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El fracaso del referéndum pasa factura al Gobierno de Meloni

Dimiten un viceministro y la jefa de gabinete del ministro de Justicia tras los resultados de la votación sobre la reforma judicial

Partidarios del «No» celebran en las calles la derrota de Giorgia Meloni.

                     Partidarios del «No» celebran en las calles la derrota de Giorgia Meloni. (Reuters)

 

La primera ministra italiana estuvo analizando este martes con dirigentes de su partido Fratelli di Italia las causas y consecuencias de la derrota en el referéndum de este lunes. Mientras que rechaza convocar una «moción de confianza» en el Parlamento, que sería simbólica pues sigue teniendo una amplia mayoría, sí que concede la cabeza de dos altos cargos del ministerio encargado de redactar la reforma.

La primera dimisión es la de Giusi Bartolozzi, jefa de gabinete del ministro de Justicia, a quien atribuyen el inicio de la debacle, pues cambió el tono de la discusión cuando aseguró en una televisión local siciliana que «si gana el ‘Sí’, nos libraremos de los jueces. Son un pelotón de ejecución».

También ha dimitido el secretario Estado de Justicia, Andrea Delmastro, de Fratelli di Italia, más a causa de un escándalo que por la derrota. Él lo califica como «una imprudencia»: ocultó compartir la propiedad de un restaurante con la hija de 18 años de un condenado por lavado de dinero de la camorra. «Siempre he luchado contra la delincuencia. Aunque no he hecho nada incorrecto, cometí un descuido del que me hice cargo tan pronto como me di cuenta. Ahora asumo la responsabilidad, en interés de la nación», ha asegurado Delmastro en una nota.

Aquí podrían terminar las responsabilidades políticas. Giorgia Meloni ha filtrado a la prensa este martes que no solicitará una moción de confianza. También ha asegurado a sus socios de gobierno, Forza Italia y la Lega per Salvini, que «no cambia nada» y les ha pedido que «aprieten los tornillos de la máquina hasta las próximas elecciones», que si no hay sorpresas no serán antes de mayo de 2027. Además, ha estado preparando la visita de este miércoles a Argelia donde ampliará el acuerdo de suministro de gas a Italia, en crisis tras el bloqueo del combustible procedente de Qatar a causa del bloqueo del estrecho de Ormuz.

Los motivos de la derrota

La derrota de la coalición conservadora es fruto de una suma de factores. Formalmente, los sondeos dicen que un 61% los votantes del «No» lo hicieron como un gesto en defensa de la Constitución, vigente desde 1948 y que muchos perciben como un referente de estabilidad en un contexto político que suele ser agitado.

Sin embargo, de tanto repetir que el referéndum no era sobre Giorgia Meloni sino sobre una reforma de la Justicia que era difícil de explicar y que muy pocos votantes conseguían explicar, se convirtió efectivamente en un voto sobre su gestión de Gobierno en el actual contexto mundial marcado por la incertidumbre. Meloni ha construido su imagen sobre la estabilidad, pero con su insistencia en la «relación especial» que mantiene con Trump, personificación de la inestabilidad, ha pasado a ser considerada un factor de riesgo.

En enero las encuestas daban por segura su victoria en el referéndum, con una diferencia de al menos diez puntos, un 55% a favor y un 45% en contra. En febrero comenzó el cambio de tendencia, azuzada por las consecuencias del ataque de EE.UU. e Israel a Irán: el aumento del precio del combustible y la movilización de un sector que tradicionalmente no vota, que ha visto en este referéndum la oportunidad de alzar la voz.

Meloni ha construido su imagen sobre la estabilidad, pero con la «relación especial» que mantiene con Trump, ha pasado a ser considerada un factor de riesgo

El referéndum se celebró en el peor momento de imagen para Giorgia Meloni, que se ha presentado en Europa como interlocutora con Donald Trump y que ha presumido de mantener una relación especial con el inquilino de la Casa Blanca. Esa relación le ha pasado factura tras meses de incerteza para Europa entre los amagos de Trump de invadir Groenlandia, hacer daño a la OTAN o aumentar los aranceles. La intervención en Gaza, que provocó la salida de miles de personas a las calles de este país para apoyar a la «flotilla», la operación en Venezuela para capturar a Maduro y el ataque a Irán han sido decisivos. Meloni ha vivido en propia piel el efecto «No a la guerra», aunque ella tampoco apoya a Trump en esta operación.

Giorgia Meloni quiere agotar su legislatura, que no concluye hasta septiembre de 2027

Su ruidosa entrada en los últimos días de la campaña electoral, con entrevistas en primera persona y frases efectistas, confirmó a los indecisos que el referéndum tenía un valor político aparte del técnico. Dio la impresión de que si ganaba recibiría un cheque en blanco para nuevas reformas, y un amplio sector de la población temió darle demasiado poder. La legislatura termina en septiembre de 2027, y aunque el referéndum no cambia su mayoría parlamentaria, sí que deberá armarse de cautela política y mostrar moderación y búsqueda de consenso para atraer el voto de quienes en esta elección han mirado hacia la izquierda.

La izquierda, exultante

La izquierda italiana ha exultado por el resultado definitivo, que no se esperaba ni en sus mejores previsiones: el 53,74% de los votantes ha rechazado la reforma, mientras el 46,26% la habría aprobado. Pero de puertas adentro reconocen que estos votantes no pretendían respaldarles sino frenar a la primera ministra. Es el caso de los votantes de entre 18 y 35 años, que votaron en masa «No» (un 61% contra un 39%) aunque muchos se consideran de derechas. «Esos 14.461.573 votantes que apostaron por el «No» superan por mucho el techo de la izquierda, y proceden de un electorado no politizado», explican a ABC.

A pesar del golpe, Meloni sigue en pie. Las encuestas de ‘YouTrend’ realizadas el mismo día del voto le dan un respaldo del 54% entre los italianos, y ni Elly Schlein ni Giuseppe Conte se han atrevido a pedir su dimisión, pues si hoy hubiera elecciones el resultado estaría abierto. La primera ministra viajó este miércoles a Argelia con la moral baja, pero con estas encuestas en la mano y la mayoría parlamentaria intacta.

 

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