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Marcelino Miyares: Una bitácora cubana (CXXIV)

 

1-Cuba vive un punto de inflexión. Podría decirse que la suma de una realidad fuera de Cuba cada vez más inquietante para el régimen, y una realidad interna escandalosamente desastrosa, colocan a la Isla en una situación nunca vista antes, en intensidad y gravedad de los retos que se presentan.

El orden internacional conocido desde la 2ª gran guerra está sometido a presiones insostenibles; una suerte de Ley del Más Fuerte parece estar consolidándose.

Mientras, los sucesos en Venezuela alimentan la narrativa de que Cuba puede tener muy cerca su libertad, pero ¿qué quiere decir esto en la práctica, y cómo se enfrenta a un régimen experto en sobrevivencia? en Washington, algunos piden abiertamente que se acelere el colapso del régimen en Cuba. Pero como bien destaca el Cuba Study Group, en todo esto, el futuro de la soberanía cubana pende de un hilo, con importantes repercusiones para las generaciones futuras.

En un reciente editorial, Diario de Cuba pide que se sienten los jefes de la tiranía a conversar con Donald Trump y su equipo, encabezado por el secretario de Estado Marco Rubio.

Lo cierto es que, si no lo hacen, ¿qué salida les queda? El castrismo tuvo una mezcla de gran habilidad negociadora, experta manipulación de actores y de agencias internacionales y multilaterales, generosas condonaciones o postergaciones del pago de deuda, una gran maestría para hacerse las víctimas y, sobre todo, dos Papás Noel llenos de cajas de regalo durante décadas: La URSS primero, y el socialismo del siglo XXI chavista después.

Hoy, el castrismo no tiene a nadie que quiera llevar una vela en este entierro de un régimen que a medida que se hunde más en un hoyo negro discursea sobre una realidad alternativa que no tiene nada que ver con los padecimientos actuales del sufrido pueblo cubano.

Pero pase lo que pase, el tiempo es un factor esencial.

Veamos lo que nos dice el mencionado editorial:

“¿Cuenta atrás en La Habana? En Cuba se acumulan los síntomas de un final de ciclo. Sin petróleo venezolano, con apagones crónicos y una emigración imparable, el régimen afronta su momento más frágil en décadas, justo cuando Washington amenaza con volver a apretar el cerco.

El pasado domingo 11 de enero, después de declarar que el régimen cubano no recibiría más petróleo de Venezuela y Venezuela no necesita ayuda cubana, el presidente Donald Trump anunció que estaban celebrándose conversaciones entre EEUU y Cuba. Miguel Díaz-Canel lo desmintió desde La Habana al día siguiente. Según él, los contactos entre ambos gobiernos se reducían al ámbito migratorio.

Donald Trump, en tanto vocero de su diplomacia, se caracteriza por hacer declaraciones proyectivas. Es muy posible entonces que, de no estar ocurriendo por ahora esas conversaciones a las que se refirió, él las cuente entre sus próximos objetivos. El régimen de la Isla, por su parte, acostumbra a negar hasta las evidencias. ¿Acaso no sostuvo que no había agentes cubanos en el anillo de seguridad de Nicolás Maduro para luego aceptar las bajas de tales agentes?

Los planes de Donald Trump para Venezuela y Cuba se encuentran acotados por las elecciones de medio término en EEUU. A celebrarse en noviembre, en esas elecciones el presidente podría perder el control del Congreso y pasar a convertirse en eso que en política estadounidense llaman un pato cojo (lame duck). De manera que, si quiere ver realizados sus planes, Trump se encuentra obligado a obrar con rapidez y decisión.

El plazo hasta noviembre, corto para él, se le hará larguísimo a las autoridades cubanas. Ahora que les cortaron el suministro de petróleo desde Venezuela y EEUU vigila los buques petroleros en el Caribe, afrontan una crisis terminal. Sin arribo masivo de turistas, disminuidas las remesas familiares, denunciadas por explotación laboral sus brigadas sanitarias, ausentes las inversiones extranjeras y en mínimos la productividad nacional, quienes deciden en la Isla están expuestos, además, a la prohibición de entrada en EEUU y al rastreo de sus cuentas bancarias en otros países. De manera que el conglomerado militar GAESA lo tendrá cada vez más difícil para ejecutar sus operaciones.

