Cultura y ArtesHistoria

Ana Cristina Vélez: La pintura, la política, Lavoisier y Jacques-Louis David

 

En la revista Chemistry World, especializada en temas de Química, el escritor y divulgador científico Philip Ball nos cuenta en un artículo muy atractivo las razones políticas que tuvo el pintor Jacques-Louis David para cambiar el cuadro Retrato de Lavoisier y su esposa, que había hecho del padre de la Química, Antonie Lavoisier, en compañía de su esposa. Según Ball, la pintura original retrataba al matrimonio Lavoisier, Antoine-Laurent de Lavoisier y Marie Anne Pierrette Paulze, como dos aristócratas que vivían en la opulencia. Lavoisier parecía un hombre de negocios o un ayudante de Luis XVI; por ende, un enemigo del pueblo y de los líderes de la Revolución Francesa. Marie Anne parecía una elegante dama de la época, pues, no solo llevaba la gran peluca que luce en la pintura, tal como se ve hoy, sino que, además, porta un costoso sombrero con flores, al estilo de 1787. En la pintura original se podía apreciar el gasto excesivo, común entre las clases dominantes. La pintura dejaba en claro que los Lavoisier pertenecían al grupo de franceses privilegiados. En 1788 Jacques-Louis David eliminó de la pintura los libros que aparecían en el trasfondo, suprimió el sombrero y agregó hermosos instrumentos científicos. En la pintura final, la pareja queda convertida en los racionalistas científicos, líderes de la Ilustración, tal como los apreciamos hoy.

Para escribir su artículo, Ball se basó en el sorprendente encuentro de los curadores y restauradores del Museo Metropolitano de Nueva York y de la científica Silvia Centeno y su equipo. Centeno y sus colegas creen que el pintor hizo los cambios entre 1787 y 1788, por miedo a lo que se venía llegar: la Revolución Francesa. Silvia Centeno usó tecnologías microscópica y espectroscópica para investigar los pigmentos y las diversas técnicas usadas por el pintor Jacques-Louis David, y gracias a estas fue posible ver lo que había debajo del original, incluyendo los dibujos en carboncillo que precedieron la pintura.

 

 

Jacques-Louis David era un genio de la pintura, capaz de esconder la pintura original con colores y pigmentos sin dejar rastros para el ojo limpio. Jacques-Louis David no fue solo un genio técnico, no, fue un creador de modelos, de íconos. Cada pintura suya es una obra maestra, cada imagen que creó posee una perfecta composición.

 

 

Todo el que ha tomado fotografías sabe que en la ventana del visor hay que meter los elementos que deseamos que aparezcan, y que se vean claros, legibles y fáciles de interpretar. Por ejemplo: es difícil hacer una imagen interesante con personas dando la espalda. Cuando vamos a tomar una fotografía de familia, organizamos a sus miembros en una línea y en escala, para que las caras de todos se puedan ver. Si lo hiciéramos con las personas dando la espalda, la identificación se perdería. Así, cada cosa, digamos, una mesa, un perro, una silla, tiene una posición y una distancia en la que es más fácilmente reconocible (o sea un tamaño relativo dentro del marco). Además, la posición del objeto que vamos a retratar genera una lectura según la posición: el mismo taburete de frente y derecho significará una cosa muy distinta de la que significaría un taburete acostado en el suelo. A lo mejor, ambos pueden ser fácilmente comprendidos, pero el significado que les atribuimos es distinto.

Bueno, lo que ocurre con Jacques-Louis David es que sus imágenes demuestran que él sabía cuál era la “manera ideal”, o sea, la manera “clásica” de ubicar los elementos para lograr una composición perfecta. No existe un cuadro de David que no sea asombroso, icónico y altamente recordable. Sus cuadros se quedan en la mente del espectador para toda la vida, precisamente porque satisfacen la manera más humana de componer y ordenar una escena con sentido. Si tenemos una imagen en la mente de Napoleón Bonaparte es gracias a Jacques-Louis David (Napoleón cruzando los Alpes y la famosa Coronación de Napoleón).

Tristemente, Antoine-Laurent de Lavoisier fue guillotinado en la Revolución. Lo llaman el Padre de la Química Moderna, por sus grandes contribuciones. Lavoisier estudió, entre muchos temas, la respiración, la oxidación, el aire, la conservación de la masa, la teoría calórica y la fotosíntesis. Marie Anne de Lavoisier, su esposa y colaboradora científica, fue puesta presa. Una vez liberada, Marie Anne de Lavoisier se casó, en Inglaterra, con el científico Benjamin Thompson, Conde de Rumford, cofundador de la Royal Institution, en Londres, en 1799. Finalmente, terminó separándose del conde, readoptó su apellido Lavoisier y regresó a Francia. Murió en París, en 1836, a los 78 años de edad.

Si al lector le gusta el tema de las imágenes, le recomiendo un libro mío que detalla las minucias de lo que ocurre en nuestra mente cuando “leemos” una imagen; se llama: Los invisibles de lo visible, la imagen explicada.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba