Editorial El País: Desprotección de datos – El ‘caso Facebook’ muestra lo fácil que es acceder a la información digital


Alexander Nix, consejero delegado de Cambridge Analytica, ayer llegando a sus oficinas en el centro de Londres. HENRY NICHOLLS REUTERS

Como bien están demostrando diversas plataformas rusas, el control de los datos digitales es un arma política de primer orden y muy preciada. La fuga ilegal de datos de 50 millones de usuarios de Facebook pone al descubierto que el oscuro manejo de la información no es monopolio ruso y que las grietas de las redes sociales desprotegen a los usuarios, facilitando la información que estos aportan gratuitamente para que luego pueda ser utilizada con fines oscuros

La consultora Cambridge Analityca, entre cuyos inversores están Steve Bannon, el jefe de campaña de Donald Trump en 2016, y el millonario y donante republicano Robert Mercer, robó supuestamente los datos de unos 50 millones de usuarios para utilizarlos en favor del candidato Donald Trump. Para ello se valió de un subterfugio informático y de la reputación de la Universidad de Cambridge. Logró el consentimiento de 270.000 usuarios y a través de ellos (con una aplicación que se descargaban de manera voluntaria) obtuvo la identidad, la red de amigos y los gustos (a través de los likes) de 50 millones de personas sobre las que influir.

La práctica es ilegal. Los usuarios de Facebook ceden por contrato sus datos solo para análisis académicos. Pero llueve sobre mojado. Cambridge Analityca ya estaba siendo investigada en Reino Unido por su supuesta interferencia en favor del Brexit antes de conocerse este nuevo escándalo de perfiles tan inquietantes.

Son muchas las dudas y cuestiones que plantea este nuevo caso. La primera de ellas es la alarmante facilidad con la que una empresa puede acceder a tantos usuarios sin el consentimiento de estos. ¿Es solo el resultado de la falta de seguridad de la red social? El comportamiento de los responsables de Facebook respecto a este asunto que vio la luz el sábado pasado es también llamativo. Según The Observer, el medio que ha desvelado el escándalo junto a The New York Times, Facebook fue consciente de la masiva fuga de datos a finales de 2015. No avisó, sin embargo, a sus usuarios. El Parlamento Europeo, el Senado de Estados Unidos y la Cámara de los Comunes de Reino Unido están pidiendo que sus máximos responsables comparezcan para explicar lo ocurrido. De momento, estos guardan un sonoro silencio.

No es Facebook, sin embargo, el único actor bajo sospecha de este escándalo. Es clave el investigador rusoamericano de la Universidad de Cambridge Alexandr Kogan, al que ahora la consultora culpa en exclusiva de lo ocurrido. Es importante también analizar el comportamiento de esa firma que, además de apoyar el Brexit, se ha jactado de saber cómo desacreditar a rivales y manipular a la opinión pública. En este caso, esa manipulación se ha puesto al servicio de la campaña de los republicanos. ¿Cuánto sabía de todo ello el partido de Donald Trump?

Facebook se ha comprometido a asegurarse de que Cambridge Analityca no conserve la masiva información obtenida ilegalmente. Alarma la certeza de saber que esa es una misión casi imposible. El refuerzo de los mecanismos y leyes de protección de datos es urgente, pero su vulnerabilidad es cada día más evidente.