Encontrar un aliado proveedor como lo fueron la URSS y Venezuela resulta imposible en la actualidad. En caso de aparecer, sería entendido en Washington como una amenaza a la pax americana. Y es posible estimar la capacidad de combate cubana a partir de sus episodios contra fuerzas estadounidenses en el Caribe: rendición, en la Operación Furia Urgente (Granada, 1983), y liquidación, en la Operación Resolución Absoluta (Venezuela, 2026).

Muy distinta, sin embargo, es su capacidad represiva contra un pueblo que, cuando protesta, lo hace pacíficamente y sin armas. Pero a mayor devastación económica, más probabilidad de protestas populares y, de empeñarse en reprimirlas, el régimen quedará a expensas de un mayor repudio internacional y expuesto como nunca antes a las repercusiones.

En vista de lo anterior, se encuentra abocado a tratar con Washington de algo más que de asuntos migratorios. Tendrá que sentarse a conversar con la Administración Trump y, forzado por dichas conversaciones (así como por las circunstancias nacionales), se verá obligado a emprender el camino de los cambios. Al régimen cubano no le queda otra salida.

En estas circunstancias, no hay vuelta posible a las recetas de siempre. El régimen tiene que dialogar, no hay alternativa real. Lo que implica adoptar posturas inéditas, nunca vistas en los más de sesenta años de dictadura. Los detalles de ese diálogo deben ser pensados cuidadosamente por los actores diversos, dentro y fuera de la Isla.

Algunas medidas son inevitables: cambios que lleven a un auténtico Estado de derecho, instituciones republicanas y pluralistas. Economía social de mercado, con las personas humanas y su dignidad como faro conductor de las medidas de fondo. 

Y una medida imposible de postergar o negociar: la libertad de todos los presos políticos.

 

Parece una ciudad de zombis": la grave epidemia de enfermedades virales transmitidas por mosquitos que enfrenta Cuba en medio de un colapso sanitario - BBC News Mundo

 

2Ramón Peña / En pocas palabras: Cumpleaños revolucionario

En América 2.1 el economista Ramón Peña recuerda que el pasado 1 de enero la mal llamada revolución cubana cumplió 67 años. Intentando desesperadamente alcanzar en longevidad a su inspiración, la revolución comunista soviética, “parece superarla con creces en indicadores de decepción material y espiritual”. Y mire usted que el experimento soviético fue un fracaso colosal. Peña señala con claridad ejemplos del horror actual, para finalizar recordando -conviene hacerlo- las virtudes de la sociedad cubana antes de la llegada de los barbudos:

“Cuba, durante estas décadas, bajo cruel tiranía, ha vivido etapas críticas de hambre, emigración masiva y precariedad de todo orden, pero hoy supera todas las marcas anteriores. Incluida la del terrible “periodo especial”, que siguió al colapso en 1991 de la URSS, que la había subsidiado generosamente durante 30 años.

Los cubanos se venían quejando últimamente de que la ración mensual de arroz, granos y escasas proteínas apenas les alcanzaba para diez días, pero hoy, esa carta de racionamiento es casi simbólica porque los alimentos escasean en los propios almacenes estatales. El precio de bienes esenciales producidos privadamente, es inalcanzable para el salario promedio de 6.685 pesos, equivalente a $16.30 mensuales y las pensiones que no alcanzan a $7.00 mensuales. Un tercio de la población sobrevive gracias a las remesas del exterior,

Las fallas diarias de alumbrado público promedian hasta 15 horas, surtirse de gasolina exige reservar un cupo con tres semanas de anticipación, hay escasez de viviendas, deterioro hospitalario, carencia de agua y cloacas, falta de medicamentos remediada por familiares en el extranjero…

La fecha es propicia para recordar que en 1958, Cuba no era perfecta, vivía bajo dictadura y había marcada desigualdad entre la ciudad y el campo, pero el ingreso per cápita era el tercero más alto de Latinoamérica luego de Argentina y Venezuela, inflación de 1% anual, el peso cubano cotizaba a la par del dólar, era el primer productor mundial de azúcar, una potencia ganadera (0.86 reses por habitante), la tasa de mortalidad infantil era la más baja de Latinoamérica, hub turístico del continente, ostentaba el mayor número per cápita de televisores y autos en la región… En fin, es el cumpleaños del régimen, pero fecha lastimera para quienes penosamente sobreviven en la isla”. 

