Trump también caerá
En Minesota existe un riesgo real de confrontación directa entre los servicios de seguridad del Estado y los federales

No sabemos si el ICE es la Gestapo, el Ku Klux Klan o las camisas pardas de las SA. Puede que solamente una cuadrilla de matones recogidos del fondo del cubo de la ‘white trash’ para ejecutar públicamente y a plena luz del día a los individuos que ellos elijan, ya sean mayores o menores, americanos o extranjeros, legales o ilegales. Lo que sí que tenemos claro es a quién sirven. Y no es a la ley ni al pueblo del que emana sino a Trump, cuya aprobación apenas supera el 30 por ciento. Pese a lo que pueda parecer en España, siempre ensimismada, Trump está fracasando: su pueblo no lo apoya, la inflación sigue desbocada y su mayor problema no es la política exterior –un señuelo– sino la posibilidad nada descabellada de una guerra civil. «Un tonto arruina a un pueblo», decía mi abuela. Y es posible que este, que quería dominar el mundo y reescribir las reglas de la diplomacia, lo máximo que consiga sea romper su propio país y acabar en el vertedero de la historia. Porque la inmensa mayoría de los estadounidenses no están dispuestos a convertirse en un agujero donde el poder ejecute personas arbitrariamente en las calles, como los talibanes en Afganistán, los ayatolás en Irán o su protegida chavista en Venezuela.
El gobernador de Minesota, Tim Walz, planta cara ante este desvarío y pide a la Guardia Nacional que tome el control de Mineápolis para defenderse de la violencia del ICE. Es decir, tendríamos a la Policía defendiendo al pueblo de la deriva de Trump. Y las calles de Mineápolis repletas de manifestantes defendiendo la democracia frente al totalitarismo trumpista. Existe un riesgo real de confrontación directa entre los servicios de seguridad del Estado y los federales. Y existe también una posibilidad de que otros Estados se unan a Walz para defenderse de la insurrección fascistoide de Trump y los Rednecks, que suena a Loquillo y los Trogloditas, pero con un halo de Nascar y otro de tragedia. Y lo terrible no es que suceda, sino que en España haya quien lo justifique y celebre el asesinato de gente inocente media hora después de hablar del ‘retorno de Dios’. Quien retorna, está claro, es el diablo, que siempre se disfraza de Dios. Es la consecuencia lógica de la fanatización de la calle y de la promoción del racismo y de la xenofobia por parte de la extrema derecha, que definitivamente pierde el control de su juguete.
No sé si estamos a tiempo de arreglar lo nuestro. Pero, por supuesto, Trump también caerá. Un solo hombre no será capaz de acabar con la democracia, con la OTAN y con la alianza natural entre Europa y América. Parece que la UE está despertando. Esperemos que sean capaces de comprender esta oportunidad y ocupar el lugar que la historia nos reserva, que es el de la Razón, la dignidad ilustrada y la ayuda a los ciudadanos de Estados Unidos para que sepan encontrar un liderazgo alternativo que logre que todo esto se quede solo en un mal sueño. Porque ahora escuchamos lo de ‘The land of the free’ y nos da un poquito la risa.
