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Asdrúbal Baptista Troconis

Acaba de fallecer Asdrúbal Baptista Troconis, destacado economista y abogado, académico, profesor universitario, historiador y pensador de alto nivel. Con su partida, Venezuela pierde a uno de sus mentes más claras y brillantes, quien hasta el día de su fallecimiento produjo ideas y análisis preclaros, y quien aún tenía mucho que dar. Su ausencia deja un vacío difícil de llenar, enmudeciéndose una voz que tenía mucho que decir y orientar.

Compartí con él durante cuatro décadas en dos escenarios de particular relevancia: el Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA, y la Academia Nacional de Ciencias Económicas, ANCE, institución de la que fuimos fundadores cuando, en 1984, participamos en su apertura como Individuos de Número. En esa ocasión éramos, quizá, los dos académicos más jóvenes en todas las Academias Nacionales que entonces existían -él con 37 años y yo con 39- y si no lo éramos, definitivamente pertenecíamos al grupo del que alguien bautizó como ‹‹los muchachos académicos››. Durante los 36 años de existencia de la ANCE, nos abocamos de lleno al desarrollo y consolidación de esa ilustre institución, habiendo sido él su presidente en el período 2007-2009, tocándome a mí sucederle en el lapso siguiente. Durante su presidencia, fomentó y aupó las publicaciones de la Academia, poniéndole especial atención a la publicación emblema de la ANCE, la revista Nueva Economía, así como a la publicación de un importante libro en conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la institución, titulado Veinticinco años de pensamiento económico venezolano. En esa obra se recopilaron trabajos de todos los académicos que hasta ese momento se habían desempeñado como Individuos de Número de esa corporación.

En el IESA fuimos profesores de economía hasta nuestros retiros, cuando ambos fuimos honrados con la designación de «profesor emérito». Allí enseñamos macroeconomía y otros cursos de la ciencia económica, dirigiendo él un curso de cultura general con un enfoque muy peculiar acerca de la historia universal y del desarrollo del pensamiento, desde los clásicos griegos hasta nuestros días, curso que era altamente apreciado y demandado por nuestros estudiantes.

A lo largo de su vida profesional, Asdrúbal se dedicó de lleno a la actividad académica, habiendo enseñado por muchos años en su Alma Mater, la Universidad de los Andes, en Mérida, y desde 1983 en el IESA. También fue catedrático invitado en la Universidad de Harvard y regentó las cátedras Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge y Andrés Bello de la Universidad de Oxford. Desarrolló una extensa e importante obra que cubre un amplio espectro de la ciencia económica, incluyendo análisis acerca de la evolución histórica del pensamiento económico, la economía política, la economía petrolera y la realidad económica venezolana. Sin duda, fue él uno de los economistas que más profundamente ha estudiado la realidad económica de Venezuela, su evolución histórica y su desenvolvimiento contemporáneo, siendo el líder indiscutible del análisis de la condición rentística de esa economía.

Para nadie es hoy un secreto que ésta es una economía que ha vivido y dependido de la renta generada por las exportaciones petroleras, renta que es percibida por el Estado, dándole a éste una alta capacidad de gasto y de financiamiento. Eso ha sido particularmente cierto durante las últimas cuatro décadas, en las que la economía se ha hecho altamente vulnerable, al depender de los volátiles precios internacionales de los hidrocarburos. Durante los períodos de altos precios se han vivido años de bonanza, de apreciaciones reales de la moneda y de crecientes importaciones; pero al bajar esos precios, muchas veces, de forma abrupta, se producen reducciones de aquella renta, limitaciones de gasto público, caída de las reservas internacionales y deterioro de las expectativas cambiarias. Esos factores generan crisis muy profundas, que se caracterizan por situaciones de recesión económica, mayor desempleo, maxidevaluaciones de la moneda, alta inflación y empobrecimiento de la población. Ese comportamiento fue el que llevó a Asdrúbal a denominar a la estructura económica de la Venezuela contemporánea como «capitalismo rentístico».

De hecho, una de sus obras más importantes se titula Teoría económica del capitalismo rentístico, publicada en 1997 por el IESA y, en segunda edición, en 2010 por el Banco Central de Venezuela. En ese trabajo él describe con lujo de detalles todos los aspectos relacionados con la característica rentística de nuestra economía, llegando a la conclusión de que esa estructura económica era insostenible y que llevaría a un inevitable colapso. Para llegar a esa conclusión, él comparaba la composición y la relación existente entre el capital productivo privado y el público, demostrando que desde fines de los años setenta del siglo XX, y durante las décadas que siguieron, el capital público tuvo un peso cada vez mayor sobre el privado. Eso se debió a que, al ser el sector público el receptor de la cuantiosa renta petrolera, su capital productivo se expandió con mucho mayor intensidad que el del sector privado, pues la inversión pública creció a mayor ritmo que la privada. Eso hizo que, desde los años setenta y hasta fines de la primera década del siglo XXI, el peso relativo del capital público sobre el total fuese cada vez mayor y muy superior al del capital privado. Dado que la productividad de este último es muy superior a la del capital del sector público, aquella disparidad se tradujo en un lastre a la expansión de la producción de bienes y servicios, la cual creció durante las dos últimas décadas del siglo pasado y primera del siglo XXI a un ritmo menor que la demanda. Esa disparidad hacía que cada vez se dependiera más de las importaciones para satisfacer el consumo. Eso llevaba a Asdrúbal a concluir que esa discrepancia, creada por la dependencia rentística de la economía, era insostenible y que inevitablemente llevaría a un colapso.

Él explicaba que la sociedad moderna descansa sobre una base creada por el balance entre el poder político del Estado y el poder económico de la sociedad civil. Cuando este balance se rompe, como sucede en la sociedad venezolana, donde el Estado no sólo ostenta el poder político, sino también el económico sobre el de la sociedad civil, las distorsiones que se crean hacen inevitable el colapso. Creo que las realidades vividas en Venezuela en los años siguientes a la formulación de estos planteamientos le dieron la razón a Asdrúbal.

Otra de sus obras de gran importancia fue la elaboración de las series estadísticas macroeconómicas de Venezuela desde 1830 hasta 2017. Esa titánica labor  la desarrolló a lo largo de muchos años, siendo estas series publicadas por la Fundación Empresas Polar en varios tomos, tres de ellos bajo el título Bases cuantitativas de la economía venezolana y una cuarta actualización bajo el título Los números del petróleo. Nueva contabilidad de la economía de Venezuela, que fue publicada en 2018 como parte del tercer tomo de la Suma del pensar venezolano. Tan sólo hace unas semanas salió a la luz una nueva actualización de estas series estadísticas, llevándolas hasta el año 2017. Ésa es una contribución de incalculable valor que nos dejó Asdrúbal, que ha servido y seguirá sirviendo de base para la realización de investigaciones muy diversas de la economía venezolana, no sólo referidas a su comportamiento reciente y posible evolución, sino también a su desenvolvimiento histórico.

Otro excepcional aporte de Asdrúbal fue la producción de un video en el que, de forma sucinta y brillante, explica la evolución histórica del pensamiento económico a través de los siglos. En ese trabajo, que lleva por título Pensamiento económico universal y que fue producido por Producciones Cinesa, él expone de manera amena y sencilla las contribuciones fundamentales de grandes pensadores, como Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill,  Thomas Malthus, David Hume, Karl Marx, John Maynard Keynes y tantos otros, que trazaron los surcos por donde hoy corren los diversos ríos del pensamiento económico.  Concluye esa obra presentando los aportes que hicieron algunos brillantes economistas venezolanos al desarrollo del pensamiento económico en nuestro país, tales como Alberto Adriani, Arturo Uslar Pietri, Domingo Felipe Maza Zavala y Armando Córdova, entre otros. Ése es un material de incalculable valor, no sólo para los estudiantes  y profesores de economía, sino también para el público en general que quiera obtener información sobre este apasionante tema de cultura general. Si alguien en el futuro se interesara por complementar y actualizar ese trabajo, el nombre y análisis de la obra de Asdrúbal sería de inclusión obligada.

Se fue el amigo y colega, de imagen extremadamente seria, chapado a la antigua, retórico, formal y poseedor de una riquísima prosa, pero quien, detrás de esa fachada austera y mesurada, escondía un fino y extraordinario humor que hacía reír a quienes con él conversaban. Eso hacía deseable su compañía frecuente para gozar de sus historias, vivencias y divertidas anécdotas.  Ya no podremos seguir disfrutando de su compañía física, pero él seguirá viviendo por mucho tiempo entre nosotros y entre las futuras generaciones a través de su fructífera, brillante e imperecedera obra.

Que en paz descanse.

 

 

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