Ignacio Walker, ex presidente de la DC: “La imagen de un voto con la flecha de la falange y la hoz y el martillo es compleja”


El senador cree que una lista parlamentaria, una futura coalición y un eventual gobierno con el PC le “impiden crecer” a su partido.

“Me parece un deja vú. Perdón por la siutiquería”. Las 126 páginas impresas a todo color del documento Bases Programáticas de Alejandro Guillier yacen sobre el comedor principal de su departamento en Vitacura. “En las primeras 15 páginas está todo”, repite varias veces. El senador DC y ex presidente de su partido Ignacio Walker, quien enfrenta una asfixiante campaña por mantenerse en el Senado en la Región de Valparaíso, dice reconocer en el documento programático del candidato del PS-PPD-PR-PC-IC y MAS el mismo “espíritu fundacional” que combatió personalmente al interior de la Nueva Mayoría en la primera parte del actual gobierno. Justo cuando su partido y su candidata, Carolina Goic, viven momentos de tensión tras la decisión de llegar a primera vuelta, insiste en que el camino es el correcto y que esta vez no hay espacio en la DC para pactar con el Partido Comunista. Aquí sus razones.

La última encuesta CEP arrojó un escenario presidencial entre Sebastián Piñera y Alejandro Guillier. ¿Tiene sentido que la DC insista en la candidatura de Carolina Goic?

Antes se decía que la segunda vuelta iba a ser de todas maneras entre Sebastián Piñera y Ricardo Lagos. Hoy día se habla de Piñera y Alejandro Guillier. El escenario está absolutamente fluido. De hecho, las candidaturas de Piñera y Guillier, aunque están adelante, están bastante estancadas. Ahora, ninguna encuesta, ni CEP, Adimark ni Cadem, ha hecho una pregunta sobre intención de voto, que es la clásica pregunta “si la elección fuera este domingo entre los siguientes candidatos por quién votaría usted”. Yo firmo ante notario que Carolina Goic no tiene menos de seis puntos en intención de voto.

¿Usted también cree que las encuestas no reflejan el verdadero apoyo a la senadora?

Sí. Está en un dígito. Nuestro objetivo siguiente debe ser avanzar hacia los dos dígitos, hacia septiembre u octubre. El peor enemigo de nuestra candidatura es la ansiedad. Nosotros tomamos una definición. Quiero decir con mucha claridad: la candidatura presidencial de Carolina Goic es una viaje sin retorno. Esto hay que asumirlo hacia adentro y hacia afuera de la DC.

Usted descarta que Carolina Goic deponga su candidatura para facilitar un acuerdo de la centroizquierda…

Eso hay que descartarlo absolutamente. Es no conocer a Carolina Goic, quien dijo ‘juro por mi madre y mis hijas que llego a noviembre’. Y segundo, es no conocer a la DC. Esta decisión que tomamos, que fue largamente madurada y debatida en una reflexión que fue bastante transversal, no fue cuestión de un estado de ánimo. La pauta la dio Carolina Goic que dos semanas antes de la última junta nacional hizo dos afirmaciones: estoy convencida de que hay que llegar a primera vuelta. Agregó: hay una izquierdización del escenario político. ¿Cómo no va a haber una izquierdización cuando lo que estamos viendo es una confrontación electoral entre el candidato de la izquierda de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, y la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, que se están disputando el electorado de izquierda, que no es nuestro electorado? Nuestra contribución a la centroizquierda es tratar de disputar el voto que siempre hemos representado, que es el voto moderado, de los sectores medios, independientes.

¿Por qué la expresión de este electorado no se refleja en el respaldo que obtiene en las encuestas?

Este es un camino largo, sin atajos. La DC no la tiene fácil de aquí a noviembre. El desafío es ser más que una candidatura DC. Lo importante es que estamos actuando desde las convicciones, no desde el cálculo electoral.

¿Cuál es el espacio de crecimiento de Goic?

El 65% de personas que se quedó en la casa. No podemos seguir disputándonos el 35% de la gente que votó en la última elección. Ese voto es bastante predecible. Aun dentro de ese voto, no nos olvidemos que la DC hace ocho meses sacó un 13% de los votos en la elección municipal. Esa es la vara con la cual tenemos que medirnos, que es muy reciente. No nos pueden temblar las cañuelas. A veces se gana perdiendo. Eduardo Frei Montalva sacó el tercer lugar el año 1957. Radomiro Tomic sacó el tercer lugar el año 1970, ¿se acabó la Democracia Cristiana?

El principal temor de un grueso de dirigentes y parlamentarios es que la DC termine reducida a un mínimo, con una candidata que esta semana marcó un 1% en la encuesta Cadem…

Nosotros aspiramos a ganar. Aspiro a que Carolina Goic sea la próxima Presidenta de la República. Ese tiene que ser el objetivo. Ahora bien, si salimos terceros o cuartos en primera vuelta, es un escenario que puede ser, pero vamos a haber marcado con fuerza nuestras convicciones. Con nuestras banderas, con nuestra identidad. Vengo un año hablando de ir a primera vuelta. ¿Cuál era mi análisis? Frente a la izquierdización del escenario político, había un espacio para crecer. Hoy día tenemos cinco partidos de la Nueva Mayoría apoyando al candidato de izquierda y 12 colectivos del Frente Amplio. Es decir, 17 partidos disputándose el electorado de izquierda que, obviamente, no es nuestro electorado.

¿Qué les diría a los diputados que ven que se pueden perder en una lista solo de la DC?

Nuestros diputados no han sacado bien las cuentas. El sistema electoral binominal se acabó en enero del 2015. Hoy día tenemos un sistema de representación proporcional, con cifras repartidoras en que cada partido es un pacto electoral. Lo que significa que si sacamos un 13% del electorado en la elección parlamentaria de noviembre, vamos a tener un 13% de los escaños parlamentarios. Creo que, desgraciadamente, algunos diputados de la DC siguen pensando en términos del binominal.

¿Qué estrategia debiera seguir Goic?, porque enfrentarse ni con el gobierno, ni con Alejandro Guillier, parece traerle réditos…

La estrategia no es la confrontación, es la diferenciación. Por supuesto, con Sebastián Piñera y la derecha. Pero también con Alejandro Guillier, que es nuestro competidor más próximo. Dentro del espacio de la centroizquierda. Vamos a seguir siendo partido del gobierno y la Nueva Mayoría hasta el 11 de marzo.

¿Qué responde usted a quienes dicen que la candidata está cooptada por una elite de la DC que quiere evolucionar a un partido bisagra, boutique?

Todo eso es una caricatura. Carolina Goic tiene que ser capaz de poner de acuerdo desde Mariana Aylwin hasta Nolberto “Cachorro” Díaz. Ese es el arco interno de la DC. Nosotros tenemos que confiar en los equipos que ella decida como candidata presidencial. Cada candidato o candidata sabe dónde le aprieta el zapato.

Goic ha tenido muchos problemas, hace unos días renunció su jefe de campaña, Pablo Badenier…

Ha sido muy injusto, tengo el mayor aprecio por Pablo Badenier, fue un gran ministro de Medio Ambiente, tuvo la generosidad de salir y entrar como jefe territorial. Digamos las cosas como son, cuando las cosas no andan bien se necesita un chivo expiatorio y ese fue Pablo Badenier.

Algunos han apuntado a que ella no ha sido capaz de representar este electorado que usted señala. Algunos, incluso, plantean que quizás ella deba dejar la presidencia del partido…

Puede ser. Tendríamos un gran presidente subrogante, como el primer vicepresidente Matías Walker, que ha sido una de las grandes mayorías nacionales, u otro. Puede ser que ella misma decida que hay que separar aguas entre la candidatura presidencial y la presidencia del partido, por qué no. Estoy abierto a esa idea, depende de su propia convicción y su propia decisión.

Se ha dicho que la candidatura de Goic puede llevar a un escenario de quiebre interno…

Lo descarto absolutamente. En la DC puede haber discusiones, puede haber conflictos, pero la sangre no llega al río. Se nos olvida lo que fue la confrontación el año 1989 entre Patricio Aylwin, Gabriel Valdés y Eduardo Frei. Fue brutal. Nunca he visto una confrontación igual. ¿Quién se fue de la DC? Nadie.

En la DC no se cierran a un acuerdo parlamentario con la Nueva Mayoría. Pero hay otra vertiente que es de la idea de trabajar ya en una lista propia. ¿Qué piensa al respecto?

Nunca hemos hablado de Nueva Mayoría, desde las juntas nacionales de noviembre y diciembre hablamos de centroizquierda. Este acuerdo parlamentario no es sinónimo de lista única. Primero, porque no cabemos los siete partidos, aún más con la cuota de género que es un 40%. Yo preferiría un acuerdo parlamentario en términos de ir o con el PS o con el PPD o con el PR. Como se requiere dos para bailar tango, si alguno no quiere, no hay drama. Vamos en lista propia, pero no significa camino propio. Hoy día la discusión es si se acabó o no se acabó la Nueva Mayoría.

¿Qué cree usted?