 

Marco Rubio anuncia nuevas medidas contra la dictadura cubana

3- ¿Marco Rubio presidente de Cuba? «Me parece bien», dice Trump

Marco Rubio, bien se sabe, es hijo de cubanos, y ha dedicado una parte esencial de su actividad política, tanto en Florida como en Washington, a la lucha por la libertad de la tierra de sus padres y abuelos.

Javier Ansorena, en ABC, destaca que se ha puesto de moda endosarle cargos posibles para el futuro al hoy secretario de Estado; la mayoría en broma, a lo cual se une su jefe el presidente, quien recientemente destacó que Cuba “está lista para caer”, porque entre otras cosas dejará de recibir el maná petrolero que por años el castrismo recibía de la tiranía venezolana, fiel amiga de la cubana, y que él “no ve inconveniente alguno en que nuestro país quede en manos de Rubio”.

Sigamos con la nota:

“De manera extraordinaria, Rubio es, a la vez, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional del presidente. Un encargo doble que muestra la confianza de Trump hacia Rubio, que fue su rival y crítico en las primarias republicanas de 2016, pero que con el tiempo se ha convertido en pieza central de su segundo mandato y, quizá, en su delfín para las presidenciales de 2028.

Pero, además, Rubio tiene otro cargo más: desde febrero es el responsable interno de los Archivos Nacionales, después de que Trump se cobrara su venganza contra el entonces archivero. Y, durante un tiempo, también fue director interino de la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID, en sus siglas en inglés). ‘Marco Rubio, secretario de todo’, rezaba un titular de ‘The New York Times’ del pasado mayo.

Esos cargos y la agresividad internacional de Trump han hecho furor en los memes en redes sociales. Le han retratado como presidente de Venezuela, primer ministro de Groenlandia, ‘shah’ de Irán y, siguiendo la broma, hasta entrenador del Manchester United. Pero la declaración de Trump seguro que no hará ninguna gracia en el Palacio de la Revolución de La Habana”.

Sin duda alguna…

 

Los puntos a las Íes | DIARIO DE CUBA

4-El régimen de La Habana ha sufrido en Venezuela «una derrota, en gran medida autoinfligida», consideró el politólogo Juan Antonio Blanco en el programa Los Puntos a las Íes, de DIARIO DE CUBA.

Diario de Cuba Tv ofrece periódicamente, en su canal de YouTube, análisis de la coyuntura cubana, siempre con destacados analistas.

En programa reciente estuvieron como invitados Juan Antonio Blanco, historiador, diplomático y académico, y presidente del laboratorio de ideas Cuba Siglo 21, y al argentino-venezolano Andréi Serbín Pont, especialista en geopolítica, seguridad y defensa. Resumiendo, sus comentarios:

“Serbín Pont reparó en que «si se habla de injerencia internacional», en Caracas estábamos «ante un núcleo duro de seguridad provista a un líder ilegítimo, instalado por la fuerza, cuya seguridad dependía de otro país».

«Eso también es injerencia. Entonces, parece que toda la cuestión del derecho internacional ha sido muy manipulada para fortalecer a líderes como Nicolás Maduro, o a las dictaduras de Cuba y Nicaragua», dijo Serbín.

Juan Antonio Blanco, por su parte, recordó que «la soberanía radica en el pueblo, no en los gobiernos», y en este sentido Maduro «se robó las elecciones, ya que el pueblo depositó su soberanía en María Corina y Edmundo».

