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Boris Muñoz recibe el Premio María Moors Cabot 2019 por su trabajo como editor de Opinión en The New York Times en Español

Como cada año, la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia ha anunciado a los ganadores del prestigioso Premio María Moors Cabot, un galardón dedicado a honrar la trayectoria de los reporteros y editores que buscan plasmar la realidad de América Latina en sus trabajos.

En esta edición, uno de los galardonados es el periodista venezolano Boris Muñoz, editor de la sección de Opinión de The New York Times en Español, quien ha sido distinguido por su trayectoria profesional y por el desarrollo de un estilo editorial que convoca a colaboradores interesados en una gran variedad de temas con el fin de reflexionar sobre la actualidad. Entre sus consideraciones, el jurado resalta que Muñoz ha logrado reunir a “voces frescas, vibrantes y diversas” en los diversos artículos que publica cada semana, así como la importancia de sus esfuerzos que “han resultado en la proliferación de opiniones latinoamericanas en el periódico en inglés, el cual traduce y adapta los artículos de opinión en español”.

Con solo tres años en el cargo, Muñoz se ha caracterizado por desarrollar una amplia red de autores en América Latina, España y Estados Unidos que buscan analizar y comprender la cambiante realidad del mundo actual. En su fallo, el jurado del Moors Cabot afirma que la sección de Opinión de The New York Times en Español ha trabajado en el desarrollo de series especiales sobre países como Cuba y Venezuela, además de tratar temas diversos como las elecciones de América Latina e incluso la Copa del Mundo, lo que ha contribuido a “la construcción de puentes entre los lectores de habla hispana en los Estados Unidos y América Latina y los lectores de habla inglesa”.

Nacido en Caracas, en 1969, Muñoz ha navegado exitosamente entre las aguas del periodismo y la academia, un ámbito en el que se ha distinguido como doctor en Literatura y Cultura Hispánicas por la Universidad de Rutgers, además de haber estado vinculado a diversas instituciones como el Carr Center for Human Rights Policy de la Universidad de Harvard, la Nieman Foundation for Journalism y el David Rockefeller Center for Latin American Studies, de la misma casa de estudios.

Los otros ganadores este año son el caricaturista político nicaragüense Pedro Xavier Molina, la periodista mexicana Marcela Turati y la estadounidense Angela Kocherga, del Albuquerque Journal. Además, este año la Universidad Columbia homenajeará al equipo del medio venezolano Armando.Info por su labor periodística en un país que se ha convertido “en uno de los ambientes más hostiles a la prensa libre en el mundo”, señaló la agencia Asociated Press.

“Este premio es un punto muy alto de mi carrera y también me plantea nuevos desafíos para mantener una trayectoria viva y dinámica”, explica Muñoz. “Es una recompensa que me estimula a seguir explorando el mundo periodístico”. El editor venezolano es también autor de varios libros, entre los que se destacan La ley de la calle (1995) y Despachos del imperio (2007). Esta distinción lo incorpora al selecto grupo de intelectuales y periodistas venezolanos que han ganado el María Moors Cabot como Ramón José Velásquez, Arturo Uslar Pietri y Teodoro Petkoff.

¿Cuál es la principal diferencia entre el periodismo de opinión que se hace en América Latina y el de Estados Unidos?

En Latinoamérica el autor es sacrosanto y su juicio no se cuestiona, no se toca. En ese sentido, la operación de Opinión en el Times es lo contrario. No se basa en juicios de valor ni necesariamente en la autoridad del escritor, sino en la calidad del argumento. El primer norte que me fijé fue llevar ese tipo de estándar al periodismo de opinión que se hace en el mundo hispanohablante. Mi ambición, y principal objetivo, es lograr desarrollar el mejor reporte de opinión en la lengua española.

Uno de los grandes desafíos de tu posición es mantener los altos estándares de calidad del Times, tanto en español como en inglés.

Hay que tener un carácter híbrido o mutante para estar en dos universos lingüísticos y culturales tan distintos, con una forma diferente de consumir la información, preferencias distintas, además de acentos y agendas separadas. Lograr llevar un tema de una lengua a la otra es una de las grandes satisfacciones que uno tiene en este oficio diario, que conlleva muchísimo trabajo porque va más allá de la traducción. Tiene que ver con la adaptación, con ajustar las visiones para cada público diferente y con una labor exhaustiva de verificación en ambos idiomas.

Somos un equipo muy pequeño, pero comprometido y muy eficiente, por lo que quiero reconocer la labor de Patricia Nieto, nuestra editora adjunta, porque desde su llegada a la sección no solo hemos aumentado la frecuencia de publicación, sino también la calidad y el rigor de lo que publicamos. También es importante mencionar el trabajo de Isvett Verde como verificadora de datos y asistente editorial que nos ayuda a llevar estos artículos del español al inglés y lograr que se publiquen en el Times.

¿Cuáles son los temas que despiertan mayor interés en las audiencias latinoamericanas?

El éxito de la serie del Mundial de Rusia 2018 demuestra que, en Latinoamérica, el fútbol es casi un interés predominante que cruza toda la región; la política es otra vertiente que también nos comunica y nos da otra identidad cultural porque hay muchos vicios comunes en nuestros políticos y, lamentablemente, pocas virtudes. Creo que aunque la sociedad civil de la región no es demasiado poderosa, sí se moviliza y hay un interés genuino en cómo la política afecta nuestras vidas. Los debates sobre la violencia de género y el aborto son muy poderosos, al igual que la discusión en torno al surgimiento del populismo y el autoritarismo en varios países de la región.

¿Qué distingue a las columnas de opinión del Times del resto de la oferta informativa de la región?

Nosotros ofrecemos una lectura más detallada de los problemas que aquejan a las audiencias latinoamericanas, no nos quedamos en lo noticioso, sino que buscamos ampliar la perspectiva para que los lectores tengan más elementos de juicio y puedan tomar decisiones informadas. Creo que ahora la opinión es más importante que nunca, pero debe ser calificada y bien articulada para que ayude a cortar el ruido que impera en el mundo digital, en esta era de las redes sociales. Eso se logra con el apego a los principios tradicionales del periodismo que son la objetividad, el balance, la imparcialidad y, en resumen, la búsqueda de la verdad.

¿Cómo defines tu experiencia como editor?

Ser editor es buscar la excelencia, se trata de lograr que los autores alcancen una alta calidad y los lectores siempre agradecen ese esfuerzo. Creo que uno de los elementos clave para ser un editor competente es la inconformidad, no aceptar lo que te entregan como algo que ya está listo. No, siempre se puede mejorar. Para mí ese es el secreto de la edición y creo que, en ese sentido, hay una sintonía entre mi visión personal y los valores de The New York Times, que es una gran escuela editorial.

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