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Caribe soy: Carta Abierta para la Venerable y Suprema Autoridad Lucía Topolansky, Vice-Presidente del Reino de Uruguay.

Definitivamente, este siglo 21 no deja de sorprendernos. Cuando creíamos que viejas nociones habían desaparecido, de repente aparece alguien que nos recuerda que siguen vivas.

Hago esta introducción para referirme a la notable declaración de Lucía Topolansky, quien en declaraciones a la radio-refiriéndose a la crisis política venezolana – dijo que Maduro y Guaidó eran iguales: ya que son caribeños.

Cuando leí esto, me llamó la atención y fui al diccionario. Por más que busqué las más diversas acepciones del término caribeño para saber a qué se refería, sólo encontré un mismo significado: caribeño es un adjetivo y un sustantivo que hace referencia a las personas del Mar Caribe o a los territorios situados en sus costas. También encontré que su flora y su fauna presentan una gran biodiversidad.

Es decir, lo que mas pude encontrar es que somos una zona muy diversa, base de su riqueza como pueblos. Esta interpretación libre nada tiene que ver con la interpretación de la venerable y suprema autoridad Lucía Topolansky. Para ella, los caribeños son estruendosos y torpes. Asumo que por contraste ella se autodefine como racional y serena, rasgos que pudo adquirir por toda la educación la que tuvo acceso así como sus clases de piano, ballet, equitación, y sus hábitos de lectura, pintura y deportes diversos.

Con estos antecedentes, la verdad es que me encantaría saber cuál fue su experiencia personal con caribeños que la han llevado a asumir esa creencia/estereotipo o, mejor aún, cuál será su rasgo caribeño que ella no está dispuesta a reconocer y aceptar. Como es afuera es adentro, doña Lucía.

¿Acaso no fue con ese espíritu caribeño que usted dejó la alcurnia de sus orígenes burgueses para ser guerrillera Tupamara? ¿Acaso no fue ese espíritu caribeño que la llevó a soportar torturas físicas y psicológicas mientras estaba presa? ¿Acaso no fue ese espíritu caribeño el que la ayudó a fugarse con éxito dos veces de la cárcel?

Aparte de esta inquietud junguiana, me saltan a la vista otras interrogantes.

¿En que parte de su memoria quedó el recuerdo de sus torturas, que le impiden empatizar con los cientos de presos políticos y pemones asesinados en Venezuela?

¿En qué parte de su zona de confort se quedó su deseo de lucha que la lleva a descalificar el deseo de lucha de millones de venezolanos que desean salir de una narco dictadura de manera pacífica y no yendo a las guerrillas como usted lo hizo?

¿Acaso le importó la paz mientras usted luchaba por sus ideales? No, ¿verdad? Bueno, así luchan por sus ideales millones de venezolanos, caribeños, dispuestos a dar la vida como la dio usted en sus tiempos en que estaba viva.

¿Qué parte de su neocorteza se necrotizó y que le impide ver la barbarie de un supuesto presidente rodeado de narcos y guerrilleros, que permitió un ejército de ocupación cubano y buscó apoyo de grupos terroristas, francotiradores y colectivos armados?

Su Majestad, usted dice que la guerra no le conviene ni a Venezuela ni a Latinoamérica. ¿Dónde ha estado usted en los últimos 19 años? ¿Ha visto cómo ellos arruinaron la economía, cómo destruyeron el aparato productivo, cómo la población come basura para no morir de hambre, con más de 20 mil muertos al año? Ese es el nuevo nombre de la guerra en el Siglo 21, y usted ¿no lo sabe?

Su Majestad, usted dice que “tiene una pena en el alma” y que el problema es entre la guerra y la paz. Creo mas bien que usted tiene una pena en la ideología, ya que ven cómo su castillo de naipes construido en torno a Cuba y Venezuela se les viene desmontando en la Región. Y si cae Venezuela sabe usted que caerán los otros que siguen el mismo esquema opresor, que usted defiende y apoya. Y además pueden salir los negociados tramados con el chavismo. Y no, el dilema no es entre la guerra y la paz. Es entre la libertad y la opresión. Esa por la cual luchó cuando fue guerrillera ¿o ya lo olvidó?

Su Majestad, usted dice que hay que encontrar una salida negociada. ¿Dónde ha estado usted en los sucesivos intentos de negociación llevados a cabo por más de 15 años, que sirvió al narco gobierno a ganar más tiempo, desmovilizar a la oposición e incumplir los pocos acuerdos a los que se llegó? Hasta el Representante de República Dominicana en la ONU y el Papa Francisco dejaron pública constancia de la poca disposición para avanzar por parte del régimen. Además, ¿Cómo puede negociar una alianza de partidos con un narco estado, armado y terrorista? ¿En qué cabeza cabe?

Su Majestad, usted dice que es inútil discutir si hay Estado de Derecho en Venezuela. Esta frase la desnuda por completo. Efectivamente, eso fue lo que hizo el chavismo desde que asumió el poder desde 1999, desmontar el Estado de Derecho e imponer el más vergonzoso personalismo y autoritarismo que alimentó esa izquierda neo-populista a la que usted pertenece.

Su Majestad, usted dice que es imperativo ir a elecciones libres y totales, supervisadas por NNUU. Esas y otras fueron las demandas de la oposición, que fueron sistemáticamente ignoradas por Maduro, acompañadas de la supresión de los partidos políticos y la inhabilitación o encarcelamiento de sus principales líderes. Sazonadas con unas autoridades electorales cooptadas por el régimen y una hegemonía comunicacional sin precedentes. Y ¿usted cree que este aparataje se desmonta en tres meses? Usted no sabe nada.

Podría decirle muchas otras cosas, por parte de esta caribeña, que sabe leer y escribir, que no es estridente ni cree ser torpe. Sin embargo, me gustaría terminar esta Carta Abierta diciéndole lo siguiente:

Su Majestad, Usted no necesita descalificar a todo un pueblo que lucha y está dando la vida por su libertad para justificar sus legítimas aspiraciones para asumir el poder en Uruguay. Lo ha luchado y si su pueblo lo valora, lo tendrá.

Firma: UNA CARIBEÑA.

 

Carmen Mireya Rodríguez Álvarez (Caracas, 1963). Licenciada en Relaciones Industriales por la Universidad Católica Andrés Bello (1980). Diploma de Especialista en Desarrollo y Cooperación Técnica en el Instituto de Estudios Internacionales y de Países en Vía de Desarrollo, Toulouse-Francia (1982). Diploma de Especialización en Economía del Trabajo (1985). Doctorado en Economía del Trabajo en la Universidad de Ciencias Sociales de Toulouse-Francia (1986). Postgrado en Negociación en la Pontificia Universidad Católica Argentina (2002).

Consultora para la Organización Internacional del Trabajo OIT, en apoyo al Proyecto Regional de Diálogo Tripartito.2010/11, Consultora del Área de Gobernabilidad y del Proyecto de Partidos Políticos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Honduras. Apoyo y facilitación a la Coordinación del Sistema de Naciones Unidas para optimizar su desempeño en Honduras y Venezuela. 2008/2011.(2005- 2008), Consultora y Facilitadora del Banco Mundial en temas de negociación y Diálogo (2002-2003).

 

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