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Editorial: Desesperación y risa

Entre los resultados electorales de octubre y las primeras movidas de campaña para el balotaje, fue quedando claro que la fórmula del Frente Amplio (FA) tendría grandes dificultades para poder ganar el próximo domingo.

Esa constatación generó una enorme desesperación en el mundo izquierdista de lo social y de la cultura. Ante la gravedad del nuevo escenario, muchísimos de los numerosos compañeros de ruta del FA decidieron dar un paso más en su adhesión izquierdista: o bien pasaron a ocupar un protagonismo mayor en la campaña de Martínez, o bien intentaron desde sus lugares de prestigio académico colaborar con el FA en todo lo que pudieran y sin disimulo alguno.

Notorio fue lo que hizo el Pit- Cnt. No porque no se supiera ya que la inmensa mayoría de sus principales dirigentes son adherentes del FA: por si alguna duda cabe, ellos figuraron en listas de esa coalición para los comicios de octubre. Sino porque decidieron salir a hacer campaña desembozadamente en favor de Daniel Martínez, de la única forma en la que este sindicalismo leninista que cree en la lucha de clases puede hacerlo: sembrando el odio entre los uruguayos y desperdigando mentiras para calumniar acerca de las verdaderas intenciones programáticas de la fórmula Lacalle Pou- Argimón.

Lo hicieron de forma tan involuntaria como tremendamente ridícula, pero con la desesperación que tienen, ni siquiera parecieron advertirlo cabalmente. En efecto, hubo un par de sketchs dignos de grandes programas humorísticos de televisión. Uno, formidable, hace aparecer a un hombre del carnaval que deja entender, muy seriamente, que si Martínez pierde el balotaje podría instalarse “otro país en el que ni siquiera podamos tener carnaval”. Maravilloso. En verdad, seguramente estemos ante un avance de lo que será el “cuplé del cuco” de su zurda murga en el próximo febrero.

Otro, realmente memorable por lo sutil, es un texto en redes sociales en el que el Pit- Cnt exalta el valor de Antel señalando que está “al servicio de todos y todas sin importar el extracto social”. Escribieron “extracto”: dícese de una sustancia muy concentrada que se obtiene de una planta, semilla u otra cosa por diversos procedimientos; en lugar de “estrato” social: cada división de la sociedad, según criterio de prestigio social o nivel económico. Chascarrillo estupendo. Realmente de salón.

No se quedó atrás el mundillo académico. Hubo varios ejemplos en estas semanas, pero quizá el mejor de todos sea el de un reportaje del 8 de noviembre al exsecretario de Líber Seregni y que funge hace años como analista independiente en temas políticos y con encuestadora propia, Oscar Bottinelli. De nuevo, como en el caso del murguista del Pit-Cnt, la desesperación por ayudar al FA terminó generando un par de piezas dignas de la mejor tradición del humor nacional.

En efecto, Bottinelli declaró que el balotaje estaba entre “la certeza de la estabilidad, y el cambio”. El chiste es que hay que entender que la tal certeza la daría… ¡Martínez!: el candidato cuya fuerza política no cuenta con mayorías absolutas en el Parlamento, y al cual además la gran mayoría de los diputados y de los senadores electos por el FA en octubre no le reconocen un liderazgo político propio. Grandioso Bottinelli: se trata de un chiste que tiene el gran mérito humorístico de estar disfrazado de seriedad analítica.

Por si fuera poco, el ex -secretario de Seregni agregó otro sketch, más elaborado aún, ayer en entrevista para este diario. Cual risueño comentarista de la actual “commedia dell´arte” que parece querer formar, malgré- elle, la hegemonía cultural de la izquierda, opinó sobre la inexistencia de una fotografía que inmortalizara la firma del acuerdo de la coalición multicolor de alternancia: “los líderes no firmaron un documento sentados en una mesa, no hubo foto”. Y agregó: “el documento no es una clara agenda de gobierno”. La bufonada analítica da así más importancia a una foto que a un texto programático suscrito por los candidatos presidenciales de cinco partidos. Risas y aplausos: formidabile scherzo italiano.

Alguien pensará que es muy malvado burlarse de iniciativas que procuran sinceramente aportar agua al molino electoral del FA. Sin embargo, hay un momento en el que todo el mundo tiene que sincerarse, y francamente estas piezas publicitarias y declaraciones pretendidamente serias son, en realidad, una falta de respeto a la inteligencia de la gente.

En su desesperación por colaborar con el FA, son acciones que, por sus groseras mentiras, pierden toda dignidad y terminan siendo motivo de risa.

 

 

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