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Dagoberto Valdés: La Libertad de Prensa

Es necesario, en el plano jurídico, despenalizar el pensamiento diferente, la opinión diversa, la expresión honesta y la prensa libre

 

Dagoberto Valdés Hernández:

El pasado 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Cada año la comunidad internacional hace un balance acerca del ejercicio de este derecho consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su artículo 19 expresa textualmente:

Artículo 19

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

En tres renglones se describe claramente a qué se refiere este derecho. Para entender su dinámica interna es necesario seguir una secuencia de interrelaciones, entre estas cinco libertades que son intrínsecas e inseparables de nuestra humanidad y que se desarrollan de adentro hacia afuera en cada persona humana: la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento, la libertad de opinión, la libertad de expresión y la libertad de prensa.

Es importante saber que, si se altera el orden de la secuencia de estas cinco libertades, algo se alterará al interior de cada ciudadano y la sociedad enfermará en el ámbito de la vida en la verdad y en el ejercicio de la libertad.

La libertad de conciencia

En la misma Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada por la ONU el 10 de diciembre de 1948, siendo Cuba quien tuviera el honor de presentarla a votación y uno de los primeros países que la firmó, se describe esta libertad también inherente a la condición humana:

“Artículo 10 – Libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”.

Lo primero en todo ser humano es la conciencia. La conciencia es el sagrario más inviolable de toda persona. Por tanto, la libertad de conciencia es la base de todas las demás libertades. Violar, reprimir, manipular o deformar la conciencia de una persona es irrumpir en la zona más sagrada, intocable y decisiva de su existencia.

Los padres, en primerísimo lugar, junto con la Iglesia y la Escuela que jamás deben suplantar el derecho de los padres, en este sagrado deber de formar conciencias, deberían ser las tres fuentes de las que cada niño, adolescente y joven, se nutra para educar su interior hasta alcanzar una conciencia recta, verdadera y cierta:

-Retorcer la verdad llamando bien al mal y mal al bien, como sucede en Cuba, va contra una conciencia recta. La rectitud es y debe ser la primera característica de una conciencia bien formada en la libertad y la responsabilidad.

-La vida en la mentira es mucho más que decir mentiras. Es la mentira como forma de vivir y convivir, como sucede en Cuba,va contra una conciencia verdadera. La verdad de conciencia es cuando la verdad subjetiva es coherente con la verdad objetiva. Buscar la verdad es una forma eminente de educar la conciencia.

-La incertidumbre y la duda como formas permanentes de vivir, como sucede en Cuba, va contra una conciencia cierta. La certeza de conciencia es la base de la entereza y la fidelidad de los seres humanos y, a la vez, conlleva a actuar con agilidad y seguridad en la vida personal, familiar y social.

La libertad de pensamiento

El pensamiento libre, que no es el desordenado, ni el libertino, ni el irresponsable, es el que aprende “primero en pensar”, como nos enseñó el Padre Varela, con apego a la verdad, con razonamiento lógico, con coherencia entre lo que se cree, lo que se piensa y lo que se dice y actúa. Nadie puede ser juzgado legalmente por su forma de pensar diferente a la ideología oficial. Imponer una sola ideología y obligar a pensar como ella, es uno de los errores más graves contra la dignidad humana.

La libertad de opinión

En continuidad con las dos anteriores, la libertad de opinión es el derecho a opinar libremente, sin “ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas”, con respeto a la opinión de los otros. Nadie debería ser señalado, discriminado, hostigado, detenido o encarcelado, simplemente por tener una opinión diferente. Es más, lo natural, lo normal, en una sociedad, es que quepa en ella la diversidad de opiniones. La pluralidad de opinión es una riqueza y una señal del ejercicio de la soberanía ciudadana.

La libertad de expresión

Siguiendo la secuencia, sobre la base de la libertad de conciencia, de pensamiento y de opinión, viene la libertad de expresar lo que dicta el tribunal de la conciencia, lo que razona nuestro pensamiento libre y la opinión que nos formamos a partir de una conciencia bien formada y una búsqueda honesta de la verdad.

Por tanto, no existe verdadera libertad de expresión si nuestra conciencia está deformada o amordazada, si no hemos aprendido a pensar con cabeza propia, y si nuestra opinión se acomoda a las corrientes ideológicas, o a las banalidades de la moda, o a lo que se espera que sea nuestra opinión en medio de una masa inerte, sin conciencia y sin lógica.

En una sociedad como la nuestra, en que se persigue, hostiga y condena el connatural derecho de ser fiel a nuestra conciencia, a pensar con nuestra cabeza, a formarnos nuestra propia opinión y a expresarla por cualquier medio pacífico, con respeto y sin ofender a nadie, la nación se empobrece por falta de debate público, por ausencia de crítica constructiva, y por amordazar las diversas ideas renovadoras y las nuevas propuestas para formar parte de la solución.

La libertad de prensa

Esta secuencia debe ser culminada con la correspondiente libertad de prensa, sea plana, digital, audiovisual, televisiva, cinematográfica y otras. Sin libertad de prensa se lesiona “el culto a la dignidad plena del hombre” y la República viola la que debería ser su primera ley: el respeto, la defensa y la promoción de todos los derechos humanos para todos.

La libertad de prensa es uno de esos derechos y también es un medio para defender y promover todos los demás derechos y libertades. Cuando se reprime a la prensa se amordaza la conciencia, se deforma el pensamiento, se penaliza la opinión y se silencian o domestican las diferentes formas éticas, pacíficas y legítimas de expresión.

En el Informe anual de Reporteros sin Fronteras (RSF) sobre la libertad de prensa en el mundo en 2024, Cuba ocupa el peor lugar de este continente. Y ocupa el puesto 168 de los 180 países evaluados por RSF.

Propuestas

1. Que aprender, distinguir e interrelacionar estas cinco libertades: de conciencia, de pensamiento, de opinión, de expresión y de prensa, sea una parte indispensable de la formación ética y cívica de todos los cubanos.

2. Que, como complemento de la educación para ejercer estas libertades, vaya siempre acompañada de la educación para las responsabilidades que esos derechos implican, especialmente el opinar con respeto, el expresar nuestros criterios sin ofender a los demás, el cultivar una prensa decente, profesional y humanista.

3. Es necesario, en el plano jurídico, despenalizar el pensamiento diferente, la opinión diversa, la expresión honesta y la prensa libre.

4. Nadie debería usar la prensa para incitar a la violencia, al enfrentamiento entre cubanos, a la lucha de clases. Una prensa responsable debe convocar a la armonía, a la convivencia pacífica, a la justicia y a la concordia.

5. Cuba se merece que todos sus hijos podamos vivir según una conciencia bien formada, aprender a pensar con cabeza propia, expresar lo que pensamos con libertad, respeto y responsabilidad y, como lógica consecuencia de ello, participar en el debate público con una prensa objetiva, serena, respetuosa y constructiva.-

 

 

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