Nuestro sabio contemporáneo


Para Arístides Calvani, 32 años en la eternidad, el único político santo que conocí.

En el capítulo titulado “La Venezuela de Hugo Chávez”, Sadio Garavini desenmascara, con certeza, al caudillo militarista –absolutista-, falso Robin Hood, marxista y, sobre todo, farsante y deshonesto

Hay, en el mundo diplomático, embajadores y embajadores: están los buenos para nada, los hijos de papá, los políticos o altos funcionarios en bajada y alguna que otra nulidad engreída —los limpia solapa, en fin—; y asimismo están los profesionales dedicados con talento y responsabilidad, seriedad y pulcritud, celo y probidad al ejercicio de su noble e indispensable profesión, que —como ninguna otra— determina el curso de las relaciones políticas, sociales, económicas, comerciales, militares y culturales entre las naciones. De los doce jefes de misiones diplomáticas de Venezuela —con rango de embajador— con los que trabajé, algunos eran —o son— realmente sobresalientes, brillantes y dignos del mayor respeto; pero ninguno calzaba la estatura intelectual y humana de Sadio Garavini di Turno, con quien tuve la suerte de compartir tareas laborales en la República de Guatemala.

Al observar su modesta e inconfundible prestancia personal, uno percibe que está ante un diplomático diferente del común: descendiente de inmigrantes italianos, nació en la población de Anzoátegui, estado Lara, en 1949. Su padre, del mismo nombre, se ocupó de que su hijo único hijo recibiera la mejor educación posible, aun cuando para ello se requería que el vástago tuviera las condiciones mínimas para hacerlo. Y las tenía y las conserva. Así lo prueban sus dos doctorados: uno de la Universidad de Roma (ciencias políticas) y otro de la Universidad Central de Venezuela (política internacional), además de una maestría en asuntos políticos de la Universidad de Harvard, donde fue instructor invitado.

Tuve el honor de haber sido lector de los originales de su formidable —extraordinario, esclarecedor— libro de ensayos “Entre la soberbia y la incertidumbre”, publicado por Random House Mondadori (Caracas, 2011). Sin embargo, en aquella ocasión no leí —el autor no lo había concebido porque los acontecimientos no habían ocurrido— el capítulo titulado La Venezuela de Hugo Chávez, en el cual desenmascara, con certeza, al caudillo militarista —absolutista—, falso Robin Hood, marxista y, sobre todo, farsante y deshonesto que fue el fallecido ex mandatario, responsable de la híper-tragedia que vive hoy la noble nación venezolana.

Garavini di Turno, que domina los idiomas inglés, francés, italiano y español, ha sido —hasta el momento— vice ministro de Justicia, embajador de Venezuela en Guyana, Guatemala y Suecia, además de ejercer la docencia en dos universidades venezolanas y ser conferencista frecuente en diferentes centros de estudio de distintos países, así como juicioso y previsivo columnista de prensa, en medios tanto de Venezuela como del exterior.

La sabiduría de Sadio Garavini di Turno se evidencia en los varios libros que ha publicado; pero especialmente en el que comento. Su nombre no desmerece si lo ubicamos entre los grandes y más completos ensayistas políticos —filósofos de la política— del mundo, como el francés Raymond Aron, el estadounidense Samuel Huntington; el mexicano Octavio Paz, el argentino Jorge Luis Borges y los venezolanos Arturo Uslar Pietri y Carlos Rangel, especialmente por la originalidad de su razonamiento ensayístico, altísima factura del lenguaje escrito e indiscutible capacidad de previsión. Produce en el lector la sensación de certidumbre sobre los temas que trata, incluida la disección política del desgraciado régimen bolivariano. Él, como autor, dejó atrás —en el pasado lejano— a vacas sagradas como Sartre, Chomsky y otros. En consecuencia, es, en las áreas de su especialidad, nuestro grande y necesario sabio contemporáneo, quien todavía tiene muchísimo que aportar al país.

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