David Hopper, camarada de Jeremy Corbyn, adquirió un portafolio secreto de propiedades en Cuba


Jeremy Corbyn con David Hopper

Un militante izquierdista descrito por Jeremy Corbyn como un “maravilloso camarada” compró en secreto una villa cubana de lujo y otras propiedades en el extranjero después de que su sindicato se enriqueciera al apropiarse de dinero proveniente de indemnizaciones para  mineros enfermos.

La villa era una de al menos tres casas en Cuba propiedad de David Hopper, un revoltoso líder regional del Sindicato Nacional de Mineros (NUM, por sus siglas en inglés) que murió en 2016. Ubicada en un suburbio exclusivo de la Habana, es alquilada a turistas por su viuda a un costo de hasta 480 libras por noche.

La sección del NUM en la ciudad de Durham, dirigida por el Sr. Hopper, ganó millones de libras al desviar dinero en efectivo de los pagos destinados a los hombres cuya salud se había arruinado por su trabajo bajo tierra. The Times puede demostrar que el sindicato más tarde le dio a Hopper, como regalo, una casa de 375.000 libras en una próspera localidad inglesa. Un diputado laborista describió las revelaciones como “un escándalo que pone en evidencia la falsedad de su retórica izquierdista”.

Hopper, quien llamaba a Tony Blair “el diablo”, fue un opositor radical del capitalismo, al punto de organizar una fiesta para celebrar la muerte de Margaret Thatcher, a quien acusó de hacer “más daño que Hitler”.

El Sr. Corbyn ofreció un panegírico en su funeral y Morning Star (N. del T.: Diario británico de izquierda, fundado en 1930 por el Partido Comunista de Gran Bretaña)  le dedicó seis páginas a los obituarios de un hombre que llamó un “verdadero gigante” del movimiento socialista.

La revelación de su propiedad cubana, más el regalo que recibió de una casa en el pueblo con los precios de bienes raíces más altos en el condado de Durham, plantea preguntas sobre su papel durante las décadas en que ejerció el cargo de Secretario General del sindicato de mineros en Durham. Un sindicato que tenía solamente 11 miembros, pero activos netos de más de 6.4 millones de libras cuando sus cuentas fueron exigidas para su publicación en 2007. A pesar de su pequeña membresía, en ese año el paquete de sueldos y beneficios del Sr. Hopper ascendió a 83.000 libras.

La riqueza de la organización fue consecuencia del lucrativo papel que el sindicato tuviera en un plan de indemnización por lesiones personales que condujo a la mayor investigación por malversación en la historia de la profesión jurídica. El esquema de 5.5 mil millones de libras, introducido después de que la antigua empresa British Coal (Carbón Británico)  fuera encontrada responsable a finales de los años 90 de dos trastornos de salud sufridos por los mineros, activó 760.000 demandas, y los pagos de los daños  totalizaron 4.1 mil millones de libras.

A la mayoría de los mineros se les otorgó menos de 10.000 libras, y decenas de miles recibieron menos de 1.000, pero las firmas de los abogados que tramitaban sus reclamos recibieron como honorarios un total de 1.2 mil millones de libras provenientes del erario público.

Algunas empresas llegaron a acuerdos con los sindicatos para procesar múltiples reclamaciones. Durham NUM entregó decenas de miles de casos a la firma de abogados Thompsons Solicitors, entre cuyos socios está un amigo cercano del Sr. Hopper, y que obtuvo 155 millones por su manejo de las reclamaciones. Como parte del acuerdo, un porcentaje de los daños concedidos a cada minero, hasta un máximo de 1.000 libras, fue deducido por el bufete de abogados y pagado al sindicato.

Thompsons Solicitors fue luego criticada por no haber informado a sus clientes que otros abogados no estaban dando esa parte de los beneficios por daños a los sindicatos. Su jefe ejecutivo, a nombre de cinco socios mayores, aceptó una severa reprimenda del regulador de la industria por infringir el código de conducta de los abogados.

Durham NUM fue suprimido del listado sindical en 2007,  porque sus 11 miembros votaron unánimemente a favor de convertirlo en una compañía de tramitación de demandas llamada Asociación de Mineros de Durham (DMA, por sus siglas en inglés). Posteriormente cuatro de los 11 miembros fueron vetados de por  vida de ser fideicomisarios de cualquier institución de beneficencia después de que una investigación de la Comisión de Beneficencia los encontrara culpables de “malversación y mala gestión” en el funcionamiento de una asociación benéfica ligada al sindicato. Los cuatro no son directores del DMA. La asociación, encabezada por el Sr. Hopper hasta su muerte por un infarto, nunca ha tenido que revelar sus cuentas.