«Chávez le entregó a Fidel Castro la seguridad del país, el manejo de la fuerza armada, la doctrina militar y la contrainteligencia. Y los cubanos han demostrado en Venezuela que lo que tienen en Cuba, tampoco sirve. No han sido capaces, ni ellos ni su aliado, de modernizar la doctrina militar ni el equipamiento», dijo Blanco. (…)

Por último, Blanco puso en duda la utilidad de operaciones similares en el caso de Cuba.»¿Para qué? ¿Para coger a Díaz-Canel, por el que nadie da un centavo y es un monigote? Maduro era el centro de un cartel y daba órdenes, pero Díaz-Canel es el administrador de la finca y recibe órdenes del verdadero propietario, que es GAESA», opinó el politólogo.

Destacó la importancia de que los jerarcas de La Habana hayan tenido «un despertar en shock» y «estén mirando los acontecimientos, sacando sus cuentas y viendo quién traiciona a quién», aunque desconoce cuánto les durará, «porque su capacidad de volver a autoengañarse es tremenda».

 ENLACE AL VIDEO:

 

5¿Qué le espera a Cuba sin el respaldo del petróleo venezolano?

 

Esta pregunta se la hizo recientemente el diario venezolano El Nacional. Señala este medio que

“Cuba enfrenta el riesgo de una crisis humanitaria sin precedentes ante la drástica reducción de los envíos de petróleo venezolano, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumiera el control de la industria petrolera de Venezuela y ordenara el cese de suministros a la isla.

Según expertos citados por The New York Times, Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles diarios de crudo para mantener operativos sus sistemas eléctricos, el transporte público y la actividad industrial. Sin embargo, con la nueva política de Washington, La Habana solo recibe una fracción de ese volumen, lo que ya se traduce en apagones prolongados, escasez de combustible y parálisis de servicios básicos.

El petróleo falta en todos los niveles: desde diésel para autobuses y trenes, hasta gasolina para vehículos y combustible de aviación. Analistas energéticos y economistas advierten que, si se agotan las reservas disponibles, el país podría quedar sumido en la oscuridad total y sufrir un colapso económico.

En los últimos días, incluso emisoras estatales de radio y televisión en el centro del país suspendieron transmisiones por falta de diésel, mientras comunidades enteras quedaron sin electricidad ni agua corriente.

Durante más de dos décadas, Venezuela sostuvo a Cuba con petróleo en condiciones preferenciales, tras un acuerdo sellado entre Hugo Chávez y Fidel Castro. En su punto máximo, Caracas llegó a enviar hasta 100.000 barriles diarios, aunque en años recientes el volumen había caído a unos 35.000 barriles, de acuerdo con especialistas.

A cambio, Cuba enviaba médicos, enfermeros y asesores, además de personal de seguridad que protegía al entorno del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro. Treinta y dos cubanos murieron durante la operación estadounidense que culminó con su captura.

Tras esa incursión, Trump fue tajante: “No habrá más petróleo ni dinero yendo a Cuba. ¡Cero!”, escribió en su red Truth Social. El plan de asfixiar al régimen cubano ha sido impulsado por el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, según The New York Times.

“Si Cuba pierde ese petróleo, el impacto será básicamente catastrófico”, advirtió Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. “La economía se derrumba, no hay alimentos en los mercados, los trenes no circulan, los autobuses no circulan”, añadió. (…)

En la vida cotidiana, el impacto ya es palpable. Para comprar gasolina, los cubanos deben inscribirse en una aplicación de filas. Carlos Manuel Vargas, de 78 años, relató que su turno no avanza desde hace semanas y que debe recurrir a estaciones que venden en dólares para poder llevar a su esposa, enferma de cáncer, al hospital. “Si tengo que vender el teléfono y el televisor, lo hago”, dijo.

Economistas recuerdan que Cuba ya sufría apagones incluso con petróleo venezolano, con más de 20 cortes generalizados en los últimos dos años. (…)

Mientras Washington y La Habana se cruzan acusaciones, la población cubana enfrenta una realidad cada vez más desesperada. “¿Hasta cuándo hay que esperar?”, escribió una usuaria en la aplicación de filas para combustible, reflejando la incertidumbre que se extiende por la isla.

Incertidumbre y temor de los cuales no se pueden escapar los mandamases de la tiranía. Cada día se les cierran más las opciones, cada día que pasa huelen más a un pasado que nadie añora…

 

Marcelino Miyares, 23 de enero 2026

 

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