Los cinco puntos del discurso que revelan al Presidente electo


 

En su primer discurso como presidente electo, Iván Duque marcó unas líneas narrativas que, en términos generales, apuntan a disipar muchos de los miedos de quienes no votaron por él. Con un discurso de unión, antipolitiquería y futuro, el tono y el discurso del candidato uribista fue revelador en estas cinco cosas:

1 – El uribismo 2.0

Iván Duque echó un discurso de triunfo que duró menos de media hora y en el que marcó las pautas de lo que él aspira para su gobierno.

Fue un discurso que recogió varios de los ejes clásicos del uribismo como “devolver la seguridad”; mantener un diálogo directo con la gente todas las semanas con “talleres democráticos”, que serán seguramente hechos a semejanza de los consejos comunitarios de Álvaro Uribe; y del “matrimonio” entre la agroindustria y el campesino para desarrollar el campo.

Durante su discurso no mencionó a la Farc, pero sí le habló a la base de desmovilizados asegurándoles que hará todo lo necesario para “garantizar su desmovilización” y también prometió inversión en las zonas más golpeadas por el conflicto.

Pero más allá de estas ideas básicas del uribismo, fue un discurso lleno de referencias más a las propuestas más características de su programa que a las de Álvaro Uribe.

Comenzó hablando de la renovación generacional y del futuro y nunca del pasado, hizo énfasis en su apuesta por el emprendimiento, las empresas, la economía naranja y la cero politiquería. Habló incluso de ‘duquismo’, lo que no deja de ser curioso dado que en la campaña sus rivales casi nunca se refirieron a él sino siempre a Álvaro Uribe.

Pero quizás lo más revelador fue que le dedicó a Uribe, quien lo llevó en hombros a la Casa de Nariño y estaba viendo su discurso desde su finca de Rionegro, Antioquia, una sola línea de agradecimiento, casi que menos efusiva que a Andrés Pastrana.

Como dijo Ramón Jimeno en el podcast de análisis de las elecciones, fue un esfuerzo deliberado para que el protagonismo no lo tuviera el Expresidente y para ir disolviendo la idea de que será su “títere”.

2 – El tema de la unidad

El hilo conductor de todo el discurso de Duque fue el de la unidad del país. Repitió a lo largo del discurso, que entregaría sus energías “a unir a nuestro país” y dijo: “gobernaré con todos y para todos”. Agregó que hoy no había “ciudadanos vencidos” y que quería ser el presidente de los que votaron por él y de los que no lo habían hecho o habían votado en blanco.

“Es la oportunidad de pasar la página de los agravios, de los odios, de la ponzoña”, dijo. “No reconozco enemigos, ni tendré odios hacia ningún colombiano”. Prometió que en su gobierno no existirían “venganzas ni represalias” y que miraría “siempre hacia el futuro”.

También insistió que a nadie “le iba a quitar sus derechos”, con lo cual de pronto buscó calmar los miedos de las mujeres y a la comunidad lgbti que creen que dada su alianza con Ordóñez y las iglesias cristianas llegará a desmontar derechos sexuales y reproductivos y conquistas como el matrimonio igualitario; a las víctimas que esperan que la Comisión de la Verdad les de respuestas a los crímenes que padecieron; y a los desmovilizados que creyeron en el acuerdo que cambiaba “las armas por las urnas”.

De esta manera, trató de desmontar una de las ideas fuertes que promovió Petro y sus aliados de que el uribismo llegaría al Gobierno a tomar venganza contra Juan Manuel Santos y todos los que lo apoyaron y criticaron a Uribe.

3 – Duque, el antipolítico

Un elemento revelador del discurso de Duque comenzó por las personas en su tarima, una decisión que suele ser coreografiada deliberadamente para enviar un mensaje. Al lado del nuevo presidente, el único político era su vicepresidenta Marta Lucía Ramírez (que casi no se logró ver en televisión porque su esposo se hizo al lado de Duque). De resto, lo acompañaban sus hijos, su mamá, otros familiares, Marta Lucía y su familia, sus manos derechas de la campaña Alicia Arango, Luigi Echeverry y muchos jóvenes de la campaña, todos desconocidos.

