El centroderecha gana en Sicilia


El gran triunfador es Silvio Berlusconi, con la bandera del antipopulismo; el Movimiento 5 Estrellas de Grillo se consolida como primer partido de la isla, y el Partido Democrático sufre una sonora derrota, que debilita el liderazgo de Matteo Renzi

Silvio Berlusconi ha vuelto. En realidad él nunca dijo que se había retirado, pero sí lo dieron por muerto políticamente. El excavaliere, maestro en remontadas, ha sido el triunfador en las elecciones regionales de Sicilia, al lograr unir al centro derecha, derrotando al Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo, y sobre todo a Matteo Renzi, líder del Partido Democrático (PD), que ha sufrido una debacle. El centro derecha se proclamó anoche ganador de las elecciones regionales de Sicilia, confirmando el notable avance de los moderados, una tendencia general en todo el país, según indican las encuestas. Le ha seguido de cerca el Movimiento 5 Estrellas, mientras la sonora derrota del Partido Democrático complica seriamente el liderazgo de su secretario general, Matteo Renzi, en el centro izquierda.

Se ha dado gran relieve a estas elecciones, porque han sido el último test antes de las elecciones generales que serán en la primavera próxima. Aunque las urnas se cerraron el domingo a las diez de la noche, increíblemente solo en la mañana del lunes comenzó el escrutinio oficial. Anoche, con el 100% escrutado, resultó claro ganador, con un 39,84%, el candidato de la derecha, Nello Musumeci (62 años), un exmilitante del postfascista Movimiento Social Italiano, hoy miembro del partido Hermanos de Italia.

El gran rival de Musumeci ha sido un militante del Movimiento 5 Estrellas (M5E) del cómico Beppe Grillo, Giancarlo Cancelleri (42 años), que se quedó en un 34,65%. El Movimiento de Grillo es el primer partido político de Sicilia, lo que constituye un éxito, pero en cierta forma el M5E sufre una derrota. Todos sus líderes, incluido Grillo, han recorrido la isla y confiaban en ganar estas elecciones. El M5E, como partido antisistema, no ha logrado movilizar al electorado. Solo el 46,76 % de los cuatro millones y medio de sicilianos con derecho a voto acudió a las urnas. En cualquier caso, el Movimiento de Grillo sale reforzado y se considera el «vencedor moral».

Silvio Berlusconi ha exultado con esta victoria. «Han ganado los moderados. Hemos impedido que Sicilia cayera en manos del Movimiento 5 Estrellas, gente que jamás ha trabajado», manifestó el excavaliere, que calificó a los grillini de incompetentes y de ser peligrosos para el país. Silvio Berlusconi, a sus 81 años, se propuso a los sicilianos como el «usato sicuro», prometiendo un plan Marshall para la isla.

El tercero en discordia, a nivel nacional, el exprimer ministro, Matteo Renzi, ha permanecido lejos de la isla, porque temía una fuerte derrota, ya que, además, el centro izquierda se presentó desunido. Su candidato, Fabrizio Micari (54 años), rector de la universidad de Palermo, ha obtenido un 18,65 %, sumando las distintas fuerzas políticas que lo apoyaban. Ha sido una derrota anunciada del Partido Democrático de Renzi. El PD se sitúa, con el 13,1 %, como tercer partido en Sicilia, por detrás de Forza Italia de Silvio Berlusconi, que alcanza el 16,5 %.

Sin duda, este duro revés de Matteo Renzi tendrá repercusiones en su liderazgo del centro izquierda. Hoy el líder del PD tenía previsto mantener un debate televisivo cara a cara con el candidato del M5E a primer ministro, Luigi Di Maio. Éste lo anuló ayer, con la excusa de que Matteo Renzi ya no es el candidato a primer ministro en el centro izquierda. De hecho, tras reconocer la «derrota neta» de su partido, Renzi, con su liderazgo en discusión, mostró su disponibilidad a unas elecciones primarias para designar un candidato de la coalición del centro izquierda en los próximos comicios nacionales de primavera.

La debacle del PD ha mostrado que solo en coalición puede ser competitivo en elecciones. La nueva ley electoral, con sistema proporcional, obligará a los partidos a formar coaliciones, lo que perjudicará al M5E que se niega a aliarse con las fuerzas políticas tradicionales.