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Del primer WC en una nave espacial al viaje más lejano de la humanidad: las curiosidades de Artemis II

La primera misión tripulada de la NASA a nuestro satélite en más de medio siglo es pionera en muchos aspectos

Los cuatro astronautas de Artemis II junto a la nave Orión. En el detalle, el baño que usarán durante la misión(NASA)

 

Tras años de retrasos, por fin la misión Artemis II, la primera con tripulación de la NASA desde hace más de medio siglo, puso rumbo a la Luna el pasado miércoles. No solo en esto es un viaje pionero: por primera vez, una mujer, un hombre negro y una persona no estadounidense (en este caso, canadiense) completan una tripulación formada por profesionales con formación tanto militar como científica.

El diverso grupo goza, además, del primer baño cerrado en una cápsula espacial y una suerte de ‘gimnasio’ en el que poder ejercitarse en su viaje de más de un millón de kilómetros que les llevará lo más lejos que ha llegado nunca la humanidad este lunes, si se cumple el calendario previsto.

Porque Artemis II es una misión de primeras veces que intentará demostrar que la NASA está preparada no solo para pisar la Luna, sino para quedarse a ‘vivir’ allí como paso previo a colonizar otros mundos. El primero, Marte.

La primera mujer, el primer hombre negro y el primer astronauta no estadounidense en una misión lunar

Casi desde los inicios del Programa Artemis, el proyecto se planteó con tripulaciones con un perfil diferente al del Programa Apolo. Mientras que en los años 60 y 70 se contó con astronautas masculinos, de formación militar, blancos y estadounidenses, esta nueva ‘colonización’ a nuestro satélite de la NASA se planteó con un objetivo mucho más amplio e inclusivo.

En 2022, la NASA seleccionó como comandante de Artemis II al astronauta Reid Wiseman (Baltimore, Maryland, 1975), el perfil más ‘Apolo’, de todos: capitán de la Marina de los Estados Unidos, antes de unirse a la agencia estadounidense sirvió en el Medio Oriente, si bien su formación incluye un grado y un máster en Ingeniería de Sistemas. Hasta 2020 fue el jefe de astronautas y le hubiese tocado a él elegir a los cuatro de Artemis II. Sin embargo, dejó su cargo para postularse él mismo a la elección. Le salió bien la jugada.

El piloto de la nave Orión es Victor Glover (Pomona, California, 1976), experimentado piloto —fue él quien llevó la cápsula Crew Dragon de la compañía espacial SpaceX en su primera misión extendida a la ISS—, también es ingeniero de sistemas. Glover es el primer hombre negro en una misión lunar, aunque ya fue el primer afroamericano en pasar una estancia larga en la ISS.

Christina Koch (Michigan, 1979), especialista de misión de Artemis II, es la primera mujer asignada a una misión lunar. No obstante, esta ingeniera eléctrica, astronauta desde 2013, ya está acostumbrada a hacer historia: en 2020 logró el récord femenino de tiempo en el espacio, un total de 328 días a bordo de la ISS, donde ha sido ingeniera de vuelo para las expediciones 59, 60 y 61. También ha llevado a cabo las tres primeras caminatas espaciales exclusivamente femeninas.

Cierra la tripulación el canadiense Jeremy Hansen (London, Ontario, 1976), la primera persona no estadounidense en una misión a la Luna. Es el ‘novato’ en el espacio, aunque este piloto de combate y licenciado en Ciencias Espaciales se unió al cuerpo de astronautas de la Agencia Espacial Canadiense (CSA) en 2009 y lleva participando en misiones internacionales de capacitación (el entrenamiento de los astronautas) desde entonces. En 2017, se convirtió en el primer canadiense en dirigir una clase de astronautas de la NASA.

Un baños cerrado y un gimnasio en órbita

Aunque no es más grande que el doble de espacio que una minivan (9,34 metros cúbicos entre los poco más de tres metros de alto y los cinco de diámetro que mide la cápsula, con forma de cono), la nave Orión cuenta con una serie de ‘comodidades’ nunca antes vistas. Una de las más importantes es un baño con puertas que permite cierto grado de privacidad.

El novedoso sistema de gestión de residuos separa la orina (que se recicla, al igual que la humedad del ambiente y el sudor de los astronautas para convertirlo en agua potable) de las heces (que se almacenan de forma segura para su eliminación al volver a nuestro planeta).

Sin embargo, este equipo se vio comprometido durante las primeras horas de vuelo. «Nos temimos porque se hubiese atascado el motor, pero finalmente no fue así», explicó en rueda de prensa desde el espacio Koch, la ‘fontanera espacial’ de la tripulación. «Pero seguramente no funcionaba porque llevaba mucho tiempo sin usarse y la bomba necesitaba un tiempo para arrancar».

No obstante, la NASA había pensado con antelación en el posible fallo técnico del novedoso sistema, y los astronautas tienen ‘orinales de contingencia plegables’, bolsas con capacidad para un litro diseñadas específicamente para la anatomía de hombres y mujeres. En cuanto a la higiene, la limpieza personal se limita al uso de jabón líquido y champú en seco.

El deporte, por otra parte, también es básico para la vida en el espacio. Porque allí arriba, la falta de gravedad hace que se pierda masa muscular y ósea, por lo que los astronautas deben dedicar 30 minutos diarios al ejercicio. Para ello cuentan con el flywheel (volante de inercia), un dispositivo de 13,6 kilos —similar a una maleta de mano— que sustituye a las máquinas de 1.800 kilos de la ISS. Este aparato funciona como un aparato de remo, que devuelve a los astronautas tanta carga como la que aplican.

 

 

Un viaje retransmitido en directo

En tiempos de viralidad y redes sociales, el viaje de Wiseman, Glover, Koch y Hansen está siendo retransmitido casi en directo. Hay conexiones desde el espacio en con la tripulación a diario, aparte de una cámara que muestra en en directo imágenes tanto del interior como del exterior de la cápsula.

 

 

 

Aparte, la NASA ha creado una app en la que están todos los datos actualizados: desde itinerario hasta convertir tu habitación en la nave Orión gracias a la realidad aumentada.

Lo más lejos que ha llegado la Humanidad nunca

El vuelo, que durará unos diez días y recorrerá más de 1,1 millones de kilómetros en total, situará a los astronautas, durante el sobrevuelo lunar, a más de 400.000 kilómetros de la Tierra, la mayor distancia alcanzada por una misión tripulada en la historia. El récord actual lo ostenta la accidentada misión Apolo 13, famosa por la frase «Houston, tenemos un problema». Aunque su objetivo era alunizar, un fallo en la nave obligó a sus tripulantes a rodear la Luna y regresar a la Tierra in extremis. En aquel viaje, y de forma no planificada, alcanzaron los 400.171 kilómetros de distancia, estableciendo un hito que Artemis II superará más de medio siglo después al llegar a los 406.000 kilómetros.

No obstante, Wiseman, Glover, Koch y Hansen no pisarán la Luna. Para ver ese histórico momento en el que la NASA vuelva a llegar personas sobre la superficie lunar habrá que esperar a Artemis IV, agendada para 2028. Previamente, Artemis III orbitará nuestro planeta el próximo año para seguir probando los sistemas de la nave Orión.

 

 

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