No estaban allí ni Uribe, ni el exprocurador anulado Alejandro Ordóñez, ni Andrés Pastrana, ni Viviane Morales, ni César Gaviria, ni los Char, ni ningún político tradicional.

Unido a esta ausencia, es revelador el espacio que dedicó en su discurso a hablar contra la politiquería, el clientelismo y la corrupción, dado que toda la clase política lo había respaldado (a pesar del ‘feo’ que él les hizo a la mayoría, con quienes ni siquiera se reunió).

Dijo que una de sus principales banderas sería “contra la politiquería, la corrupción y el clientelismo” y que acogería la consulta anticorrupción (que fue impulsada en el Congreso por las senadoras verdes Claudia López y Angélica Lozano).

Prometió que “Colombia unida lleve a la corrupción a una derrota contundente en todo el territorio” y agregó “seremos el gobierno que enfrente ese cáncer porque seremos un país unido en ese propósito”.

Dado que una de las narrativas de Petro y Claudia López más eficaces en la segunda vuelta fue la idea de ‘jubilar a toda la clase política’ votando contra Duque y que con él estaba “toda la corrupción”, el énfasis que hizo en desmontar esa idea (por lo menos en su discurso) fue interesante.

“Nunca se pensó en una coalición de prebendas, sino de respaldar un programa”, dijo y prometió “un gabinete con las mejores personas, el mejor compromiso ético”.

 

4 – No mencionó a Gustavo Petro, pero le habló a sus votantes

Duque habló tan pronto terminó Petro su discurso y en muchos sentidos, respondió a lo que había planteado sin nunca mencionarlo por nombre, una descortesía electoral ya que lo normal es que el ganador le dedique un par de palabras a su rival.

Además de desmontar la idea de que llega a ejercer una “revancha” como han advertido todos los antiuribistas y de acoger nuevamente la consulta anticorrupción (que Petro dijo que comenzaría a hacer campaña en un par de días a favor de ella), dijo que su gobierno “será el de la gran reforma rural” que le lleva “la educación y la salud a esa población excluida” (Petro se arrogó en su discurso la representación de los excluidos, salvo de aquellos que se dejaron “comprar”); dijo que le apostaría a la sostenibilidad ambiental, a defender los páramos y que se comprometía “con la ética del siglo XXI que protege la naturaleza”, con lo que respondió a la mitad del discurso de Petro que se centró en la paz con la naturaleza.

Duque, incluso, comenzó a arrebatarle a Petro el término ‘decencia’. “Esta campaña ha demostrado que la política de la decencia, de la verdadera decencia, motivando el diálogo, es lo que quiere el país”. Y respondiendo, quizás, al énfasis que hizo Petro en que sería el líder de la movilización social de un país “en resistencia”, dijo que la apostaría a un “país que en vez de incentivar la protesta” promoverá “la fraternidad”.

5 – Habló de ‘correcciones a la paz’

Una de las grandes incógnitas frente a Duque es qué es lo que realmente intentará hacer frente al Acuerdo de Paz con las Farc, dado que a lo largo de la campaña fue moderando su discurso al respecto pero tiene todavía una base fuerte de votantes y aliados dentro del uribismo que quisieran verlos vuelto “trizas”, como dijo el ideólogo de la derecha Fernando Londoño Hoyos.

A ese tema le dedicó una porción de su discurso. Dijo que se comprometía a “construir la paz” y “ante todo” se comprometió a que la base guerrillera pudiera culminar su desmovilización. Dijo que invertiría en el desarrollo de las zonas golpeadas por el conflicto y que llevaría proyectos productivos a estas zonas.

“Esa paz, que reclama correcciones, para que las víctimas sean ahora sí el centro del proceso para que tengan verdad, justicia y reparación”, dijo. “Esa paz es la que nos tiene que llevar a un debate sano de ideas”.

Dejó claro que cambiará la política contra las drogas. “Si los cultivos siguen creciendo, si algunos con sus armas siguen callando a la ciudadanía fracturamos el anhelo de paz”, dijo.

“No los vamos a hacer trizas pero sí a garantizar que la paz sea para todos los colombianos, con seguridad y justicia”.

También se dirigió a los miembros de la Fuerza Pública y les dijo que quería ser “el presidente que les devuelva la fe”.

Al final, agregó: “no vamos a despojar a nadie de los derechos que han adquirido”.