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Feijóo acierta y nace la derechita piolet

Antes el PP imponía un cordón sanitario a Vox por lo que Vox era; ahora es Vox quien se lo impone al PP

Feijóo está atrapado en los sueños de Abascal

 

Es posible que el documento que Feijóo ha presentado a Vox haya supuesto su mayor acierto desde el XXI Congreso. Y por los mismos motivos: presenta a un partido de gobierno, institucional y engarzado sin complejos en el ideario liberal-conservador. Ese tipo de fortaleza –y no la macarrada de los miércoles– es la que la sociedad le reclama a gritos. Pero, por encima de todo, el hecho de presentar públicamente el marco al que ha de circunscribirse cualquier pacto del PP muestra a un líder que, por fin, toma la iniciativa –como con el retorno del Emérito– en vez de limitarse a reaccionar. El documento incluye matices criticables, pero, en líneas generales, es sensato, cabal y, sobre todo, imposible de rechazar por parte de Vox sin dejar claras sus verdaderas intenciones. Porque el documento supedita todo acuerdo al cumplimiento de la Constitución y al respeto al Rey. Ante ello, Vox –los nuevos ofendiditos– se revuelven diciendo que «los tratan como a salvajes». Bien, si para ti cumplir la Constitución y respetar al Rey es ser tratado como un salvaje, probablemente es porque lo eres.

Ya no caben excusas. Si Vox no accede a este marco deberá explicar muy bien a los españoles con qué medidas concretas no está de acuerdo, es decir, qué parte de lo que dicen defender es falso y les impide votar una investidura del PP –tanto en las autonomías como en Madrid– para acabar con el sanchismo y poner en marcha una agenda reformista. Por supuesto, no lo harán, porque lo que no compran es el marco, es decir, la Constitución. Y mucho menos la idea de llevar al poder al partido al que han venido a destruir. Precisamente por eso el documento no solo es acertado desde el punto de vista de los principios sino también desde el estratégico. Hasta ahora, todas las condiciones que Vox había impuesto al PP llevaban de modo implícito una: que el PP dejara de ser el PP; que se inmole, se suicide, vaya contra sus estatutos y –peor aún– contra la ley. Ante esto, parece que el PP despierta y exige a Vox que cumpla la Constitución, que es lo mismo que exigir a Vox que deje de ser Vox. Por eso no lo va aceptar, pero no va a poder decir por qué. Sabíamos que estaban contra la Iglesia, contra la monarquía, contra la Constitución, contra las élites, contra el liberalismo, contra Europa y desde el miércoles también contra la gran empresa. A todo esto, antes lo llamábamos izquierda. Pero ahora es la derechita piolet.

Antes el PP imponía un cordón sanitario a Vox por lo que Vox era; ahora es Vox quien se lo impone al PP por lo que el PP defiende. Amaga con no importarle ir a elecciones, pero es falso: si el PP es capaz de aferrarse al marco e ir hasta el final, España sabrá quién impide la alternativa. El gol está cantado. No descartemos, por lo tanto, que vuelvan a fallar a puerta vacía.

 

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