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El extraño amor venezolano del filibustero Zapatero

José Luis Rodríguez Zapatero sufre del inmovilismo de quienes persiguen imposibles o, como es el caso, de quienes mantienen relaciones de conveniencia y recitan argumentos prefabricados

Con las convicciones sucede como con el amor: a veces sólo hace falta un poco de tiempo para que se vengan abajo, pues no hay mayor clarificador de ideas que el avance de las agujas del reloj.

José Luis Rodríguez Zapatero sufre del inmovilismo de quienes persiguen imposibles o, como es el caso, de quienes mantienen relaciones de conveniencia y recitan argumentos prefabricados. Su defensa del régimen de Nicolás Maduro desprende ese aroma turbio que emana de los grandes focos de podredumbre, como también la vehemencia y la frecuencia con las que la ejecuta.

Acudió el expresidente del Gobierno el pasado lunes al magacín nocturno del Canal 24 Horas y, como casi todo lo que sucede en esa cadena, su intervención pasó desapercibida. Pero volvió a aprovechar una entrevista para blanquear el chavismo venezolano y atribuir a la perfidia de Donald Trump los sucesos ocurridos alrededor de Juan Guaidó.

Según Zapatero, el hecho de que una buena parte de la oposición venezolana renunciara a participar en las elecciones legislativas de diciembre por las sospechas de pucherazo no fue culpa de la falta de garantías del proceso, sino de la esperanza que los anti-chavistas tenían en que Estados Unidos derrocaría a Maduro. Un argumento que demuestra la ceguera interesada de quien lo pronuncia.

No hay que demonizar todo el discurso del expresidente socialista, pues pronunció una frase que es cierta. Dijo:España debe cambiar la mirada hacia América. Debemos tener más humildad, más cercanía y más ayudas. También liderar diálogos y lograr entendimientos”. Convendría preguntar a Zapatero si hay que tender puentes hacia todos los gobiernos, sea cual sea su legitimidad y su actuación para con el pueblo. También habría que aclarar el porqué de su ferviente defensa de Maduro.

Fantasear con dictadores

La lógica que apela a dialogar con cualquier representante político flojea cuando al frente de países y regiones se encuentran gobiernos que subyugan al pueblo. Salvajes como fue Idi Amin llegaron a hacer gracia en Occidente y a divertir a sus representantes por sus dotes payasescas mientras aplicaba el terror para con su pueblo. Y el cruel Kim Jong-Un es objeto de atención mediática por esa apariencia que mezcla componentes de villano de cómic con muchacho consentido que hace años que no se acuesta sin cenar.

Hay que recordar que Corea del Norte vende al exterior que, cada cinco años, celebra elecciones, pese a que es evidente que carece de estructuras democráticas. Todas las dictaduras venden lo mismo. ¿Habría que negociar con sus líderes, como propone el político socialista con Maduro? ¿De veras hay que creerse que en ambos casos han sido elegidos libre y mayoritariamente por el pueblo?

El expresidente más irresponsable

Sobra decir que, una vez más, el expresidente español animó a respetar la legalidad internacional para con Venezuela, pero obvió referirse a los avisos que ha lanzado Naciones Unidas a este país por incumplir algunos derechos humanos. De hecho, así lo concluyó el pasado septiembre la misión nacional independiente que envió la organización a este país. ¿De veras hay que creer que, en estas condiciones, las elecciones que se celebraron un par de meses después fueron libres?

¿Y de veras alguien que ampara esos delitos contra el pueblo puede referirse a los seguidores de Trump como negacionistas y terraplanistas que niegan el progreso? ¿Acaso no se niega en Venezuela?

Desconozco si los antiguos mandatarios deben convertirse en “jarrones chinos” que sólo sirvan como objeto decorativo en las bodas, bautizos y comuniones de Estado. Pero, desde luego, resulta indigno que alguien que ha representado a España al máximo nivel realice el cuestionable papel –en los términos que sea- que desempeña Zapatero en Venezuela. Ahora que se usa la palabra ‘blanquear’ a cada rato, ¿por qué nadie habla de lo que hace este político con Maduro?

 

 

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