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Entre la Incertidumbre y el miedo: El golpe emocional de la amenaza de una Tercera Guerra Mundial

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El mundo enfrenta simultáneamente una guerra desbocada en Ucrania, el riesgo de un aumento progresivo de la guerra entre Israel, Hamas e Irán, así como tensiones graves en el este de Asia, África y América Latina.

En la noche del sábado 13 de abril de 2024, Irán lanzó su venganza por el reciente ataque de Israel contra un consulado de la República Islámica en Siria. Este episodio es grave porque podría dar paso a una peligrosa escalada bélica en Oriente Próximo. Es importante señalar que la confrontación entre Israel, Hamas e Irán no solo tiene una dimensión bélica regional, sino que también actúa como agitador del panorama global, con un conflicto desbocado en Europa y un marco de tensiones inquietantes en Asia-Pacífico. Además de tener una dimensión cruel que impacta a quienes no están directamente involucrados en el conflicto.

Dicho evento desencadenó una oleada de especulaciones por parte de periodistas empíricos de medios de comunicación especulativos, así como en redes sociales. La cantidad de información no confirmada que circuló fue tan abrumadora que llegó a perturbar a una parte significativa de la sociedad mundial, llevándola a creer que el mundo se encontraba al borde de una nueva guerra mundial y que probablemente no habría un día después.

Ciertamente, los medios de comunicación tienen la capacidad de influir, dividir o polarizar a una sociedad, al poner en valor su capacidad, sus usos y cuáles son los factores que hacen que las masas comiencen a creer en ciertas conspiraciones. La amenaza de una guerra mundial puede provocar altos niveles de ansiedad y estrés en las personas, ya que se enfrentan a la posibilidad de un conflicto global catastrófico que además de afectar profundamente sus vidas, tampoco tienen control alguno sobre lo que está ocurriendo. La incertidumbre sobre el futuro y la preocupación constante sobre la seguridad personal y global pueden tener un efecto paralizante en la salud mental de las personas, dificultando su capacidad para concentrarse en el día a día y disfrutar de una calidad de vida satisfactoria.

En la era de la información, la desinformación y las teorías de conspiración pueden propagarse rápidamente, exacerbando los temores y la incertidumbre sobre la posibilidad de una nueva conflagración mundial. Esto puede dificultar la capacidad de las personas para diferenciar entre la información veraz y la información falaz, que es aquella elaborada con conocimiento de su falsedad, difundida con la intención de engañar a otros y de aumentar la sensación de inseguridad.

Para tener una comprensión del escenario mundial en los momentos actuales son muy pocas regiones del mundo que no están enfrentando peligrosas situaciones o participando en guerras. Estos son conflictos activos en estos momentos: Guerra en Siria, Guerra en Yemen, Conflictos en la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y la región del Sahel, guerra en Ucrania, guerra entre Israel y Hamas, Conflicto en Afganistán, Conflicto en Myanmar (Birmania), tensión en el Mar del Sur de China sobre disputas territoriales que involucra a varios países del sudeste asiático, como Filipinas, Vietnam y Malasia. No puedo dejar de mencionar a Corea del Norte, donde su líder busca probar sus armas nucleares en otros países.

Los países que no están en guerra contra otros se encuentran inmersos en conflictos internos, como es el caso de Venezuela, Chile, Argentina, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Guyana y Centroamérica, lo que ha resultado en una grave crisis humanitaria con escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos. Ante esta realidad, conceptualizar lo que es o no una guerra mundial no es fácil, porque el mundo está en plena evolución y hay intereses divergentes en todas las áreas.

Estos conflictos tienen impactos económicos y sociales significativos, tanto a nivel local como global, contribuyen a la inestabilidad política, aumentan la incertidumbre económica, afectan los flujos comerciales y de inversión, y generan crisis humanitarias que requieren una respuesta internacional coordinada para abordar sus efectos.

Es por ello que el papel de los medios de comunicación en un tema tan complejo como una nueva guerra mundial influye en la percepción de la sociedad sobre la posibilidad de una conflagración de esa magnitud, al enmarcar los eventos y las narrativas relacionadas con el conflicto de una manera particular. Es decir, afecta la percepción pública sobre la gravedad o la inevitabilidad de un conflicto global. No estaría mintiendo si afirmara que, en algunos casos, los medios de comunicación pueden recurrir al sensacionalismo y la exageración para aumentar la audiencia y generar más atención sobre la amenaza de una tercera guerra mundial, incluyendo titulares alarmantes, especulaciones excesivas y la amplificación de rumores y teorías de conspiración.

Es importante destacar que los medios también pueden desempeñar un papel importante al proporcionar análisis profundos y contextualizados de los eventos y factores que contribuyen a la amenaza de un nuevo conflicto bélico. No obstante, es importante tener en cuenta que nos encontramos en medio de la cuarta revolución industrial, donde la digitalización de la información es la columna vertebral de esa revolución y es aquí donde aparecen las redes sociales, las cuales están jugando un papel muy importante en la divulgación de información falsa, debido a su capacidad para difundir contenido rápidamente y a una amplia audiencia. 