La primera esposa de Hopper murió de cáncer después de 35 años de matrimonio en 1997. En 2006 el dirigente sindical se casó con una ciudadana cubana, en la Embajada de ese país en Londres. La casa de la pareja en el pueblo de East Boldon, del condado de Durham, antiguamente propiedad del sindicato, les fue dada por el DMA, en 2012, como un “regalo en especie” -ese fue el año en que el esquema de compensación de los mineros finalmente concluyó-.

En su testamento, Hopper no dejó ninguna propiedad o dinero a los cuatro hijos de su primer matrimonio. Su segunda esposa parece haber heredado sus propiedades de La Habana, incluyendo una lujosa villa de cuatro dormitorios, un apartamento de tres dormitorios y una casa grande e independiente. La villa y el apartamento están disponibles para su alquiler en sitios web especializados, incluyendo Airbnb.

En Cuba el Sr. Hopper es considerado un héroe. Después de su muerte, la Campaña de Solidaridad con Cuba lo describió como “un amigo maravilloso de todo el pueblo de Cuba”.

Workers Weekly (“El Semanario de los Trabajadores”),  publicado por el Partido Comunista Revolucionario de Gran Bretaña (marxista-leninista), elogió el “firme apoyo de la DMA a la revolución cubana”, bajo la conducción del Sr. Hopper.

Kevan Jones, hijo de minero y diputado laborista por el distrito de Durham Norte, ha acusado a los líderes de Durham NUM de recibir “enormes sumas de dinero” del plan de indemnización. Jones señaló asimismo que la revelación de las propiedades de Hopper exponía su doble moral. Fue “una traición a las comunidades mineras en lucha que él siempre afirmó representar… El DMA necesita explicar que pasó con los 6.4 millones de libras en activos que heredó en 2007. “

DMA ha respondido que su “fuerte posición neta de activos” en 2007 desapareció después de un período sin ingresos pero con gastos, que incluían un fallido caso legal que costó 3.5 millones, y el “salario permanente de Hopper de acuerdo con su paquete de remuneraciones bajo Durham NUM”, hasta su muerte.

Cuando un nuevo equipo directivo tomó el control después de la muerte del Sr. Hopper, rápidamente descubrió que las finanzas de la Asociación estaban “en una posición precaria“. Alan Cummings, quien sucedió al Sr. Hopper como Secretario, dijo que tenía la intención de dirigir la organización “de la manera más transparente” posible.

DMA afirmó además que le dio a Hopper la casa en el condado de Durham  porque tenía sentido deshacerse de ella en lugar de mantenerla, pero insistió en que no se “proporcionó asistencia a Hopper para que pudiera adquirir cualquier otra propiedad”.

Los abogados de Thompsons habían indicado previamente que su empresa y los sindicatos desempeñaron un papel crucial en el establecimiento de los esquemas de indemnización del carbón. También que lograron mayores promedios de compensación por daños para sus clientes mineros que cualquier otra firma de abogados. 

A la viuda del Sr. Hopper se le pidió su comentario pero se negó a responder.

Traducción: Marcos Villasmil


NOTA ORIGINAL:

TIMES INVESTIGATION

THE TIMES

Corbyn comrade David Hopper bought secret portfolio of properties in Cuba

By Andrew Norfolk, Chief Investigative Reporter

A militant leftwinger described by Jeremy Corbyn as a “wonderful comrade” secretly bought a luxury Cuban villa and other overseas properties after his trade union grew rich by taking money from compensation awards for sick miners.

The villa was one of at least three homes in Cuba owned by David Hopper, a firebrand regional leader of the National Union of Mineworkers (NUM) who died in 2016. In an exclusive suburb of Havana, it is let to tourists by his widow at a cost of up to £480 per night.

Durham NUM, run by Mr Hopper, earned millions of pounds by slicing cash from payments intended for men whose health was ruined by their work underground. The Times can reveal that the union later gave him, as a gift, a £375,000 house in an affluent English village. A Labour MP described the revelations as “a scandal that lays bare the hollowness of his left-wing rhetoric”.

