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Guaidó cierra su gira en Miami arropado por demócratas y republicanos

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, defendió ayer en un encuentro con exiliados venezolanos en Miami la necesidad de someter a sanciones al régimen de su país, que comanda Nicolás Maduro, para forzar una transición a la democracia.

«Hay quienes son críticos con las sanciones, pero las sanciones son la única herramienta que tiene el mundo para lidiar con este tipo de regímenes. Gracias al liderazgo de Estados Unidos y su representación legítima, gracias por tomar acciones firmes y determinadas», dijo Guaidó en un encuentro con los exiliados venezolanos en Miami.

En una rueda de prensa posterior, Guaidó dijo que en una situación extrema «sí, está la opción del uso de la fuerza, pero no tiene por qué ser sólo algo internacional, porque hay suficientes militares dentro de Venezuela descontentos con el régimen». Durante su discurso, en un centro de convenciones de Miami, uno de los asistentes le gritó a Guaidó: «¡Intervención ya!».

Fin de gira

El presidente encargado acaba hoy su larga gira internacional y se dispone a regresar a su país a pesar de la prohibición de salida que había dictado el régimen de Maduro en su contra.

«Los venezolanos hemos aprendido que la democracia está en juego, en nuestro país en Latinoamérica», añadió en su discurso, en el que estuvo acompañado por su madre, Norka Márquez, que vive exiliada. «Asesinaron el estado de derecho, mataron la República, pero yo estoy aquí hoy representándoles a ustedes», añadió.

Durante la semana en que ha estado en EE.UU. el equipo de Guaidó no ha revelado si se iba a ver con Donald Trump. El líder venezolano, preguntado por ello, no respondió claramente ayer, y respondió en inglés con una expresión que suele emplear Trump en sus discursos: «Stay tuned» («Permanezcan atentos»).

Esta ha sido una de las semanas más complicadas para Trump en términos de agenda desde que llegara la Casa Blanca: visita de estado de Benjamín Netanyahu, presentación del acuerdo de paz para Oriente Próximo, firma del tratado de Libre Comercio de América del Norte y defensa en el juicio político del impeachment.

Preguntados los portavoces de la Casa Blanca por ABC sobre una posible visita de Guaidó a Trump, bien en Washington o en la residencia del presidente en Florida, dijeron en repetidas ocasiones que la agenda no estaba cerrada, sin dar más detalles. La misión de la Asamblea Nacional venezolana en EE.UU. tampoco quiso revelar contactos con la presidencia norteamericana.

De todos modos Guaidó logró ayer algo poco común en la política norteamericana: reunió en su acto en Miami con la diáspora venezolana a políticos demócratas y republicanos, que puño en alto cantaron «¡libertad para Venezuela!».

No es habitual ver en el mismo escenario a quienes son adversarios políticos como los diputados demócratas Dona ShalalaDebbie Mucarsel-Powell o Debbie Wasserman Schultz con republicanos como el diputado Mario Díaz-Balart o el senador Rick Scott. Ayer dejaron atrás sus diferencias políticas para arropar a Guaidó y a miles de venezolanos que viven en Florida.

El influyente senador Marco Rubio mantuvo una reunión con Guaidó, como también hizo el encargado de negocios de la diplomacia norteamericana para Venezuela, Jimmy Story, que reiteró el apoyo de la administración Trump a la Asamblea Nacional de Venezuela ante las repetidas agresiones del régimen de Maduro.

El jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, se reunió con Guaidó en el principio de su gira, en Colombia. Según dijo después la portavoz de Pompeo, Morgan Ortagus, a ABC en una entrevista: «EE.UU. apoya la democracia, la devolución de la democracia y el imperio de la ley al pueblo de Venezuela»,

En su visita Europa, Guaidó sí se vio con la hija y asesora especial del presidente, Ivanka Trump, y con jefes de gobierno como el británico Boris Johnson, la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron. En España, Guaidó fue recibido por el ayuntamiento y la comunidad de Madrid con honores de jefe de estado, a pesar de que el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se negó a recibirlo como un homólogo. En Canadá, Guaidó se vio con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

Desde su llegada a EE.UU. el fin de semana pasado, la agenda de Guaidó ha sido un misterio. En Washington no se le vio en público. Desde Miami, convocó un encuentro ayer con los exiliados de su país en Florida y una rueda de prensa posterior. El presidente Trump se hallaba apenas 110 kilómetros al norte de Miami, en su campo de golf en Palm Beach.

Al filo de las 15.00, el presidente estadounidense regresó a su residencia en Mar-a-Lago, y su equipo anunció a la prensa que ya no tendría agenda por la tarde. Este domingo el presidente tiene previsto recibir a familiares y amigos para ver juntos la final de la Liga Nacional de Fútbol Americano, la célebre Super Bowl.

 

 

 

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