En muchas ocasiones, la información se comparte sin ser verificada debido a la naturaleza instantánea de cómo se transmite la información. Esas mismas redes sociales han convertido a un importante número de personas en periodistas empíricos, lo que ha impulsado la difusión irresponsable de noticias falsas que generan reacciones emocionales fuertes. Vale señalar que en los actuales momentos se encuentran activas 3 millones de redes sociales.

A manera de ilustrar lo peligroso que pueden ser las redes sociales, les daré un ejemplo: 

Días después de que los incendios forestales en Maui, en agosto de 2023, dejaran decenas de muertos y destruyeran miles de casas, una sorprendente afirmación se difundió con alarmante velocidad en YouTube y TikTok”: «el fuego en la isla de Hawái fue encendido deliberadamente, valiéndose de armas de energía futuristas desarrolladas por las fuerzas armadas de Estados Unidos». Inmediatamente, aparecieron afirmaciones de que había «evidencia» de ello, y es que un video en TikTok mostró un rayo de luz blanca, demasiado recta para ser la de un relámpago, que arrasaba un barrio residencial y provocaba llamas y humo que se elevaban hacia el cielo. 

El video en cuestión fue compartido millones de veces, y difundido por grupos neonazis, radicales anti-gobierno de Estados Unidos, y partidarios de la teoría conspirativa.

Lo cierto es que ese video de TikTok no tuvo nada que ver con los incendios de Maui; de hecho, se trató de la grabación de una explosión de un transformador eléctrico en Chile que ocurrió un año antes, en el 2022. Pero eso no impidió que un usuario de TikTok con la costumbre de postear videos conspirativos utilizara la cápsula para sembrar más miedo y dudas. Pero no solo eso, han ocasionado linchamientos en la India, Colombia y México y en otros países.

La pregunta que nos hacemos es ¿POR QUÉ SE POSTEAN TANTAS NOTICIAS FALSAS? 

La respuesta es sencilla: detrás de esas noticias hay emprendimientos personales con el objetivo de conseguir un LIKE. Detrás de las noticias falsas hay una industria millonaria que genera enormes cantidades de dinero cuantas más veces se comparta la noticia. Es así que atraen publicidad. Las redes sociales pagan muy bien aquellas páginas con muchos seguidores en donde pueden colocar publicidad. 

Las empresas quieren poner sus anuncios en las páginas que reciben más visitas, así que una noticia falsa con muchos LIKES, puede ser muy lucrativa. Según la BBC News, el más alto promedio de recaudación por una noticia falsa en Estados Unidos ha sido de US$10.000.

Según ese mismo medio en un artículo publicado en noviembre de 2018, se develó que jóvenes en Europa del Este podían generar más de US$200 por día. Lo que he querido mostrar es que detrás de cada noticia falsa hay un negocio millonario.

Si alguien me preguntara: «¿ES FACTIBLE UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL?», respondería de la siguiente manera: 

Es una guerra que nadie quiere. La posibilidad de una tercera guerra mundial es un tema complejo y controvertido que implica múltiples factores geopolíticos, sociales, económicos y tecnológicos. Aunque nadie puede predecir el futuro con certeza absoluta, hay varios aspectos a considerar al evaluar esta posibilidad: En la era moderna, la mayoría de los países están profundamente interconectados económicamente y una guerra a gran escala tendría consecuencias devastadoras, para la economía global, lo que disuade a muchos gobiernos de buscar conflictos militares a gran escala. 

La existencia de armas nucleares y la capacidad de destrucción masiva que poseen han actuado como un mecanismo disuasivo importante contra una guerra total entre las principales potencias mundiales. El concepto de la «mutuamente asegurada destrucción» (MAD) sugiere que cualquier conflicto a gran escala correría el riesgo de desencadenar una guerra nuclear catastrófica global. Es importante indicar que muchos países comparten intereses comunes en áreas como el comercio, la seguridad y el medio ambiente y la cooperación internacional en estos temas sirve como un freno a la escalada de conflictos militares. 

A lo largo de la historia, la diplomacia y las negociaciones han sido cruciales para evitar conflictos a gran escala. Las instituciones internacionales también desempeñan un papel importante en la prevención de conflictos y la resolución de disputas, aunque por su debilidad actual y desprestigio están cediendo espacio para que los países puedan alcanzar sus propios métodos y/o acuerdos de paz. 

Aunque la probabilidad de una tercera guerra mundial es baja debido a diversos factores, la vigilancia continua y los esfuerzos por promover la paz, la cooperación internacional y la resolución de conflictos siguen siendo fundamentales para evitar una catástrofe de esa magnitud, no obstante, las armas nucleares están. Como reflexión final, diría que ningún país poseedor de armas nucleares está interesado en una conflagración de este tipo, por la única y sencilla razón de que también serían destruidos. En una simulación realizada de un ataque nuclear se determinó que los países con armas nucleares quedarían destruidos en 5 minutos.

Luis Velásquez

Embajador

 

 

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