Mr Hopper, who labelled Tony Blair “the devil”, was an arch-opponent of capitalism who organised a party to celebrate the death of Margaret Thatcher. He accused her of doing “more damage than Hitler”.

Mr Corbyn gave the eulogy at his funeral and the Morning Star devoted six pages to obituaries of a man it called a “true giant” of the socialist movement.

The disclosure of his Cuban property portfolio, plus the gift he received of a home in the village with the highest property prices in Co Durham, raises questions about his decades-long role as general secretary of Durham NUM. It had only 11 members but net assets of more than £6.4 million when its accounts were last required to be published in 2007. Despite its tiny membership, in that year Mr Hopper’s pay and benefits package totalled £83,000.

His union’s wealth was a consequence of its lucrative role in a personal injury compensation scheme that led to the biggest misconduct investigation in the history of the legal profession. The £5.5 billion scheme, introduced after the former British Coal was found liable in the late 1990s for two health conditions suffered by miners, triggered 760,000 claims and damages payments totalling £4.1 billion.

Most miners were awarded less than £10,000 and tens of thousands received less than £1,000 but the solicitors’ firms handling their claims earned fees totalling £1.2 billion from the public purse.

Some companies agreed deals with trade unions to process multiple claims. Durham NUM handed tens of thousands of cases to Thompsons Solicitors, whose partners included a close friend of Mr Hopper and which earned £155 million from the claims. As part of the deal, a percentage of the damages awarded to each miner, up to a maximum of £1,000, was deducted by the law firm and paid to the union.

Thompsons was later shamed for its failure to tell clients that other lawyers were not giving some of the damages to the unions. Its chief executive, on behalf of five senior partners, accepted a severe reprimand from the industry regulator for breaches of the solicitors’ code of conduct.

Durham NUM de-listed as a trade union in 2007 when its 11 members voted unanimously to turn it into a claims handling company called Durham Miners Association (DMA). Four of the 11 were later banned for life from being trustees of any charity after a Charity Commission investigation found them guilty of “misconduct and mismanagement” in the running of a welfare organisation linked to the union. They are not directors of the DMA. The association, led by Mr Hopper until his death from a heart attack, has never had to reveal its accounts.

Mr Hopper’s first wife died of cancer after 35 years of marriage in 1997. In 2006 he married a Cuban at the country’s embassy in London. The couple’s home in the Co Durham village of East Boldon, formerly owned by the union, was given to them by the DMA as a “gift in kind” in 2012 — the year the miners’ compensation scheme finally closed.

Mr Hopper’s will left no property or money to his four children from his first marriage. His second wife appears to have inherited his Havana properties, including a luxury, four-bedroom villa, a three-bedroom apartment and a large, detached house. The villa and the apartment are available for rental on property websites including Airbnb.

In Cuba Mr Hopper is considered a hero. After his death, the Cuba Solidarity Campaign described him as “a wonderful friend to all the people of Cuba”.

Workers Weekly, published by the Revolutionary Communist Party of Britain (Marxist-Leninist), praised the DMA’s “staunch support for the Cuban revolution” under Mr Hopper.

Kevan Jones, a miner’s son and Labour MP for North Durham, has accused Durham NUM’s leaders of receiving “huge sums of money” from the compensation scheme. The MP said the disclosure of Mr Hopper’s properties exposed his double standards. It was “a betrayal of the struggling mining communities he always claimed to represent . . . The DMA needs to explain what happened to the £6.4 million of assets it inherited in 2007.”

DMA said its “strong net asset position” in 2007 vanished after a period with no income but with expenditure that included a failed legal case costing £3.5 million and Mr Hopper’s continuing “salary in line with his remuneration package under the Durham NUM” until his death.

When a new leadership team took control after Mr Hopper’s death, it swiftly discovered that the association’s finances were “in a precarious position”. Alan Cummings, who succeeded Mr Hopper as secretary, said he intended to run the organisation “in the most transparent manner” possible.

DMA said that it gave the house in Co Durham to Mr Hopper as it made sense to dispose of it rather than maintain it but insisted that it did not “provide assistance to enable him to acquire any other interest in property”.

Thompsons Solicitors has previously stated that it and the unions played a crucial role in the establishment of the coal health compensation schemes. It said it achieved higher average damages for its mining clients than any other firm of solicitors.

Mr Hopper’s widow was approached for comment but declined to respond.