Democracia y Política

El PP se aferra a la abstención en la moción de censura: «Estamos cómodos en la equidistancia entre Vox y Sánchez»

Feijóo tendrá este miércoles agenda privada por la mañana y por la tarde viajará a Bruselas

Alberto Núñez Feijóo y Esteban González Pons, en la residencia del embajador de Suecia en España

 

El Partido Popular se reafirmó ayer en su decisión de abstenerse en esta moción de censura que desde Génova han calificado de todas las maneras posibles, desde circo hasta show político. «Estamos cómodos en esa equidistancia entre aquel que busca sobrevivir cuando ya su tiempo se agota y aquel que busca utilizar un instrumento como la moción de censura en beneficio propio», explicó la portavoz del Grupo Popular, Cuca Gamarra, fuera del hemiciclo.

Gamarra fue testigo desde su escaño del debate cruzado entre Santiago Abascal y Pedro Sánchez, de la intervención de Ramón Tamames y de la réplica del presidente del Gobierno y Yolanda Díaz. Todo ello durante más de seis horas y sin poder responder ante los ataques que el PP estaba recibiendo de unos y de otros. Vox le reprochó un supuesto acercamiento al PSOE y Sánchez de todo lo contrario, de entregarse al partido de Abascal y preparar así futuros acuerdos de Gobierno, en una especie de pinza que los populares denunciaron desde Génova.

«La moción de censura nos ha ofrecido un debate de dos partidos, Vox y PSOE, contra el PP, que afianza cada día más su posición como la alternativa que necesitan los españoles», comentaron fuentes parlamentarias del partido de Feijóo. «Las múltiples referencias de censurante y censurado al Partido Popular y a su presidente Alberto Núñez Feijóo lo único que reflejan es su gran debilidad y que carecen de proyectos serios y sensatos que ofrecer a los ciudadanos», aseguraron.

El gran ausente del debate fue Alberto Núñez Feijóo. El líder del PP es senador y tenía derecho a estar presente en la moción, pero no podía intervenir en ningún momento, salvo que hiciera declaraciones en los pasillos. Feijóo prefirió tener su agenda propia, alejada de una moción que siempre vio como una equivocación de Vox y también de Tamames: «Si fueras mi padre no te dejaría hacer esto», le espetó en una conversación privada hace semanas.

El líder del PP se hizo el ‘sueco’ con la moción de censura, nunca mejor dicho, y miró para otro lado, ajeno a lo que se debatía en la Carrera de San Jerónimo. Acudió a la Embajada de Suecia, país que tiene este semestre la presidencia de turno de la Unión Europea, para reunirse con los embajadores en España de la UE y el representante de la Comisión Europea en nuestro país. Este miércoles por la mañana tiene agenda privada, fuera del Congreso, y por la tarde viajará a Bruselas para participar en la Cumbre del Partido Popular Europeo.

En la reunión con los embajadores, Feijóo garantizó que, si gobierna, la postura de su Ejecutivo sobre la guerra en Ucrania será única y acabará con el problema que genera que una facción del gobierno apoye a Putin. Además, hablaron sobre la situación económica y financiera de nuestro país, y sobre la reforma de las pensiones y su necesaria sostenibilidad. A lo largo del día, Feijóo ni siquiera publicó un mensaje en las redes sociales sobre la moción de censura. En su equipo, sin embargo, tomaron buena nota de cada ‘mención’ que hicieron de él desde Vox y desde el Gobierno: «Cada vez que lo nombran es un éxito para nosotros».

Mientras, en el Congreso, los diputados del PP asistieron a un debate en el que no tendrán voz hasta hoy, en la segunda jornada. Media hora antes de abrirse ayer el Pleno, a las 8.30 de la mañana, estaban convocados a una reunión de Grupo para fijar la posición y la estrategia. No hubo ningún debate interno sobre la abstención, decidida por Feijóo desde el primer momento en que se anunció la censura: cierre de filas y apoyo total a la decisión tomada desde Génova.

«Hay que estar serios»

Desde la dirección del Grupo parlamentario Popular se dio una instrucción a todos sus diputados: seriedad durante el debate. El PP quiere aprovechar esta moción para demostrar que hay otra forma de hacer política, sin frivolidades, gritos ni descalificaciones. «Tenemos que tomar todo con la seriedad que tiene», se emplazó a los parlamentarios en un mensaje interno.

En su intervención ante el Pleno, Gamarra evitará el choque frontal con Santiago Abascal, al contrario de lo que hizo Pablo Casado en la moción de censura de octubre de 2020. A poco más de dos meses de las elecciones municipales y autonómicas, y cuando algunos candidatos del PP pueden necesitar a Vox para cerrar acuerdos de gobierno, el enfrentamiento total no es la mejor opción, según apuntan fuentes populares. Gamarra fijará su objetivo en Sánchez, sin soltar presa durante toda su intervención, que será de 30 minutos iniciales y otros 10 en un segundo turno.

La portavoz del PP quiere aprovechar para ofrecer un «modelo diferente» de gobernar. Se centrará en «los problemas e inquietudes de la mayoría de los españoles, que están ocupados y preocupados por su cesta de la compra, la evolución real del empleo, la marcha real de la economía y la necesidad de abordar con seriedad reformas en aspectos tan importantes como la sanidad, la seguridad social o la educación». El partido de Feijóo sostiene que Vox y el PSOE son dos partidos «que se necesitan ante la pujanza demoscópica de un PP que gana votos a derecha e izquierda».

 

 

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