Daniel Ortega se calla, mientras Maduro se hunde


Cuestionan el silencio del caudillo, mientras Maduro se asoma al abismo.

Analistas políticos y críticos del Gobierno opinaron que el presidente designado Daniel Ortega está en medio de un dilema, porque aunque se siente en deuda con Venezuela, no puede expresarle solidaridad a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, porque lo enfrentaría a la Organización de Estados Americanos (OEA), con la que tiene un proceso de diálogo para fortalecer la democracia y evitar la aprobación de la iniciativa de Ley Nica Act.El exembajador de Nicaragua en Alemania, José Dávila, manifestó que Ortega está tratando de “hilar fino” para no salir afectado con lo que pasa en Venezuela, país que el lunes pasado comenzó un proceso de salida de la OEA, debido a que este organismo acusa a Maduro de dictador.

“Ortega está en un dilema (porque) está en contra de la OEA, en su acción contra Venezuela, pero a la vez la OEA le ha dado un período de gracia de tres años para que mejore aspectos electorales en el país”, opinó Dávila.Los venezolanos atraviesan una crisis política, agravada por la elevada inflación y una grave escasez de medicinas y alimentos.  En las calles de Venezuela, los ciudadanos exigen la renuncia de Maduro, sucesor del fallecido Hugo Chávez. En estas protestas se han registrado 28 muertos. Mientras en Nicaragua, sobre el gobierno de Ortega pende la amenaza de la iniciativa de Ley que condiciona los créditos y las inversiones a Nicaragua de organismos financieros internacionales, en los que Estados Unidos tiene poder de veto, mejor conocida como Nica Act.

Según los expertos, esta ley ocasionaría un gran daño económico al país. La iniciativa es impulsada por 25 congresistas estadounidenses, que pretenden castigar a Ortega por los fraudes electorales, las violaciones a los derechos humanos y la corrupción institucional.Dávila dijo que “puede interpretarse cierto paralelismo en ambos procesos (crisis de Venezuela y Nicaragua)”, pero considera que “Ortega demuestra más astucia que Maduro” para salir de su problema.

Cuando el gobierno de Ortega conoció la posibilidad real de la aprobación de la Nica Act –en su primera introducción ante el Congreso de Estados Unidos el año pasado–, fue que comenzó un proceso de diálogo con el secretario general de la OEA, Luis Almagro.“El propio presidente de Estados Unidos (Donald Trump) ya ha señalado a Venezuela de ser una dictadura y ha señalado al vicepresidente y otros funcionarios de corruptos y hasta de narcotraficantes; mientras el Congreso de Estados Unidos promueve la Nica Act para presionar a Ortega que tome medidas democráticas en Nicaragua”, manifestó Dávila.Dávila considera que la única manera de que Ortega salga de ese “callejón sin salida” es anunciar una amplia apertura democrática en el país. Aún así, el exembajador señaló que Ortega no puede olvidar que la fuerte amistad política con Maduro (y antes con el fallecido Hugo Chávez), le facilitó la construcción de su poder político y económico, con base en la ayuda venezolana, la cual se calcula en más de 4 mil millones de dólares, así que considera que Venezuela y Nicaragua están en cierto sentido fusionados. El exvicecanciller Víctor Hugo Tinoco opinó que “Ortega no se puede solidarizar abiertamente con su par autoritario en Venezuela, porque tendría que atacar a la OEA, a Almagro y a los mismos Estados Unidos”, y eso no le conviene en este momento, entonces se queda callado sobre la situación que está ocurriendo, como lo ha hecho cuando también han caído otros de los líderes con los que se identifica, como el caso del dictador de Libia, Muamar el Gadafi.El exembajador de Nicaragua en Venezuela, Róger Guevara Mena, consideró que Nicaragua está en una posición difícil en la OEA, porque si bien tiene que ser solidaria con Venezuela por la cooperación brindada por este país, no puede olvidar que tiene compromisos con la democracia.“Yo entiendo que hay solidaridad con base en relaciones personales y por créditos económicos que hay que agradecer, pero como Nación nos vemos comprometidos a apoyar algo que nosotros hemos combatido”, dijo Guevara en alusión a las dictaduras.

Guevara opinó que Maduro debería de tomar en cuenta el antecedente de Nicaragua, cuando este país fue expulsado de este organismo en 1978, debido a la dictadura somocista.“En la décima séptima reunión de consulta de Cancilleres, reunida en Washington a finales de 1978, (la OEA) decidió la expulsión de Nicaragua, gobernada por el presidente Somoza. Esa expulsión produjo un aislamiento político, económico, militar y financiero del país. Aquí (en Venezuela) la situación cambia un poquito, pero no en cuanto a sus efectos, porque el hecho de que sea Maduro el que lo solicite, a sabiendas de ante mano de que va a haber una expulsión, no cambia el panorama de aislamiento”, explicó Guevara.

Saludaron independencia

El pasado 19 de abril, el gobierno de Nicaragua saludó a Venezuela por su 207 Aniversario del Grito de Independencia, obviando la situación crítica que vive ese país.“Pedimos a Dios que derrame sobre esa patria querida los dones del Espíritu Santo, para que ese bravo pueblo, tan nuestro, tan de todos, avance, respaldado y fortalecido su vigor y su gloria”, expresaron el presidente y la vicepresidenta designados por el poder electoral, Daniel Ortega y Rosario Murillo, en una carta enviada al gobierno de Venezuela.

Dosis de mayor aislamiento

El ex embajador y ex representante de Nicaragua ante las Naciones Unidas (ONU), Julio Icaza Gallard, manifestó que la salida del gobierno de Nicolás Maduro de la OEA solamente acarrea mayor aislamiento para Daniel Ortega. Icaza consideró que solo si Nicaragua toma en cuenta la realidad política y jurídica de Venezuela, evitará el aislamiento.
Según Icaza, la salida de Venezuela de la OEA no tiene efectos automáticos en términos jurídicos, porque explicó que la Carta deDemocrática Interamericana prevé, en su artículo 143, el procedimiento de renuncia de la misma por un Estado miembro y es clara al explicar que se requiere que transcurran dos años desde la fecha de recepción de la notificación de denuncia por la Secretaría General, para que el Estado denunciante quede libre de las obligaciones como miembro de la Organización.
Ortega ha sido cuestionado por instaurar una dinastía. Su esposa es número dos.