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Victoria cómoda en Castilla y León del PP, que depende de un Vox que solo crece un escaño

El PSOE sube dos procuradores y contiene la sangría de Extremadura y Aragón; la izquierda radical desaparece

Así es Alfonso Fernández Mañueco: su mujer e hijas, una tragedia familiar,  su pasado futbolístico y sus propiedades | Vozpópuli

 

El Partido Popular vence y convence. Alfonso Fernández Mañueco sale victorioso de las urnas cuatro años después, con una subida en porcentaje de voto y en procuradores que le sitúa en una posición de fuerza para negociar. Porque crece, sí, y porque lo hace más que su competidor en el espectro ideológico, Vox, que solo ha subido un procurador; menos de lo esperado. A diferencia de lo sucedido en Extremadura y en Aragón, donde el auge de los de Santiago Abascal contrastaba con la ‘precaria’ primera posición de los populares, que resistían por el descalabro socialista, ahora sí hay motivos de sobra para resoplar con satisfacción. Se han quitado un peso de encima.

Curiosamente, esta vez los socialistas tampoco salen mal parados de una contienda electoral donde su candidato, Carlos Martínez, ha sabido marcar perfil propio con propuestas como permitir que gobierne la lista más votada —algo que a nivel nacional le habría dado el Gobierno al popular Alberto Núñez Feijóo—, aunque también haya abrazado la resurrección del ‘No a la guerra’ que ha promovido Pedro Sánchez por el conflicto de Irán. La izquierda radical nacional, que se presentaba dividida en Izquierda Unida y Podemos, desaparece de las Cortes, fagocitada por el PSOE.

Con el 99 por ciento de los votos escrutados, el PP gana los comicios autonómicos con 33 procuradores, dos más de los que tenía ahora mismo, y un 35 por ciento de los sufragios; una subida de más de cuatro puntos porcentuales. El PSOE también consigue otros dos parlamentarios, pasando de los veintiocho a los treinta, con algo menos de un punto porcentual de incremento. Mientras que Vox, al que las encuestas incluso acercaban a los veinte escaños, se queda en catorce; uno más que los trece que consiguió hace cuatro años, con un aumento de un punto porcentual. Los de Abascal fracasan en su objetivo de rebasar el veinte por ciento de las papeletas, un hito que todavía no han alcanzado en unas elecciones autonómicas. Sí lo hicieron en la repetición electoral de las generales del 2019, en la provincia de Murcia, donde ganaron con más del veintiocho por ciento de los votos.

El resultado de Castilla y León permite a los populares respirar, tras dos contiendas engañosas en las que habían ganado las elecciones, pero con sensaciones agridulces. Primero María Guardiola, en Extremadura, se quedó lejos de su añorada mayoría absoluta y apenas subió un diputado, y para más inri vio cómo Vox, tras una campaña repleta de ataques cruzados, pasó de cinco a once escaños. Después Jorge Azcón, en Aragón, en febrero, cedió dos actas mientras Vox doblaba su representación de siete a catorce asientos en las Cortes. Ahora el PP es el partido que más crece en porcentaje de voto y en procuradores, lo que le permitirá encarar la negociación poselectoral con algo más de sosiego.

Los populares se distancian de los socialistas en porcentaje de voto y pasan de sacarle un punto a casi cinco, pero se mantienen solo tres escaños por encima

En clave autonómica, poco cambia el equilibrio de fuerzas. A pesar de que el PP ahora saca casi cinco puntos porcentuales de voto al PSOE —en 2022 solo le superó en uno—, ambos consiguen dos procuradores más, por lo que la distancia entre ellos sigue siendo de tres. De hecho, el reparto de escaños es exactamente el mismo que hace cuatro años en Ávila, León, Palencia, Salamanca y Zamora. Soria ¡Ya! cae de tres a un procurador, Podemos desaparece e Izquierda Unida no logra reemplazarlo, y Ciudadanos, como se daba por descontado, también se cae de las Cortes de Castilla y León al no retener el acta que logró Francisco Igea antes de ser expulsado del partido, al que ya no le queda representación autonómica en ningún sitio.

