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Español o castellano, Carmen o Gisela

La señal emitida para todas las televisiones que transmitían los Oscar incluyó dos rótulos polémicos

La ceremonia de los Oscar brindó uno de esos momentos que retratan un tipo de desinterés que se da en Estados Unidos hacia las culturas diferentes de la anglosajona.

La señal emitida para todas las televisiones que ofrecieron las imágenes de la entrega de premios incluyó dos polémicos rótulos cuando fueron apareciendo en pantalla la cantante española Gisela y la mexicana Carmen Sarahí. Ambas participaban en la interpretación grupal de Into the Unknown, canción montada para esa noche estelar con 10 de las artistas que dan voz al personaje de Elsa en la película Frozen II,distribuida por todo el mundo. Se sucedieron así las palabras en inglés, japonés, polaco, tailandés, alemán, noruego, ruso y danés. Y además, en “spanish” (Carmen Sarahí) y en “castilian” (Gisela), según los letreros asignados a cada una como si el español y el castellano fueran dos idiomas distintos.

 

 

Es cierto que nuestra lengua se llama “español” o “castellano”, según recogen las Academias. Pero que tenga dos nombres no significa que se pueda presentar ante el mundo de manera que parezca que se trata de dos idiomas.

¿Español o castellano? Cada cual elegirá a su gusto. El arriba firmante, burgalés de nacimiento y de elección, se siente feliz con la denominación “castellano”, pero ¿qué dicen al respecto las distintas Constituciones redactadas en español?

Para empezar, la nuestra señala que “el castellano es la lengua española oficial del Estado”. Sin embargo, en los demás países se dividen las menciones. Según datos que tomo del trabajo de Darío Villanueva Lengua y constituciones (en la obra España constitucional, publicada en 2018 por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales), prefieren “español” las vigentes leyes fundamentales de Cuba, República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua y Guinea. Eligen “castellano” las de Honduras, Panamá, Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, El Salvador, Bolivia y Paraguay. Y otras seis Constituciones de ahora no se refieren a ninguna lengua oficial: las de Argentina, Chile, Uruguay, Puerto Rico, Guatemala y México, si bien en este último país se usa “español” en una ley de menor rango. Por su parte, el Congreso de Guatemala aprobó en 1999 una reforma que, ente otros aspectos, consagraba de nuevo la denominación “español” (que ya había estado en su texto de 1956), pero fue rechazada en referéndum. Y además, algunos de esos países han ido saltando de “español” a “castellano” en sus sucesivas Constituciones.

En resumen, 9 naciones eligen “castellano”, que con España serían 10; y 6 “español” (incluido México), a las que podemos añadir Filipinas, cuya ley fundamental recoge que el español (spanish en el original) se promoverá “de forma opcional y voluntaria”. Y si usted quiere, daremos medio punto a Guatemala.

Pero tanto “castellano” como “español” nombran el idioma en su conjunto, no son dos variedades sino una misma lengua unida en su diversidad. Se pudo apreciar claramente en la propia ceremonia de los Oscar: todos los hispanohablantes comprendimos esos dos fragmentos de la canción, el interpretado por Gisela en castilian (“En su interior sabe que no es de aquí”, tralarí); y el de Carmen Sarahí en spanish (“Mucho más allá”, tralará). Eso fue todo lo que dijeron, había pocas estrofas para repartir porque la intérprete local acaparó la posesión de la pelota como si hubiera sido entrenada por Pep Guardiola. Le vino bien que no fuese invitada ninguna representante de Canadá, de Australia o del Reino Unido, países donde no se habla en canadiense, australiano o británico, sino en esa lengua que todos los hispanos llamamos “inglés” sin hacernos líos.

 

 

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