Fui fundador de la Nueva Mayoría, que es un acuerdo político y programático para apoyar al gobierno de la Presidenta Bachelet, que termina el 11 de marzo. Estamos en este barco y aquí no hay desembarque. Aunque es una marca desgastada, somos parte de un gobierno, hay que asumirlo, que tiene dos tercios de desaprobación. Estoy hablando de realidades. Luego está el tema del Partido Comunista, que es un tema complejo en una perspectiva de un próximo gobierno y de lo que puede llegar a ser una coalición política.

Usted fue fundador de la Nueva Mayoría. El cambio respecto de la Concertación es el ingreso del PC, ahora usted dice que es algo complejo ¿No volvería a formar una coalición con el PC?

No es lo mismo un acuerdo político programático a una coalición política que trasciende a un gobierno. Lo que supone ciertas definiciones trascendentales: valor universal de los derechos humanos, valor intrínseco de la democracia. Voy a tratar de explicar por qué, a mi juicio, la DC no debiera ir en una lista parlamentaria con el PC. La razón es una sola: he llegado a esta conclusión a punta de recorrer el país, escuchar a la gente y conversar. Una lista parlamentaria con el PC, una coalición con el PC, o un próximo futuro gobierno con el PC, nos impide crecer como DC. Nadie me puede acusar de anticomunista, pero quiero decir que la imagen en un voto de la flecha de la falange con la hoz y el martillo es muy compleja.

¿O sea la DC le cerrará la puerta al PC esta vez?

La política es compleja, tiene muchas posibilidades abiertas hacia adelante. Pero yo dije otra cosa sobre el PC cuando asumimos el gobierno. Mi gran temor con el PC, que es un partido serio, respeto su historia en Chile, no estamos en Corea del Norte, ni en Cuba, ni en Venezuela. Tengo respeto por la historia del Partido Comunista de Chile, desde Emilio Recabarren hasta Guillermo Teillier, pero lo dije el primer día: el gran problema es la posibilidad de estar con un pie en La Moneda y un pie en la Alameda. Uno analiza el comportamiento legislativo del PC: votó en contra del reajuste del sector público, votó en contra el reajuste al salario mínimo, votó en contra de la agenda corta antidelincuencia, en contra en la Comisión de Educación del proyecto más emblemático del gobierno, el proyecto sobre educación superior. No hago alarde de ningún anticomunismo, porque no lo soy.

La DC también ha votado en contra y puso muchos “matices”…

Vivan los matices. Lejos la fuerza política más leal de la Nueva Mayoría en términos legislativos con el gobierno de la Presidenta Bachelet, lejos ha sido la DC. ¿Cuál es el sentido de los matices? La DC durante tres años ha contribuido a viabilizar los proyectos de ley y las reformas. Mejorándolos, perfeccionándolos, modificándolos, pero viabilizándolos, ahí están los matices, evidentemente.

Si Alejandro Guillier pasa a segunda vuelta ¿usted estaría dispuesto a apoyarlo?

Cada día tiene su afán. Primero contemos los votos, después formamos el gobierno. Es prematuro. En agosto recién terminan por inscribirse las candidaturas presidenciales y parlamentarias. Tenemos que demostrar que esta candidatura va en serio.

¿No votaría por Alejandro Guillier en segunda vuelta?

No quiero anticipar nada. Votaría por Carolina Goic.

Usted ha dicho que cree que Guillier es el germen del populismo. ¿Mantiene dicha opinión?

Dije en su momento y lo reitero. La candidatura de Alejandro Guillier contiene el germen de la demagogia y el populismo. Con una agravante: cuando leo las 126 páginas de sus bases programáticas y me voy a las primeras 15 páginas del capítulo número uno, me parece un deja vú, perdón la siutiquería. Algo que ya hemos visto. Parte por citar el informe de PNUD del año 1998 sobre el malestar subjetivo. Para proponer como solución un proceso constituyente constituido sobre la dicotomía mercado versus Estado para remover los vestigios neoliberales. ¡Por favor! Esto es no entender lo que está pasando con el país. Es seguir pensando que Chile es una caldera a punto de estallar y eso no es cierto. El malestar social existe. Sí, señor. Jovino Novoa está equivocado cuando dijo que el malestar social es un invento de la izquierda. Existe, pero no es una caldera a punto de estallar.

A usted se le criticó por decir que no había suscrito ningún programa. ¿Suscribiría este?

Tengo serios reparos al diagnóstico y a la propuesta programática. Veo el espíritu refundacional. Aunque hay muchos aspectos que tiendo a compartir, que son bases para un futuro acuerdo. Incluso, me enternecí, porque en la página 18 se reconoce el valor de la Concertación en términos de estabilidad económica y de inflación controlada. Veo un diagnóstico y una expresión programática que continúa en la lógica refundacional que fue el primer tiempo del gobierno de la Nueva Mayoría, no el segundo.