Un éxito para el PSOE

Que el PSOE subiese dos procuradores es un resultado que supera el mejor de los sueños de un socialismo que habría visto con buenos ojos incluso perder dos. Pero tras una campaña electoral de menos a más, con el desembarco de dirigentes nacionales —Sánchez incluido con dos mítines— y el empuje de su candidato en Soria, donde Martínez es alcalde tras cuatro mayorías absolutas, su crecimiento se contempla como todo un éxito, aunque deba resignarse a las negociaciones entre PP y Vox para una hipotética investidura de Mañueco. El PSOE le arrebata un escaño a Soria ¡Ya! y conquista el nuevo procurador por la provincia de Segovia, que en estas elecciones repartía uno más por el aumento de población. También se hace con el de Valladolid que se deja Podemos, pero pierde uno por Burgos que va a parar al PP. Los populares se quedan también con el de Igea por Valladolid.

En el otro lado de la balanza se sitúa Vox, que continúa su crecimiento, pero sale derrotado por el fantasma de las expectativas. Tras subir ocho y seis puntos porcentuales, respectivamente, en Extremadura y Aragón, la formación derechista apenas aumenta un punto en Castilla y León, si bien es cierto que partía ya de un 17,6 por ciento de sufragios, que es un porcentaje muy similar al recientemente obtenido en los últimos comicios regionales. No obstante, es cierto que desde Bambú, movidos por el entusiasmo de sus últimos éxitos, habían agitado la meta de superar la barrera del veinte por ciento, una cima que todavía no han coronado en unas elecciones autonómicas. El procurador extra lo logra en Soria, donde hasta ahora no tenía representación.

En los partidos regionalistas, al margen del descenso de Soria ¡Ya!, todo sigue igual que en 2022. La Unión del Pueblo Leonés (UPL), una formación que defiende la conformación de una autonomía entre las provincias de León, Zamora y Salamanca, las que antiguamente componían el Reino de León, repite los tres procuradores cosechados entonces. La formación aspiraba incluso a alcanzar el cinco por ciento del voto en su provincia al capitalizar el descontento con la gestión de los incendios forestales del verano, pero esto no ha sucedido. El resultado es idéntico: cuatro PSOE, cuatro PP, tres UPL y dos Vox. Los populares ganan en todas las provincias a excepción de Soria y León, con victoria socialista.

Mañueco contiene el auge de Vox y supera la barrera de los 400.000 votos; un hito que no consiguió hace cuatro años

Si el Partido Popular y Vox esperaban al resultado de Castilla y León para decantar las negociaciones en Extremadura y Aragón —y ahora también en la propia Castilla y León—, la noche electoral poco variará el actual panorama. Los de Abascal no consiguen un empuje que amenace la hegemonía popular —los de Feijóo superan a Vox por diecinueve procuradores y diecisiete puntos porcentuales— y Mañueco no solo resiste, sino que supera los 400.000 votos, cosa que no hizo en 2022, se distancia en procuradores de su rival en la derecha y aumenta tres puntos porcentuales más que él.

Sin campaña inminente

Sin elecciones autonómicas fijadas en el calendario, aunque las andaluzas se celebrarán en junio, los dos partidos conservadores deberán sentarse ahora a negociar sin la presión de enfrentarse en una inminente campaña. Será ahora cuando Vox tenga que deshojar la margarita y decidir si con el respaldo recibido en las urnas apuesta por regresar a los Gobiernos de coalición con el PP —rompió todos los que compartían en 2024 por discrepancias en la política migratoria—, si le da un apoyo externo a cambio de un acuerdo programático o si fuerza la máquina, provoca un bloqueo y precipita repeticiones electorales.

Los populares, por su parte, deberán sopesar hasta qué punto están dispuestos a asumir postulados de Vox para recibir su apoyo en una investidura. Por ahora, el discurso del PP ya hace referencias a algunas de las banderas de los derechistas, como el combate contra la inmigración irregular y contra las políticas verdes. Esta noche, por lo pronto, los tres partidos mayoritarios se han mostrado satisfechos en Castilla y León. PP y PSOE porque han conseguido romper el relato nacional, especialmente los socialistas, que no solo han caído, sino que han logrado mejorar su resultado. Y Vox porque, aunque menos de lo esperado, sigue creciendo y con la llave de la gobernabilidad en su mano.

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