Democracia y PolíticaSemblanzas

Angela Merkel, el camino hacia el liderazgo del mundo libre

Sobre el libro que relata la historia de la exitosa canciller.

La primera biografía de la líder alemana en españolAngela Merkel, la física del poder, escrita por las periodistas colombianas Patricia Salazar Figueroa y Christina Mendoza Weber, pasea hechos relevantes de la vida política y personal de la jefa de gobierno. Ascensos y turbulencias. Orgullos y tristezas.

Angela Merkel. Carátula del libroEste es un intento bastante logrado, según nuestro criterio, de generar empatía con los lectores, informándolos, amenamente, sobre la modestia y reserva de la mujer que ha tenido en sus manos un inmenso poder en el complejo mundo político. Austeridad, discreción, cautela, premeditación, palabras que cuesta conjugar en el liderazgo político de hoy, y que la señora Merkel ha demostrado controlar con maestría.

Impresiona. El salto de una persona común, en momento con más grises que alegrías, con retos y pobrezas propias del que vienen contando los pasos hacia adelante, con poco y a veces lo justo (la etapa universitaria con una precaria beca estatal en la República Democrática Alemana [RDA] de la escasez), una monotonía que, en vez de apaciguar y permitir la rutina, dio paso a un ascenso súbito. Hacia bien arriba. Del aburrimiento del empleado a la acción del político que construye una carrera a pulso. «Ella no se veía a sí misma trabajando toda su vida como física» (p. 97). La resignación, el miedo y la monotonía. Disparadores para levantarse y salir adelante.

Ocupó viviendas en Berlín, una con su primer marido, Ulrich Merkel, de quien mantuvo su apellido, y otra como soltera, al separarse. Rompió la cerradura de un apartamento abandonado y se mudó. Así vivían muchos universitarios en la RDA. Con ayuda de sus colegas de la Academia de las Ciencias, donde venía desarrollando su carrera profesional, adecuó ese espacio. Veinte años después, ya bien entrada en el camino político, se casó por segunda vez, con quien comparte vida hasta la actualidad, el profesor Joachim Sauer.

Las autoras hacen un minucioso trabajo de descripción del contexto: el reparto de la posguerra, la división República Federal de Alemania (RFD) / RDA, la construcción del Muro de Berlín, su impacto en los alemanes y en el mundo, y un prolongado relato sobre su caída, hecho tan jugoso como importante para la democracia moderna, y, naturalmente, muy significativo en la que varios lustros más adelante será la primera mujer canciller.

Contra la épica y la gloria posible, una certeza sincera:

Los especialistas en su biografía y un nutrido grupo de contemporáneos que compartieron con ella en esa época han interpretado sus anteriores reflexiones como prueba de que ella nunca se compenetró profundamente con la sociedad de la RDA, sino que asumió su experiencia de vida allí desde la distancia inherente al forastero precavido o del espectador que mira los toros desde la barrera. Su rechazo y discernimiento moral con respecto al sistema totalitario de la RDA era irrebatible, aunque muy distinto al brío apremiante que asiste el torero (p. 113)

De la mujer discreta y común, a la extraordinaria carreta política que la llevó a la cima. Una mujer que sufrió todas las tristezas del mundo monótono, cerrado y aislado del comunismo soviético llegó a ser la líder del mundo libre, con responsabilidad, disciplina y temple.

Angela MerkelLa paradoja de Merkel

A los 35 años dio el salto de la ciencia a la política. 1989. Había caído el Muro y el mundo era otro. Con más oportunidades para la democracia. Inició tocando puertas en el movimiento Despertar Democrático, liderado por un pastor luterano, siendo parte de la Alianza por Alemania junto a la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Meses después tuvo un espectacular impulso, en virtud de su efectivo relacionamiento con fichas del gobierno de Lothar de Maizière, el único primer ministro de Alemania Oriental post-Muro.

Y a finales de 1990 se afilió formalmente a la CDU para participar en las elecciones de diciembre aspirando a un escaño en el Bundestag. Fue la más joven de todos los diputados electos por el Este que se sumaron a trabajar en el Parlamento aún situado en Bonn. Inició un ascenso imparable. 1991: con 36 años fue nombrada ministra de Asuntos de la Mujer y la Juventud en el cuarto gobierno del democristiano Helmut Kohl, tutor político de la joven promesa. Ese mismo año llegó a ser vicepresidenta de la CDU. 1994: reelegida al Bundestag y nombrada ministra de Medio Ambiente. Para noviembre de 1999 controló buena parte de la orgánica del partido, lo que la llevó a ser la primera mujer en asumir la secretaría general de la CDU. El recorrido de su vida ha tenido vistosos éxitos hasta posicionarse como la mujer más importante del mundo. Sin embargo, este ascenso meteórico también tuvo momentos amargos. Hoy solo es un recuerdo lejano, pero en 2002, cuando Angela Merkel anunció su posible candidatura como canciller, declinó de inmediato para evitar fractura la coalición CDU/Unión Social Cristiana de Baviera (CSU). Cedió el pedestal al socio y recompuso la estrategia.

 

 

 

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