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Barbra Streisand: En Brooklyn nació una diva…

El próximo 22 de abril cumplirá 80 años una chica judía nacida en Williamsburg, Brooklyn (NY), Barbara Joan Streisand, que se convertiría en un icono de iconos, con una voz legendaria e inigualable y que lo único que quería era cruzar el East River y conquistar Manhattan, específicamente esa Tierra Prometida, ese territorio de sueños, de magia y de arte supremo, llamado Broadway. Quería ser actriz, y para lograrlo estaba dispuesta a todo, a superar una infancia muy dura, con un padre fallecido cuando ella tenía quince meses, y una madre que no solo no creía en su hija, sino que constantemente le mencionaba sus carencias, su supuesta fealdad -por ejemplo, su nariz prominente-.

 

 

A los 16 años comienza a recibir clases en la academia del actor Alan Miller, y era tal su pasión y su insistencia, que cuando terminaban las clases se montaba en el mismo autobús del profesor, luego lo seguía por la calle, y lo acribillaba con preguntas (la chica nunca fue precisamente tímida). No fue fácil el camino. Miller la recomendaba para diversas obras, y la respuesta era casi siempre la misma: «Es muy inquieta y molesta, y no tiene talento». 

La realidad es que Barbra Streisand cambió para siempre el concepto de qué era el talento. Y el arma secreta fue su voz. 

A los 13 años, una grabación de «You’ll Never Know»:

 

 

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 Rechazada en muchos castings, a los 18 años consigue trabajo como cantante, en cabarets y nightclubs de Manhattan (The Lion, Bon Soir, Blue Angel). Fue tal su éxito, que la llamaron de la Tv; los shows más importantes querían tener a esa chica de voz maravillosa, que nunca había estudiado canto, pero que provocaba alborotos y tumultos entusiastas nunca antes vistos.

En el «Show de Dinah Shore«, a los 19 años, interpretando «Cry Me a River» (Arthur Hamilton, 1953).

 

 

 

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Oírla cantar cualquier clásico del jazz o del pop era ya aceptar el hecho poco usual de que su versión superaba a todas las existentes, incluyendo la primera. Aquí la podemos ver, en un muy recordado concierto, de 1986, interpretando del musical «West Side Story» (Leonard Bernstein, Stephen Sondheim, 1957), «Somewhere». Favor hacer clic en «mirar en YouTube»:

 

 

 

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La verdad es que ella era una gran voz, pero con muchos talentos. Debuta en Broadway en 1962, a los 20 años (donde trabajará con su primer marido, Elliott Gould); al año siguiente grabará sus dos primeros discos. A los 22 años TIME magazine le da su portada.

Y entonces, lo nunca visto; con 23 años, logra lo que ningún artista, ningún cantante, había obtenido jamás: la cadena CBS, ante el extraordinario éxito de su primer especial de Tv («My name is Barbra», solo ella, sin invitados), le ofrece diez programas especiales, por los próximos diez años, y con la joven cantante teniendo CONTROL TOTAL ARTÍSTICO Y CREATIVO.

Comienza la conquista del resto del país y del mundo.

El mencionado profesor, Alan Miller, escribió años después un libro sobre actuación, dedicándole a su alumna un capítulo, cuyo título fue: APETITO. Y vaya si ella lo tenía.

Sin embargo, la pantalla de Tv le estaba quedando pequeña, y ella llega a la convicción de que ser estrella es ser una estrella de cine.  

 

Barbra, fotografiada junto al cuadro de Picasso «Profil et Tableau», durante la filmación de «The Owl and the Pussycat» (1970). 

 

Y vaya si triunfó en el cine. Ha ganado dos Oscar, no podía ser de otra manera, por la Mejor Canción (Nace una Estrella, Frank Pierson, 1976), y Mejor Actriz (Funny Girl, William Wyler, 1968). Veamos un trailer de esta última, su debut cinematográfico:

 

 

Ella estuvo grandiosa en la película. Aquí veamos una escena originalísima, Barbra intentando cantar y bailar ¡en patines! (le había dicho al manager que ella era una experimentada patinadora…)

 

 

 

 

A los 27 años (1969) ya había ganado, junto al primer Oscar, 2 Emmys por su primer álbum; 4 Grammys por su primer especial de Tv, y un Tony como «Estrella de la década».

Barbra hizo suya esta frase de Bette Davis: «Una mujer tiene que ser más hombre que un hombre para triunfar en cualquier negocio».  Y en cada nuevo filme se reinventaba como persona. Los éxitos vienen seguidos; por ejemplo, en 1972 filma una auténtica comedia «screwball», que habría enorgullecido a la mismísima Carole Lombard, «What’s Up Doc?», (en español, «La Chica terremoto»).

 

 

Al año siguiente, 1973, filma junto a Robert Redford, bajo la dirección de Sydney Pollack, «The Way We Were» (Nuestros años felices), que obtuvo dos Oscar. Aunque no ganó, fue nominada de nuevo a Mejor Actriz. La canción -compuesta para ella- con el título de la película, está en el canon de las grandes canciones de la historia del cine hollywoodense. (Hacer clic en «Mirar en YouTube»):

 

 

 

 

Apenas cumplidos los 30 años ya era considerada una de las grandes divas del cancionero norteamericano. Y todo lo ha logrado porque siempre ha sido una perfeccionista, una buscadora de excelencia. E impone su criterio. En 1976, con «A Star is Born» (Nace una estrella), un buen remake de la película protagonizada por Judy Garland en 1954, ella logra nuevos hitos: primera vez en la historia del cine que una mujer es la productora ejecutiva y controla asimismo la edición definitiva. La industria no lo podía creer.

Veamos ahora a Barbra interpretando, de esta película, su canción que le diera el Oscar: «Evergreen». (Junto a ella, su coprotagonista, Kris Kristofferson).

 

 

 

Quedaba aún un proyecto fílmico que le tomó 15 años a la persistente Barbra poder concluir: «Yentl» (basada en la obra teatral homónima de Isaac Bashevis Singer). A fin de cuentas, ¿quién querría ver una película sobre una niña judía que se hace pasar por varón para poder estudiar el Talmud? Ella logró un filme exitoso, con música de Michel Legrand («Los paraguas de Cherburgo», etc.) Un trailer:

 

 

Esta película (todo un manifiesto anti-prejuicios) fue asimismo un cierre emocional con el recuerdo de su fallecido padre, que ella nunca pudo conocer. En sus palabras:

«Nunca sentí el espíritu de mi padre. Nunca sentí qué era tener un padre. Ni siquiera una foto con él. La única es la que me tomó mi hermano al lado de su tumba». 

El filme fue una declaración de amor, no de Barbra Streisand, una mujer poderosa, sino de Barbara Joan, una niñita de Brooklyn…

 

Finalicemos la nota oyendo a Barbra con otro clásico del West End y de Broadway; de «Cats» (Andrew Lloyd Webber), «Memory«:

 

 

 

 

 

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