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Frases memorables de Woody Allen

Allan Stewart Königsberg, más conocido como Woody Allen (Brooklyn, Nueva York, 1935) es un guionista, director, actor, músico, humorista y escritor estadounidense.

Es sin duda uno de los directores más respetados, influyentes y prolíficos de la era moderna. Desde 1969, ha producido una película cada año. Escribió, dirigió y protagonizó Annie Hall, filme considerado por muchos como una de las mejores comedias de la historia del cine, y por la que recibió el premio Óscar al mejor director en 1977. Mantiene una gran amistad con su primera «musa» y ex-pareja, Diane Keaton. Sus grandes influencias cinematográficas están en directores europeos como Ingmar Bergman y Federico Fellini, y también comediantes como Groucho Marx y Bob Hope.

Su primer trabajo, a los 15 años, consistió en escribir chistes para un periódico local. La mayoría de sus películas han sido filmadas en Nueva York, ciudad a la que ha homenajeado cinematográficamente en muchas de ellas. Otra ciudad que adora es Venecia, habiendo incluso contribuido en una campaña de obtención de fondos para reconstruir el teatro «La Fenice«, destruido por un incendio en 1996. 

Es el guionista con más nominaciones al Oscar de la historia, con 16, habiendo ganado hasta ahora 4 premios de la Academia: Mejor Dirección (Annie Hall, 1977), y 3 por Mejor Guión: Annie Hall (1977), Hannah y sus Hermanas (1986), y Medianoche en París (2011). Pero quien más lo ha admirado y reconocido es la Academia Británica (BAFTA), con un total de 10 premios y 23 nominaciones. 

Perteneciente a la misma escuela humorística de Groucho Marx, Allen es un productor prolífico de frases humorísticas, de las cuales pasamos a mostrarles una selección:

“Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo”.

“Unos se casan por la Iglesia; otros, por idiotas”.

“Si los seres humanos tuviésemos dos cerebros, seguro que haríamos el doble de tonterías”.

“La eternidad se hace larga, sobre todo al final”.

“Sé que no merezco el Príncipe de Asturias, pero tampoco la diabetes que padezco”.

“Prefiero que me incineren a que me sepulten, y ambas cosas a un fin de semana con mi mujer”.

“No solo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago”.

“Cuando estudiaba, me echaron del colegio por copiarme en la prueba de Metafísica. Miré en el alma de mi compañero de pupitre”.

“Algunos matrimonios acaban bien; otros duran toda la vida”.

“El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro”.

“Antes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez marcos, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince, Freud permitía que tú le trataras a él, y eso incluía una invitación a comer”.

“De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga”.

“Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas”.

 

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