situada en el Atlántico.

‘Panamá está calificado como uno de los países del mundo donde más se produce delito de blanqueo de capitales, igual que otras 80 naciones’.