La Farc encuentra desprecio en su ex retaguardia


Con estas pancartas esperaban a Iván Márquez al evento de cierre de su gira en Caquetá

Aparte de la chiflada a Timochenko en Armenia este fin de semana, ayer en Florencia, Caquetá, se vivió un contraste que muestra lo difícil que empieza a ser para la Farc hacer política, incluso donde creen que son más fuertes.

Mientras en la mañana el ex presidente Álvaro Uribe llegó acompañado del candidato presidencial Iván Duque, paseó a caballo por las calles y, de la mano del alcalde uribista Andrés Mauricio Perdomo llenó un polideportivo con más de mil asistentes, a Iván Márquez, la cabeza de lista al Senado por la Farc, le tocó cancelar el evento con el que iba a cerrar su gira por el Caquetá en la ciudad en la que nació. 

Decenas de víctimas se pararon cerca al polideportivo del barrio Ciudadela Siglo XXI (un barrio reconocido en Florencia porque viven muchos desplazados y líderes de víctimas) a gritar “fuera asesino, guerrillero”, a reclamarle por qué allá no han ido a pedir perdón e incluso a quemar letreros con el logo del partido. Márquez no alcanzó a llegar al evento y convocó a una rueda de prensa hoy en la mañana. 

En medio de ese ambiente en su tierra, Márquez tenía planeado llegar hoy al Huila, uno de los fortines electorales del uribismo, a inaugurar la sede del Partido, pero según supimos por su jefe de prensa, cancelaron el evento. Luego sacaron un comunicado en el que decían que detrás del plantón contra ellos estuvo el senador uribista Ernesto Macías, que fue a la visita de Duque en Florencia. 

En todo caso, sin ni siquiera haber llegado, ya comenzaron los mensajes de rechazo de víctimas de las Farc, como el del representante conservador Jaime Felipe Lozada, que fue uno de los secuestrados en el edificio Miraflores en 2001. 

En este ambiente hostil, la Farc inicia su campaña electoral en el Sur. 

La política fariana en forma

La estrategia de la Farc en el Sur es aprovechar la relación de décadas que tienen con presidentes de juntas de acción comunal y organizaciones campesinas afínes en zonas rurales para, a través de ellos, mantener su estructura y llegarle a las comunidades.

Con eso aspiran en el corto plazo a mostrar que tienen una votación rural y que son los voceros de esa “Colombia olvidada” en el Congreso, y en el largo a mantener sus bases y hacerlas crecer de cara a las elecciones locales del año entrante, que es donde está su apuesta política inmediata.

Esa estrategia la están trabajando desde arriba y desde abajo.

Desde arriba con caras visibles del Partido como los candidatos al Senado Iván Márquez, Victoria Sandino y Ramiro Durán, que estuvieron de gira el fin de semana en el Sur.

A diferencia de Florencia, Márquez pudo hacer sin problema los demás eventos que tenía planeados en el departamento. Estuvo en Balsillas, El Pato, San Vicente del Caguán, Puerto Rico, Paujil, Doncello, Cartagena del Chairá y Montañita.

Todos lugares en los que la presencia de la guerrilla era muy fuerte. Son municipios con pocos votantes (el censo electoral en Caquetá es de 280 mil personas) pero en los que tienen base social entre cocaleros y organizaciones campesinas afines, como la Asociación municipal de colonos de El Pato, Amcop (que agrupa a 28 veredas de San Vicente del Caguán), o la Asociación Campesina Ambiental Losada y Guayabero, Ascal-G (que agrupa a otras 70 veredas).

“Con las comunidades rurales lo que hay es un acumulado histórico de trabajo que queremos mantener”, dijo a La Silla Federico Montes, miembro del partido en Caquetá. “Hay que mantener esos lazos y al mismo tiempo darnos a conocer donde no nos conocen”, agregó.

“En Balsillas tienen a los presidentes de junta, en el Pato pues a la asociación (Amcop) y así pasa igual en mucha zona rural de acá”, nos dijo una persona que pertenece a una organización social y que nos pidió no ser citado.

Una fuente le contó a La Silla que uno de los que convocó a la reunión con Márquez en San Vicente fue el Comité de Ganaderos de ese municipio.  “A mi me invitó el presidente del Comité que porque quieren pedirle (a la Farc) que gestione obras de desarrollo en la región”, nos dijo.

“¿No se está hablando de paz? nosotros sí hemos sido un gremio golpeado por ellos pero necesitamos inversión y ellos ya van a ser senadores electos”, nos dijo Anibal Morantes, el presidente del Comité que agrupa a 800 afiliados. Moantes los invitó al evento que le organizó el partido a Márquez. 

Victoria Sandino, por su lado, estuvo en Neiva, donde le armaron un desayuno con periodistas radiales, hizo ronda de medios para dar entrevistas en las que habló del papel de la mujer en el posconflicto y salió por las calles a repartir volantes y contar la propuesta del partido.

Sandino invitó a un desayuno a periodistas y después salió a repartir volantes por las calles de Neiva.

“Hemos estado haciendo un reencuentro con las zonas en donde estuvimos alguna vez. Llevando nuestra propuesta de reconciliación”, dijo en el desayuno al que fue La Silla Sur.

Lo mismo hizo Ramiro Durán, también candidato al Senado, en su natal Huila.

Su estrategia ha sido visitar las zonas en donde históricamente las Farc hizo presencia, como los corregimientos de El Triunfo, Piedrapintada y Vegalarga, y también irse metiendo en Neiva. Por ejemplo, están patrocinando a dos equipos de fútbol de barrio en la Comuna Seis de la ciudad, en el barrio El Limonar. No nos dijo a qué se refería exactamente con patrocinar.

Mientras ellos han estado en esas giras, desde abajo también están transformando su militancia clandestina en cuadros políticos sólidos o “comunas”, como ellos le llaman, de cara a las locales de 2019.

Según nos dijo Montes en Caquetá, Putumayo y Huila, tienen más de dos mil personas entre excombatientes, exmilitantes del Partido Comunista Clandestino y simpatizantes, moviéndose en los municipios y veredas.

Están transformando lo que antes eran sus células políticas, es decir, sus enlaces entre la guerrilla y la comunidad, en comunas. Esas células antes eran de mínimo 2 y máximo 7 personas. “Hoy la idea es que sean de mínimo 5 y no tienen un máximo. Entre más gente tengamos por comuna mejor, porque la idea es crecer nuestra estructura”, nos dijo él.

Ese trabajo de arriba y desde la base desde ya ha representado unos costos para el “Partido de la rosa”.

Ni tan color de rosa

Aparte de las abucheadas, su apuesta por sacar una buena votación a pesar de contar ya con 10 curules fijas por los acuerdos de paz ha ofendido a algunas de sus bases en el Sur, con quienes han entrado a competir por los mismos votos.

“Yo ando insubordinado, por así decirlo. Me parece un error que los compañeros de la Farc hayan querido igual medirse en esta campaña porque los pocos votos que van a sacar se los van a quitar a la UP, al Polo y eso nos debilita a quienes ya hemos luchado por mantener un umbral”, nos dijo un alto dirigente de izquierda en el Huila que no quiso ser citado porque, según nos dijo, no quiere tener problemas con ellos.

“Los que hemos hecho el trabajo de mover a la gente en el campo a que inscriban sus cédulas somos nosotros y no ellos”, agregó. “Todo eso ha generado malestar”.

La Farc también se medirá por primera vez contra políticos tradicionales que, como lo contamos, están entrando a disputarles esos votos en regiones a las que antes no entraba nadie a hacer campaña sin su permiso, como en zonas rurales de San Vicente del Caguán o Cartagena del Chairá. El resultado de esa competencia será un ‘chequeo de realidad’ (para ellos y para el Establecimiento) sobre qué tanto eran el verdadero ejército del pueblo en sus zonas de retaguardia.

Por ahora, parecen tener altas expectativas en la votación que puedan sacar en el campo, donde el nivel de abstención es muy alto.

Por ejemplo, de acuerdo con cifras que la Registraduría Nacional le pasó a La Silla Sur, en San Vicente del Caguán hay 32.850 personas habilitadas para votar, pero solo 9.588 votaron en el plebiscito, que fue la última elección. Es decir, apenas el 29 por ciento de la gente que podía votar.  En estas elecciones se verá si aumenta la participación en las urnas.

Sede del partido de la Farc en Neiva, Huila. Foto: La Silla Sur.

“Ellos se van a sorprender porque creen que las comunidades les caminan más de lo que en realidad les caminan”, dijo a La Silla Sur Kyle Johnson, analista de The Crisis Group, una organización que estudia el conflicto en el mundo, y experto de la Red de paz de La Silla Llena.

La mayor dificultad para la Farc en el Sur es que sigue sin hacer actos de perdón en una región en la que cometieron crímenes como la toma del edificio Miraflores de Neiva en 2001, el asesinato de lo concejales de Rivera o el secuestro de varios políticos. 

Iván Márquez reconoció que estaban dispuestos a “conversar, a aportar verdad y a decir que pasó” en estos actos de perdón, con los que se comprometieron en la mesa de negociación, y que aquí supuestamente iban a hacer a finales del año pasado. Pero ahora están pagando con el rechazo entre algunas víctimas, como lo contamos en una historia.

También están las dificultades que no dependen directamente de ellos.

“Hemos tenido dificultades para entrar en este proceso democrático. Por ejemplo recién hasta hace una semana pudimos abrir una cuenta bancaria con el Banco Agrario, y todavía no hemos podido que nos giren la plata para cubrir los gastos de logística, de transporte, de papelería, de publicidad. Yo mis recorridos los estoy haciendo por tierra”, nos dijo Victoria Sandino en el desayuno.

Por todas esas razones el arranque del partido de la rosa en la que fue su retaguardia histórica no es tan color de rosa.