Gabriela Mistral, una imagen en perpetua revisión


Gabriela Mistral (izquierda) junto a la escritora española María Luz Morales.

Una reedición de su obra póstuma ‘Almácigo’ devuelve a la actualidad a la chilena, ganadora del Premio Nobel

Chile tiene la gracia de contar con Pablo Neruda y Gabriela Mistral, como quien dice el mar y la cordillera, ambos en rango de místicos: él de las materias y ella del espíritu”, dice el artista visual y doctor en filología románica Luis Vargas para describir a las dos grandes figuras que definen la lírica del país sudamericano. Ambos acreedores de un premio Nobel en literatura – los dos únicos de Chile- y con una veta social que los llevó a hacer carrera diplomática. La imagen de Mistral, destacada históricamente en su lucha por los derechos de la infancia, suele revisarse cada cierto tiempo.

A Mistral -que nació con el nombre de Lucila Godoy en 1889, pero pasó a la historia con su seudónimo literario- se le homenajea de diversas formas. Entre ellas, la aparición de su rostro en el billete de $5.000, siendo la única mujer que aparece en uno de las cinco emisiones de papel moneda disponibles. En 2010 su retrato fue actualizado y pasó de tener un duro perfil de Mistral a una poetisa más amable, que mira de frente. El cambio fue posible gracias a una donación masiva de documentos que la artista dejó antes de morir en 1957 en Estados Unidos. El legado, conformado por cerca de 100 cajas con manuscritos inéditos, documentos, libros y recuerdos personales fue donado al Estado chileno por Doris Atkinson, quien es sobrina de la fallecida albacea y secretaria de Mistral, Doris Dana.

Atkinson recuerda con cariño la visita que hizo al país en 2014 con motivo de los 125 años del nacimiento de Mistral. En ese entonces pudo apreciar el aporte del compendio que ella entregó años antes y la utilidad de los objetos que se incluían en la colección. Desde Estados Unidos, destaca el trabajo del Archivo Nacional -la institución encargada de resguardar el legado- y la modificación que se le hizo al billete de $5.000, “hay literalmente una nueva cara de mistral en Chile”.

Uno de los resultados de la liberación de los documentos fue un libro que contenía poemas inéditos que fueron facilitados por Atkinson al experto mistralista Luis Vargas. El texto se publicó bajo el nombre de “Almácigo” y si bien se distribuyó en las bibliotecas del país sudamericano, no llegó a ponerse a la venta. Recientemente una segunda edición fue publicada por Ediciones UC con fines comerciales. El recopilador explica que el trabajo se trata de manuscritos fechados entre 1919 y la década de los 50 de los cuales 205 fueron escogidos por calidad y “estado de terminación”.

Vargas comenta que entre los hallazgos le sorprendió la presencia de múltiples variaciones de los temas que solía tocar Mistral en su obra canónica, el continente americano y la guerra entre ellos. También le llamó la atención a Vargas el escrito “Padre Bolívar”, donde con una “insólita ausencia de rima y de métrica”, la poetisa desarrolla “fogosos versos libres en los cuáles se sigue el desarrollo de una empatía imprevisible”.

“Los 205 poemas de ‘Almácigo’ completan y coronan una obra que ya era excelente y que ahora es óptima”, asegura.

La liberación de los archivos, también avivó la discusión sobre la sexualidad de Gabriela Mistral, quien -según cartas incluidas en el legado y recopiladas en el libro Niña Errante (2009)- habría mantenido una relación lésbica con su secretaria personal Doris Dana. El hecho fue aludido incluso por la presidenta Michelle Bachelet, durante el discurso de promulgación de la ley que permitía a las parejas del mismo sexo contraer un acuerdo de unión civil. “Nuestra querida Gabriela Mistral escribió una vez a su querida Doris Dana: ‘Hay que cuidar esto Doris, es una cosa delicada el amor’ y lo recuerdo porque a través de esta ley reconocemos (…) a esa vinculación nacida del amor”, dijo en la ocasión.

Para Atkinson, que cumplió el deseo de su tía al entregar los escritos sin ningún tipo de censura previa, la apertura de la relación entre Mistral y Dana no es dañina, pero sí le molesta lo que lo que llama una “fijación casi adolescente” en las relaciones personales. En ese sentido explica que es un tipo de “sexismo subsuperficial” y que “el enfoque en la vida sexual de las mujeres sin centrarse en sus contribuciones al mundo es un problema enorme a lo largo de la historia. Necesitamos superar esta curiosidad sobre el sexo para pasar a una curiosidad sobre cosas más sustanciales, tales como qué significados tienen los escritos de Mistral sobre los derechos humanos todavía”.

Finalmente, la última heredera de la producción literaria y personal de Mistral, plantea que le gustaría que en el futuro se destacara el rol humanitario de la poetisa y enfatiza que “Mistral entendió que no puede haber derechos humanos cuando los derechos de los niños y las mujeres son ignorados o limitados”.