Ella Fitzgerald: All the things you are


El pasado mes de abril se celebraron 101 años del nacimiento de una de las más grandes leyendas de la música popular: Ella Jane Fitzgerald. Sus apodos lo dicen todo: “Reina del Jazz”, “Primera Dama de la Canción”, “Lady Ella”.

Junto con Billie Holiday y Sarah Vaughan forma parte de una trilogía inovidable en la historia del jazz. En los cincuenta, si la balada con voz masculina nos daba a un Frank Sinatra, la femenina no se quedaba atrás. Su inmenso talento fue reconocido en vida: Ganó catorce premios Grammy, incluyendo el Grammy por su carrera, y fue galardonada con la Medalla Nacional de las Artes, así como la Medalla Presidencial de la Libertad. En 1990, recibió un doctorado honorario en Música de la Universidad de Harvard. 

La balada “All the things you are” (compuesta por dos pesos pesados, Jerome Kern y Oscar Hammerstein II -compositor también de “The Sound of Music”-, para el musical “Very warm for May” (1939), posee uno de los coros más populares de la historia del jazz – Charlie Parker decía que incluía su letra favorita- y ha sido interpretada por Frank Sinatra, Barbra Streisand, las orquestas de Artie Shaw, Glenn Miller y Tommy Dorsey, Helen Forrest, Dizzy Gillespie, Jo Stafford, Miles Davis, Mario Lanza, Amália Rodrigues, Tony Bennett, Michael Jackson, Don Byas, Bill Evans, Paul Desmond, Nino Bravo, Thelonius Monk, Sarah Vaughan, Paquito D’Rivera, entre muchos cantantes y grupos. Pero para mí la versión de Ella es insuperable:

 

Ella debutó como cantante a los 17 años, el 21 de noviembre de 1934,​ en el Harlem Apollo Theater de Nueva York, ganando el concurso Amateur Night Shows con la canción «Judy», interpretada al estilo de su ídolo de entonces, Connee Boswell. Ella consiguió entrar en la afamada orquesta de Chick Webb, convencida por uno de los asistentes a las noches del Apollo: el reputado arreglista y saxofonista alto Benny Carter.

Comenzó a cantar con la banda de Chick Webb en 1935, en el Savoy Ballroom de Harlem. El crítico George T. Simon escribió en la revista Metronome en enero de 1936: «Aquí tenemos a la número uno de 1936… Ella Fitzgerald… la joya de 17 años que canta en el Harlem Savoy Ballroom con la estupenda orquesta de Chick Webb con su gran aptitud natural para el canto… una de la mejores… no hay razón para pensar que no llegue a ser la mejor dentro de un tiempo». Y lo siguió siendo por décadas. En 1941 comenzó su carrera en solitario.

 Ella murió en su casa (en Beverly Hills) el 15 de junio de 1996 a la edad de 79 años.

Algunas de sus intepretaciones más reconocidas: