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Abdón Vivas Terán: Las elecciones de Colombia del 11 de marzo y su impacto en el sistema político

      Gustavo Petro, Sergio Fajardo, Humberto De La Calle, Germán Vargas Lleras e Iván Duque

Las elecciones parlamentarias que acaban de tener lugar en Colombia, el pasado domingo 11 de marzo, han cumplido cabalmente con las funciones que el sistema político de Colombia les ha asignado. En este caso concreto han determinado la composición y el poder electoral y político de cada fuerza política -partido, movimiento o grupo de ciudadanos organizados- en las dos cámaras del Congreso de la República: El Senado y la Cámara de Representantes; ha escenificado la consulta popular que, dos coaliciones políticas relevantes, deseaban hacer para escoger sus respectivos candidatos a la Presidencia: La Coalición por Colombia, compitiendo en ella Iván Duque, Martha Lucía Ramírez y Alejandro Ordoñez, y la Coalición Inclusión Social para la Paz en la que competían Gustavo Petro y Carlos Caicedo. Esclarecidas estas dos materias, el resultado de estas elecciones ha desatado paralelamente una potente ola de efectos políticos sobre la opinión pública, de discusiones amplias e incluyentes acerca de cuáles estrategias nuevas o modificadas pueden ahora ponerse en marcha con relación al proceso electoral previsto para la selección del próximo Presidente de la República que deberá enfrentar en una primera vuelta, el 27 de mayo próximo.

En los párrafos que siguen examinaremos, de manera tan sintética cuanto nos sea posible, este triple aspecto del resultado de las elecciones del 11 de marzo. Permítanme, no obstante, antes de emprender esa tarea decir alguna breves palabras en cuanto al clima político que ha prevalecido durante esta importante jornada electoral e, incluso, en los días previos a su desarrollo.

En este sentido, el aspecto más destacado que deseamos poner de relieve es el clima de paz, por tanto de seguridad personal y jurídica, que ha estado presente a lo largo y a lo ancho de todo el país, salvo algunos hechos aislados de violencia denunciados puntualmente por algunos candidatos. Sin temor a equivocarnos aseveramos que es la primera vez, durante los últimos ochenta años, que en Colombia se realiza una jornada electoral en medio de un clima político en el cual impera la paz en toda la nación. Un hecho muy significativo que ha sido posible gracias al Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC. Acuerdo aprobados por unos, rechazados por otros pero que, en medio de las turbulencias, acomodos y reajustes del post conflicto permite siquiera cosechar este fruto de la paz en la nación. Señalamos que, de igual manera, el ELN puso su grano de arena en esta materia. Esta organización armada declaró, días atrás, que ofrecía un cese unilateral al fuego durante la jornada electoral; al cumplir cabalmente esta disposición ello ayudó, sin duda, al mantenimiento de la calma y la tranquilidad públicas que reinaron en todo el territorio de la nación durante las recientes elecciones parlamentarias.

En el marco de ese clima excepcional tuvo lugar, además, un incansable, incesante y trepidante flujo de propuestas políticas, ideológicas, de políticas públicas, ecológicas, de género, de proyectos locales y regionales, de políticas de desarrollo en la agricultura, la industria, el comercio, la infraestructura, de equilibrios macroeconómicos, de distribución de los recursos del estado, de reforma de la estructura tributaria, de pensiones y de seguridad social. Es decir, se trataron en el ardiente debate político una amplísima variedad de asuntos que se sometieron a la discusión entre los ciudadanos, los grupos organizados, los partidos, los movimientos. Todo ello permite deducir que en Colombia siguen existiendo las bases para marchar con más rapidez hacia una democracia madura, sólida, participativa y eficiente. Por supuesto, la vasta pluralidad de propuestas hizo perfecto paralelo con una amplia pluralidad democrática de participación activa y militante en la cual tomaron parte numerosos expresiones de la organización social del pueblo a todos sus niveles: partidos, movimientos, grupos, gremios, sindicatos, etc.

Sin embargo, es necesario aceptar que, ni siquiera éste embriagador clima político, en cuyo epicentro está la paz, fue capaz de modificar una de los rasgos más antiguos y pertinaces del sistema político colombiano y, en especial, de su sistema electoral: La abstención elevada que ha hecho acto de presencia en casi todos los procesos electorales que se han desarrollado en la República colombiana durante las últimas décadas. Conviene destacar, como un ejemplo, que en todas las elecciones para el Congreso, realizadas desde 1994 hasta la presente fecha, la tasa de abstención más baja se registró en la elección de la Cámara de Representantes en el año 1998 cuando esa tasa llegó a la cifra de un 54,39%. Para los comicios correspondientes al pasado domingo no se tiene aún la tasa de abstención definitiva pero podemos estimar que fluctuará, por ahora, entre el 52% al 53%. Ciertamente, es muy alta: sobre todo, dadas las circunstancias que sirvieron de entorno al proceso. He allí uno de los retos más cruciales en el desarrollo ulterior de la democracia colombiana. Poner en marcha la política, los incentivos, la seriedad de los partidos, la siembra de ilusiones a partir del cumplimiento de las promesas electorales, la lucha contra la corrupción pública y privada, el mantenimiento de principios que orienten la acción política, la ética en la base de la organización social y del Estado las que, entre otras cosas, están en la raíz de este severo mal que aqueja la que aparece, por lo demás, como fuerte y positiva democracia colombiana.

Un último dato interesante sobre el tema que desarrollamos es que la votación en blanco se ubicó en 1.392.000 votos y el voto nulo llegó a la cota de 2.750.000 votos.

 

Composición del Congreso de la República

 

El propósito básico de estas elecciones era elegir los representantes de los ciudadanos en el Senado y en la Cámara de la nación. Trataremos, en consecuencia, primero este punto.

De las elecciones del 2014 a las del 2018 se puede constatar un importante flujo de cambio, de reacomodos, de distribución del poder interno en estas dos corporaciones que envuelve a todas las organizaciones partidistas, movimientos políticos y grupos de ciudadanos que hacen vida activa en ellas. Obviamente ello afecta de manera muy potente la marcha del Gobierno, la distribución del Presupuesto Nacional, la posibilidad de control externo sobre los actos de otros poderes del Estado, etc.

Es importante señalar, además, que en estas corporaciones se presenta un importante rasgo de la política democrática colombiana. Es que en las Cámaras suelen hacen acto de presencia figuras y organizaciones claves que tienen profundas raíces familiares, económicas y políticas en las distintas regiones geográficas de la nación. A estas figuras se las conoce coloquialmente como los caciques y/o los barones. Actúan en cada punto de la geografía colombiana, por ejemplo, en los Llanos, la Fachada del Caribe, los Santanderes, el Eje Paisa, Cundinamarca y Bogotá, el Eje Cafetalero, el Valle del Cauca, Popayán y el Sur para citar tan solo algunos puntos relevantes de la hermosa e intricada geografía de la República hermana.

Estos personajes de la política nacional se auto imponen, entre otras cosas, la tarea de influir con los medios legales a su alcance en la designación del próximo Presidente de la República y por esto, además de su papel concreto como elaboradores de las leyes y contralores del Poder Ejecutivo, es que las elecciones del Senado y de la Cámara resultan tan importantes en Colombia y por ello es que estas pueden llegar a verse como claves para la elección del propio Presidente. Estas figuras suman su poder regional al nacional que detentan y se vuelven electores indirectos, pero potentes, en las elecciones presidenciales.

A fines de colaborar en la correcta evaluación de estos cambios de poder interno en las Cámaras del Congreso y constatar quiénes avanzan y quiénes retroceden, quiénes ganan y quiénes pierden, hemos elaborado el siguiente cuadro en que se recoge la composición del Congreso y facilita comprender cómo ella se ha alterado en las dos últimas elecciones: la correspondiente al año 2014 y la correspondiente al año 2018. Allí, el lector constatará por sí mismo la evolución que en este aspecto se ha manifestado en las mencionadas corporaciones.

 

Congreso Nacional de Colombia
Composición por Partidos
Senado Dif Representantes Dif
2014 2018 2014 2018
Partido de la U 21 14 -7 37 25 -8
Centro Democrático 20 19 -1 19 35 +16
Partido Conservador 18 15 -3 27 21 -6
Cambio Radical 9 16 +7 16 30 +14
Partido Liberal 17 14 -3 39 35 -4
Opción Ciudadana 5 -5 6 2 -4
Polo Democrático Alternativo 5 5 3 2 -1
Alianza Verde 5 10 +5 6 9 +3
Movimiento Alternativo Indígena 1 -1 1 +1
ASI 1 -1 1 -1
MIRA –** 3 +3 3 2 -1
FARC 5 +5 5 +5
Decencia 4 +4 2 +2
Colombia Justa 1 +1
Coalición Santandereana 1 +1
TOTAL 102 105 159* 171

*A este número de representantes debemos añadir nueve más para un total de 166 en las elecciones del 2014. Los nueve que faltan corresponden a los siguientes partidos y que no obtuvieron representación en las elecciones del 2018; no los desplegamos en el cuadro por razones de espacio: 100% Colombia, 3; Movimiento Integración Regional, 1; HM, 1; AICO, 2; FUNECO, 2.

** La cifra es cero, o no se presentó a elección la organización o partido correspondiente.

 

El lector, puede observar, para comenzar, que en ambas corporaciones existe, para ambas fechas, una significativa concentración del poder en un grupo de cinco organizaciones políticas. Estas son: El partido de la U, El Partido Conservador, el Centro Democrático (CD), el Partido Liberal y Cambio Radical (CR). Se inclinan la mayoría de ellas hacia el centro-derecha del eje político; la excepción es el Partido Liberal que podría situarse hacia el centro-izquierda pero relativamente cerca del centro de ese eje. Se puede medir la concentración del voto; para constatar esta aseveración pondremos, como ejemplo, lo que ocurre en el Senado. Este grupo de cinco partidos controlaba el 83,4% del Senado en el año 2014 y pasó a un 74,3% en el año 2018. Disminuye, de una elección a la otra, en alrededor de 9% pero sigue manteniendo un innegable poder y concentración del mismo en sus manos.

Veamos qué ocurrió hacia el interior de esta primera agrupación de partidos que estamos analizando: 

El Partido de la U pierde 15 escaños sumadas las pérdidas de ambas cámaras. (De aquí en adelante siempre presentaremos los escaños perdidos o ganados de ambas corporaciones). Es una aparatosa derrota sin lenitivos. Claro, es el apoyo principal del Gobierno del Presidente Santos y paga por todos los errores por éste cometidos según la apreciación que sobre su gestión pueda tener la opinión pública. El Partido de la U aún no ha definido su opción presidencial. Está abierto a próximas coaliciones hacia la Presidencia de la República y ha encontrado un cierto consuelo a su debacle parlamentaria al contemplar los 1,86 millones de votos que obtuvo en estas mismas elecciones.

El Centro Democrático, partido del Presidente Uribe, ve aumentar sus escaños en 15. Es un éxito notable; más si se añade que el Ex Presidente obtuvo la más alta votación de estas elecciones en su aspiración al Senado. Se puede añadir, nos parece, que este partido debe estar experimentando un cierto regusto ácido con esta victoria ya que algunos de sus barones, que competían por una curul en el Senado, fallaron en obtenerla. Iván Duque y Martha Lucia Ramírez, candidatos del CD a Presidente y Vice Presidente, ven fortalecidas sus opciones.

El Partido Conservador pierde nueve escaños. Es un serio retroceso pero menor al que muchos vaticinaban. Este partido es uno de los dos bastiones históricos de la política colombiana. Aun es poderoso y puede ocurrir que esta derrota le sirva para reconsiderar su forma de definirse en el plano ideológico, su accionar político, o sopesar la eficiencia de su liderazgo, todo lo cual va más allá de su innegable raigambre histórica que es la base más sólida con la cual cuenta hoy en día parar sostener su influencia y su prestigio en muchos lugares. El Partido Conservador no ha elegido aún su candidato presidencial; sin embargo el Ex Presidente Pastrana ha entrado en tratos políticos cercanos con el Senador Uribe y Martha Lucia Ramírez, conservadora de mente y corazón, es la acompañante de Iván Duque como su fórmula a la Vice Presidencia.

El Cambio Radical ha aumentado en 21 escaños. Brillante y contundente victoria del Candidato German Vargas Lleras. Esto insuflará más energía a partir de ahora a este candidato y le da más fuerzas para intentar entrar en pactos con otras organizaciones de la centro-derecha con vistas a la primera vuelta. La candidatura del CR ha sido potentemente fortalecida con este resultado.

El Partido Liberal ha perdido 7 escaños. En apariencia ha sido derrotado pero, en el fondo, esta derrota puede ser interpretada como una importante victoria. El partido, con este resultado, ha fortalecido a su candidato presidencial Humberto de la Calle, quien ha estado rezagado en las encuestas. Ahora, la organización puede dedicarse con más entusiasmo a fortalecer a su candidato, que va en compañía de otra política de alta envergadura, Clara López, a la vice presidencia, y enfocar su energía en ampliar sus apoyos en los bastiones históricos que controla. De la Calle sale airoso; puede comenzar a hablar con otros candidatos y planear con ellos apoyos y coaliciones.

 

¿Qué ocurre en otras organizaciones políticas diferentes a este grupo que está en la línea frontal de control de las Cámaras? Algunas cosas notables han aparecido. Resumimos las más importantes de ellas:

El movimiento Opción Ciudadana ha perdido 9 escaños. Ha sufrido un tremendo varapalo. De los once miembros de su fracción parlamentaria en el 2014 tan solo ha conservado dos en el 2018 en la Cámara de Representantes. No ha definido su posición con respecto a la elección presidencial pero está abierto a coincidencias y coaliciones con otros grupos políticos.

El Polo Democrático Alternativo pierde un escaño. Retrocede ligeramente pero, en general, mantiene su fuerza. Es una organización política consolidada en el año 2007. Petro fue uno de sus integrantes durante una fugaz experiencia de menos de dos años de duración. Hoy el Polo forma parte de la Triple Alianza que integra a Los Verdes, a Compromiso Ciudadano y al PDA. Apoya la candidatura de Sergio Fajardo. Con este resultado el Polo conserva casi integralmente sus apoyos en escaños.

La organización Alianza Verde obtiene 8 escaños adicionales. Es un éxito espectacular. Refuerza poderosamente la candidatura a la Presidencia de Sergio Fajardo y permite que este actúe con más autoridad y propiedad en las complejas conversaciones abiertas en búsqueda de nuevos apoyos y nuevas coaliciones. Es un resultado sin duda excelente.

MIRA, Movimiento Independiente de Renovación Absoluta, avanza con dos escaños adicionales. Es un éxito sin duda alguna. Pierde uno de sus representantes pero gana tres senadores. Este es un movimiento cristiano de raíces evangélicas que busca abrirse paso en la compleja situación política colombiana. El partido ha anunciado que, por ahora, no tendrá candidato presidencial pero que anunciará su decisión luego de la jornada de elecciones legislativas que acaba de concluir. Hicieron un notable esfuerzo y obtuvieron un buen resultado; probablemente se inclinen por un candidato situado en el centro o hacia el centro derecha.

La Lista de la Decencia compite por primera vez en elecciones colombianas. Obtiene un espléndido resultado. Obtuvo 6 curules y con ellas su candidato presidencial Gustavo Petro se ha fortalecido y entusiasmado sin duda alguna.

El partido FARC pasa ahora a disponer de 10 curules procedentes en realidad de las condiciones establecidas en el Acuerdo de Paz. No ha anunciado, luego del retiro por enfermedad de Rodrigo Londoño, su nuevo candidato presidencial o, en su defecto, a quien apoyará. El único índice del que por los momentos disponemos para juzgar su capacidad de influir en la elección venidera del Presidente, es el número de votantes que movió a su favor en las pasadas elecciones del 11 de marzo. Esa cifra es de tan solo 85 mil votantes la cual no da siquiera para darle al partido personería jurídica si éste fuese el caso. Muy poco para que pueda ejercer influencia en la elección presidencial que se avecina.

 

Consulta sobre Candidaturas Presidenciales.

 

En las elecciones del 11 de marzo se aprovechó el momento para someter a consulta popular el nombre que, de manera definitiva, irá a representar a dos coaliciones en el torneo presidencial: Coalición por Colombia y Coalición Inclusión Social para la Paz. La primera, inclinada hacia el centro-derecha incluía tres nombres: Iván Duque, Martha Lucía Ramírez y Alejandro Ordoñez. La segunda, inclinada hacia el centro-izquierda, presentaba dos nombres: Gustavo Petro y Carlos Caicedo. El resultado fue digno de análisis. Por la Coalición por Colombia Duque obtuvo 4.038.111 votos, Martha Lucía 1.537.790 y Ordoñez 384.721; la sumatoria llego a la cota de 5.960.622 votos. Por la Coalición Inclusión Social para la Paz, Petro obtuvo 2.849.331 votos y Caicedo 514.978; la sumatoria se ubicó en la cota de 3.364.309 votos.

Estos resultados suscitaron ríos de tinta y fuertes controversias. Es claro que el centro-derecha conquistó 2.596.291 votos más que la centro-izquierda. Muchos interpretaron este resultado como un estímulo a ambos candidatos pero en especial para Iván Duque. Otros argumentaron que, en la votación de la Coalición Colombia, habían participado grupos importantes de ciudadanos de otras agrupaciones políticas diferentes al CD mientras que este fenómeno no tenía igual intensidad en el lado de Petro.

En fin, mas allá de estas explicables opiniones lo que está más allá de dudas y discusiones es que con estos dos líderes políticos elegidos por sus agrupaciones como candidatos a la presidencia se completa el roster de aquellos ciudadanos que, en número de ocho, se aprestan a competir por la Presidencia de la República. Veremos algo más sobre estos candidatos en próximo apartado.

 

Partidos Políticos con Mayor Número de Votos

 

En los párrafos precedentes hemos hecho referencia a algunos de los factores con los que cuentan los candidatos presidenciales, que siguen aún en la competencia en Colombia, para las elecciones del próximo 27 de mayo. Para resaltar su fuerza recalcamos el número de escaños con que cada uno cuenta y la victoria o la derrota de los partidos que apoyan a cada quien dentro del Congreso Nacional.

Toca ahora referirise, muy brevemente, a la votación obtenida por los partidos ya que, en general y con pocas excepciones a las cuales nos referiremos en la última parte de este Trabajo, cada uno de ellos ya ha lanzado su candidato y comienza a hacer sus apuestas parar formar coaliciones o grupos de apoyo con vista a la elección presidencial.

Para cumplir tal propósito hemos preparado un sencillo cuadro que colocamos a continuación. Este cuadro no requiere mayores explicaciones y debe servirnos como de guía sencilla y a la mano; rogamos al lector relacione la importancia de la votación con el candidato que apoya el partido correspondiente y entonces sabrá con claridad con qué cuenta cada uno de los candidatos en cuanto al número de escaños en las Cámaras, información que puede chequear en el Cuadro anterior, y en cuanto a la potencia relativa de sus votaciones que presentamos en el Cuadro siguiente. Saquen desde allí sus conclusiones.

 

Partidos con más Elevada Votación
Elecciones Legislativas al Senado
Marzo 2018
Centro Democrático 2.513.320
Cambio Radical 2.155.487
Partido Conservador 1.927.320
Partido Liberal 1.901.933
Partido de la U 1.853.054
Alianza Verde 1.315.259
Polo Democrático Alternativo 736.367
Decencia 523.296
MIRA 501.489

 

Candidatos, Coaliciones y Perspectivas

 

En los apartados anteriores ya hemos dibujado, en rasgos generales, el panorama de las candidaturas presidenciales en Colombia tal como se vislumbra para esta fecha en la que el ritmo de la campaña pasa de rápido a frenético.              

Permanecen en la carrera que nos llevará al 27 de mayo ocho candidatos que se organizan en dos pelotones; uno adelante, constituido por cinco candidatos, y otro un tanto rezagado conformado por tres candidatos más. En el pelotón que marcha enfrente podemos distinguir a German Vargas Lleras, Gustavo Petro y Sergio Fajardo, los tres postulados por recolección de firmas, y a Humberto de la Calle e Iván Duque, postulados por el procedimiento de la consulta popular. En el pelotón más alejado marchan Juan Carlos Pinzón y Piedad Córdoba, postulados por recolección de firmas, y Viviane Morales, postulada por organización política.

La atención preferente de la opinión pública, de los observadores, de los analistas políticos y de los sabuesos de las academias de ciencias sociales se concentra en el pelotón delantero por las razones que hemos comentado antes: Porque, como apoyo y como potenciación de cada uno de ellos, se encuentran alineados a su lado organizaciones civiles organizadas, partidos políticos nuevos o históricos, número importante de escaños obtenidos en las elecciones legislativas recientes, fuertes contingentes de ciudadanos que votaron por sus partidos en los comicios legislativos y, en algunos casos, su respectivo contingente de barones y caciques electorales así como algunos influyentes grandes electores como el Expresidente Uribe, el Senador Antanas Mockus y el Senador Jorge Robledo.

Los candidatos que marchan en el pelotón de retaguardia tienen abiertas dos opciones: Sumar sus fuerzas en una importante coalición con alguno de los que caminan en la vanguardia fortaleciendo así esta opción o mantenerse hasta el final en su carrera con el propósito de potenciar sus posibilidades personales hacia el futuro en cualquier otra iniciativa que puedan tomar en sus aspiraciones políticas. Hasta el momento, no se sabe mucho si este relevante grupo de ciudadanos estará en la tesitura de ofrecer su apoyo, mediante algún tipo de entendimiento político, a los que van en la posición delantera.

Los candidatos que marchan en el pelotón de la vanguardia buscan expandir sus posibilidades con todos los medios que una campaña electoral bien organizada permite: Viajes, visitas, mítines, conferencias, caravanas, manifestaciones, uso intensivo de las redes sociales modernas, uso profundo de consultores especializados o de militantes o simpatizantes con conocimiento de lo que se debe hacer para mantener contacto directo con la comunidad a través de los mensajes emitidos por los variados medios sociales de comunicación, etc. Al mismo tiempo que estas actividades se fomentan para acelerar o mantener sus contingentes de apoyo, estos candidatos buscan, con prudencia pero con energía, establecer puentes con algunos de sus rivales más cercanos ya sea por su ubicación en el eje político-ideológico, por sus relaciones personales o familiares, por su vecindad geográfica o por su armonía conceptual en el esquema programático. La idea es acelerar acuerdos y coaliciones parar obtener con más certeza la investidura presidencial.

De acuerdo con esta prospectiva y, a apenas días de haber terminado el proceso legislativo, ya estos cinco candidatos comienzan aceleradamente a plantear de manera directa o indirecta, sutil o abiertamente, cómo llegar a alianzas, o, al menos, dejar el camino abierto para entenderse con otras opciones.

Veamos lo que algunos de ellos ya están señalando: German Vargas Lleras, fortalecido por sus éxitos, llama a formar coalición amplia e incluyente; Sergio Fajardo, no se queda atrás, y opina que debe analizarse el complejo proceso electoral pasado pero que no descarta alianzas estratégicas de todo el centro del espectro político; Clara López, crucial candidata a vicepresidente en la fórmula de Humberto de la Calle, precisa con fuerte voz que la presidencia no debe pasar por Uribe ni por Petro; Al candidato de La Calle no le parece necesario, por ahora, precisar coalición con Sergio Fajardo; Iván Duque con rotundidad asevera “nuestra propuesta es para todos los colombianos sin exclusiones” y amplía este punto de vista sosteniendo que no se debe permitir que “lleguen las tentaciones del autoritarismo populista que arruinó a Venezuela”. Gustavo Petro recalca que se deberá contar con todos, sin soberbia, sin autoritarismo, sin polarización.

Tomemos en cuenta, además, por cuanto puede ser útil en un momento dado, que desde hace algunos días los medios sociales de comunicación han venido destacando una información que, sin duda, representa una pega, un obstáculo que se interpone en el camino de las coaliciones. Se señala constantemente al candidato Humberto de la Calle como uno de los que más puede afectar esta materia en su política eventual de alianzas; por cierto que no hay duda que él es uno de posibles afectados por el tema que plantearemos de inmediato pero no el único. Se trata que, la Ley Estatutaria 1475 del 2011, norma que, con meridiana claridad, destaca que la ejecución de los resultados de la consulta popular son obligatorios. En ese sentido De la Calle, o cualquier otro elegido mediante consulta popular, simplemente no puede retirar su candidatura excepto que esté dispuesto a enfrentar la pena legal establecida. La pena es devolver al erario nacional los montos que este destinó al pago de los gastos de la consulta que eligió a ese candidato. En el caso que se menciona de De la Calle, y según El Espectador de fecha 12 de marzo, se estima que esa devolución estará en el orden de 40.000 millones de pesos. Esto constituye, en sí mismo, un fardo muy pesado que puede inhabilitar una acción estratégica de De la Calle hacia la conformación de alianzas electorales a la presidencia.

