Derechos humanosDictaduraPolítica

¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?

Donald Trump confirma que los países que negocien con Irán se enfrentarán a un arancel del 25% | Internacional

 

“Dios ciega a quien quiere perder” Refranero popular 

“Mañana es la disculpa falaz de las voluntades moribundas.” José Ingenieros 

 

Muchos venezolanos estamos aún, entre confusos y perplejos; no obstante, la tendencia mayoritaria piensa que, habiéndose producido la salida de Maduro, el futuro es halagüeño. Creen que Trump, a fin de cuentas, hizo lo que no pudo el país hacer y, pasan rápido por el resto de las consideraciones que de suyo es imperativo, sin embargo, tener en cuenta. 

Ante el argumento que recomienda cautela por las repetidas expresiones del presidente norteamericano que anuncia que él y sus asesores y el secretario de estado Marcos Rubio, administrarán el país y decidirán, en lugar de hacerlo el gobierno o los venezolanos, responden recio los coterráneos que, será mejor que como lo han hecho los chavomaduristasmilitaristasastristasideologistas por 27 añosquienes real y verdaderamente lo arruinaron y a sus conciudadanos empobrecieron hasta, en algunos segmentos de la población, convertirlos en misérrimos.  

Una amiga y compañera de militancia política y partidista me increpó, ¿Cual soberanía?  Y acotó, “El pueblo se la regaló a Chávez quién a su vez se la dio a los cubanos y a los chinos, rusos, iranies y bielorrusos y, además, se repartieron Venezuela por parcelas civiles y militares”.

La emoción de ver salir a Maduro se impone, sobre los razonamientos jurídicos preocupados por los términos que se usan para describir la relación que se prevé habrá entre el chavismomadurismomilitarismo que aún permanece en el mando, aunque domeñados, pareciera, subordinados, a los designios del combo Maga – Trump. 

Se constata pues un recurrente rencor hacia los que han gobernado en estos 27 años y una agitación que impide ver más lejos o que quizá cuestiona el manejo de los conceptos, relativizando a los más doctos y académicos, incluso. 

 Me gustó mucho una cita que utilicé hace unas semanas en un artículo similar a éste y que regresa a mi pensamiento; se trata de una afirmación de Francisco de Goya, “El tiempo también pinta” y quiero decir que al calmarse los ánimos e imponerse los hechos, la gente analizará más y objetivará o al menos reflexionará, sobre lo que nos está pasando y especialmente, lo que emerge como consecuencia de lo que pasó y acontece desde entonces. 

Empero, las voces dirigentes de los distintos sectores de la sociedad civil y de las universidades resuenan para de un lado recalcar que los que nos metieron en este desastre siguen al frente de la gestión pública y que el autoritarismo que desconoce los derechos políticos de los conciudadanos se mantiene como el actor político gobernante; y entonces, esperanzados asumimos sin demasiada certeza que, se tratará de una situación temporal y que abordaremos una transición más pronto que tarde.   

El asunto no es sencillo ni exhibe, antes lo insinuamos, entera verosimilitud como quiera que el juego de los intereses políticos y sobre todo económicos subyace en esta dinámica y, otros factores como la estabilidad, no están aún asegurados. Siendo así, especularíamos simplemente, como lo hace Trump, que habla que, el proceso y la recuperación puede tardar años.  

Entretanto, como dijo una vez Luis Herrera Campins, “Vayan poniéndose las alpargatas porque lo que viene es joropo”, y circula una interrogante, ¿la situación económica se va a poner muy fea, muy dura, bordeando el regreso a la hiperinflación, con una brecha cambiaria perniciosa, con urgencias financieras diversas incluida la de la deuda pública externa no atendida y la presión por mejorar el ingreso de los trabajadores, especialmente del sector público que no pueden materialmente soportar más? Al respecto hay dos tesis que se contraponen y la una replica a la otra.  

Escuchando a José Guerra, amigo y académico, replantearse sus anteriores afirmaciones y presentar nuestro inmediato devenir por la venta del petróleo a precio de mercado y el levantamiento de las sanciones como un conjuro efectivo ante los contumaces errores de política económica que han caracterizado al régimen, cabe mejorar las expectativas y como nos enseñaba el premio nobel Robert Lukas, ese giro por sí solo mejoraría el ambiente de una manera determinante. 

Ojalá, la ayuda prometida y la normalización de Venezuela ante los multilaterales y agencias de Naciones Unidas opere pronto, los capitales miren de nuevo para estas latitudes y se desmonte el Estado mórbido regulador y profunda y ontológicamente corrupto, pero, sin transición, la duda persistiría y bien legítima la susodicha y, la inseguridad seguirá amenazante para las empresas petroleras cuya confianza baila un vals entre los deseos de Trump y, la experiencia vivida.  

¿Y el gobierno, el psuv, los militares, los cubanos? Esa es otra historia de la que habrá que ocuparse porque tiene dentro mucho que ponderar, pero, veremos siendo que todavía es temprano. Deberán afinar el lápiz porque el dictado de la agenda es en inglés y el catire presuntuoso y engreído, tiene poca paciencia y no muestra buenos modales.  

 

Nelson Chitty La Roche, @nchittylaroche, nchittylaroche@gmail.com   

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba