Trump explica su plan para legalizar a 1,8 millones de ‘dreamers’, a cambio de ciertas condiciones


El presidente Donald Trump pronuncia su primer discurso del Estado de la Unión en el Capitolio en Washington D.C. el martes 30 de enero del 2018Pablo Martinez Monsivais AP

El presidente Donald Trump defendió el martes el “extraordinario éxito” que ha logrado desde que llegó al poder hace un año, y argumentó que lo hizo con “la idea muy clara y la misión honrada” de “hacer a EEUU grande de nuevo”.

“En el último año, hemos hecho increíbles avances y logrado un éxito extraordinario”, dijo Trump al comienzo del primer discurso de su presidencia sobre el Estado de la Unión ante el Congreso.

Trump llamó a los demócratas y republicanos del Congreso a “dejar un lado las diferencias” y trabajar juntos.

“Esta noche, hago un llamamiento a todos nosotros para que dejemos juntos nuestras diferencias y busquemos la unidad para cumplir con las personas que nos eligieron para que les sirviéramos”, dijo al argumentar que el país se encuentra en un estado “fuerte” porque su pueblo también lo es, y que su gobierno está construyendo una nación “segura, fuerte y orgullosa”.

En materia de inmigración, uno de los aspectos más esperados de su discurso, el mandatario estadounidense explicó su propuesta de proveer un mecanismo para la naturalización de 1,8 millones de dreamers a cambio de unos pilares fundamentales: el muro con México, un sistema migratorio “seguro, moderno y legal” en el que los inmigrantes que se hagan ciudadanos podrían patrocinar a sus cónyuges e hijos menores de edad y acabar con la lotería de visas.

“Bajo nuestro plan, aquellos (dreamers) que cumplan con unos requisitos de educación y trabajo y muestren un buen carácter moral serán capaces de llegar a ser ciudadanos de Estados Unidos”, señaló Trump, quien destacó que la cifra de 1,8 millones es “casi tres veces más” de lo que ofreció su antecesor, Barack Obama, con el DACA.

Por eso insistió en la necesidad de levantar un muro con México porque permitirá “cerrar las lagunas explotadas por criminales y terroristas para ingresar” a su país y dijo que uno de los pilares para lograrlo es contratando más agentes fronterizos y migratorios, a quienes calificó de “héroes”.

 

 

Asimismo, pidió al Congreso que permita deportar de forma exprés a todos los inmigrantes que crucen la frontera de manera irregular sin importar su país de origen. Actualmente, solo pueden ser expulsados de manera exprés los inmigrantes de México y Canadá.

Minutos antes le había pedido a los congresistas acabar con los “resquicios mortales” que permiten que integrantes de la pandilla conocida como Mara Salvatrucha (MS-13) sigan en EEUU.

El mandatario citó el caso de dos familias que perdieron a sus hijas, Nisa Mickens y Kayla Cuevas, en septiembre de 2016, cuando fueron “brutalmente asesinadas” por miembros del MS-13 en Nueva York.

“Durante décadas, las fronteras abiertas han permitido que las drogas y las pandillas lleguen a nuestras comunidades más vulnerables. Han permitido que millones de trabajadores con bajos salarios compitan por empleos y salarios contra los estadounidenses más pobres. Lo más trágico es que han causado la pérdida de muchas vidas inocentes”, aseguró.

En materia de política exterior presumió de las “duras sanciones” que su administración ha impuesto contra las “dictaduras” de Cuba y Venezuela, dentro de la porción dedicada a la política exterior de su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso estadounidense.

“Mi administración también ha impuesto duras sanciones a las dictaduras comunistas y socialistas de Cuba y Venezuela”, destacó. El presidente no hizo menciones a otros países latinoamericanos.

En cuanto a la lucha contra el Estado Islámico (EI) admitió que “queda mucho trabajo por hacer” y pidió al Congreso que asegure que su gobierno tiene “todo el poder necesario” para detener a esos terroristas y a los de Al Qaeda.