En fin, de esta tan concreta muestra de declaraciones de los candidatos sobre posibles alianzas solo se puede colegir que ellos están abiertos a estudiar toda formula de coalición que les permita remachar su victoria y que el rompecabezas se está armando a fenomenal velocidad. En las próximas vertiginosas semanas estará ya completamente definido. Concretar alianzas entre los cinco candidatos de la vanguardia no parece tan sencillo, sin embargo allí radica la clave de la victoria.

Los cinco candidatos del pelotón de vanguardia son una muy polícroma e interesante muestra representativa de la clase política colombiana. Deseamos resaltar algunos rasgos que son útiles para ubicarlos con más claridad en esta carrera por la Presidencia de la República.

A la izquierda se encuentra Gustavo Petro. Ha estado punteando en casi todas las encuestas disponibles. Fuerte candidato sin demasiada apertura en cuanto a alianzas hace referencia. Su fuerza es su personalidad y su arrastre directo. El partido que con algunas tensiones lo apoya obtuvo un número de curules y una votación discretos.

Luego colocamos a Sergio Fajardo. Se identifica con el centro-izquierda del planteamiento político-ideológico. Ha hecho una excelente campaña electoral. Discreto y profundo en sus apreciaciones ideológicas y en sus planteamientos programáticos. Ha ocupado buenos lugares en las encuestas. Alianza Verde es una organización con estrella ascendente en el Congreso y su número de curules y su votación es significativa. Puede intentar alianzas estratégicas con otras fuerzas.

Humberto de la Calle viene de jugar un rol estelar en el complejo y difícil proceso del Acuerdo de Paz. Se puede ubicar en el centro del espectro político. No despierta mucho entusiasmo en las encuestas. Tiene el respaldo, no obstante, de uno de los grandes partidos históricos que ha conservado sus raíces en el país (el partido Liberal), un número considerable de curules y una buena votación. Pudiera llegar a ser pivote importante en una eventual alianza global del centro político de la nación.

German Vargas Lleras ocupa una posición modernizante en el centro-derecha del universo político. Su partido, Cambio Radical, viene de obtener un éxito fulgurante en cuanto a curules y votación obtenidos en la elección legislativa. Juega con fuerza y habilidad. Será un elemento clave en los eventos políticos que vienen aceleradamente en Colombia. Pudiere ser el impulsador de una alianza entre los distintos factores de la centro-derecha. Ha estado presente bastante bien en las encuestas disponibles acerca de los aspirantes a la Presidencia de la Republica.

Iván Duque ocupa determinante posición en el centro-derecha de la gama política nacional de Colombo. Es una potente fuerza ascendente llevada por sus méritos propios y su juventud pero cuenta, además, con un Partido, Centro Democrático, que ha obtenido una elevada votación y numerosas curules en las Cámaras. De manera veloz se ha apoderado del primero o del segundo lugar en las encuestas presidenciales. Tiene el apoyo de un gran elector, el Expresidente Uribe, e hizo una notable escogencia con la candidatura a la vice presidencia de Martha Lucía Ramírez. Dentro de sus filas cuenta también con un selecto grupo de barones para afianzar sus proyectos políticos.

Ahora bien ya, en resumen, y si partimos de los hechos objetivos disponibles tales como la sumatoria de votación popular, más escaños conquistados, más fuerza partidista expresada en la votación, más caciques electorales, más grandes electores, más alianzas posibles, todos estos elementos dibujan un panorama en el cual los partidos de centro derecha pueden experimentar, al menos por ahora, una leve ventaja en la carrera: sin descartar que puedan ocurrir imprevistos por la toma de decisiones que pudieran ocurrir en el ámbito de la centro- izquierda. Parece que los candidatos Iván Duque y Vargas Lleras están comenzando a desprenderse en el pelotón de vanguardia y deberán resolver entre ellos sus diferencias. Esta circunstancia queda aún más abierta si se recuerda que hay dos partidos importantes que aún no han definido sus candidaturas presidenciales: El partido Conservador y el Partido de la U. Entre ambos suman más de 3,78 millones de votos que pueden ser la cereza a colocarse sobre el pastel del candidato que resulte victorioso.

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