“El año pasado prometí que trabajaríamos con nuestros aliados para extinguir al EI de la faz de la tierra. Un año después, estoy orgulloso de informar de que la coalición para derrotar al EI ha liberado casi el 100 por ciento del territorio que una vez controlaron estos asesinos en Irak y Siria”, dijo.

Trump también se refirió a la votación en la Asamblea General de la ONU contra su decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, le pidió a los congresistas asegurar que solo los “amigos” de EEUU se beneficien de su asistencia financiera.

“Esta noche les pido aprobar una legislación para ayudar a asegurar que los dólares de asistencia extranjera de Estados Unidos siempre sirven intereses estadounidenses, y solo van a amigos de Estados Unidos”, dijo Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión.

De otro lado, anunció que firmó una orden ejecutiva para mantener abierta la cárcel de la base militar de Guantánamo (Cuba). “Hoy estoy cumpliendo con otra promesa. Acabo de firmar una orden ejecutiva que dirige al secretario de Defensa, James Mattis, a reexaminar nuestra política de detención y mantener abiertas las instalaciones de la bahía de Guantánamo”.

El presidente alabó la buena marcha de la economía y de su reforma fiscal para asegurar que el país está viviendo “un nuevo momento americano” y juntos, todos los ciudadanos, pueden “lograr cualquier cosa”.

“Este es nuestro nuevo momento estadounidense. Nunca ha habido un mejor momento para comenzar a vivir el sueño estadounidense”, dijo el presidente ante ambas cámaras del Congreso.

“Para cada ciudadano que esté viendo esto desde casa. Esta noche, sin importar, dónde has estado o de dónde vienes, este es tu momento. Si trabajas duro, si crees en ti mismo, si crees en Estados Unidos, entonces puedes lograr cualquier cosa, puedes ser cualquier cosa y, juntos, podemos lograr cualquier cosa”, añadió.

Trump aprovechó para destacar el crecimiento acelerado de cerca del 3 por ciento anual y un desempleo que ha continuado su progresivo descenso y que cerró diciembre en el 4,1 por ciento, la cifra más baja 18 años y por debajo del 4,8 por ciento en el que estaba cuando el magnate asumió el poder.

El republicano llegó hace un año a la Casa Blanca con la promesa de lograr un crecimiento anual superior al 3 por ciento anual y en diciembre consiguió que el Congreso aprobara su ambiciosa reforma fiscal, la mayor en tres décadas en EEUU y que ha está considerada como el gran triunfo legislativo de su primer año de mandato.

“Hemos recortado la tasas del impuesto a las empresas del 35 por ciento hasta el 21 por ciento, por lo que las empresas estadounidenses podrán ahora competir y ganar contra cualquier persona en el mundo. Se estima que todos esos cambios aumentarán sus ingresos en más de $4,000”, destacó Tump.

El presidente pidió al congreso que “empodere” a sus ministros para facilitar el despido de trabajadores públicos.

“Pido al Congreso que empodere a cada secretario del gobierno con la autoridad de recompensar a los buenos trabajadores, y de despedir a los empleados federales que socaven la confianza pública o le fallen al pueblo estadounidense”, dijo Trump.

Trump apeló a su base de conservadores evangélicos al declarar que la fe y la familia son el centro de la vida del país, y al presumir de sus esfuerzos para “proteger la libertad religiosa”.

En Estados Unidos, sabemos que la fe y la familia, no el gobierno y la burocracia, son el centro de la vida estadounidense. Nuestro lema es: ‘Confiamos en Dios’”, dijo Trump.

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También prometió que se ha acabado la era en la que Estados Unidos quedaba “sometido” económicamente por otros países, y que trabajará para “arreglar malos acuerdos comerciales y negociar otros nuevos”.

“La era de sometimiento económico (de EEUU) se ha acabado por completo”, aseguró.

Este reporte ha sido complementado con los servicios cablegráficos de EFE, AFP y AP.