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Ibuprofeno para todos y todas

Lo importante en política es poder decir cualquier cosa y conseguir que cuele

Ibuprofeno de 400mg: ¿cuántas pastillas me puedo tomar en un día?

 

Nunca olvidaré a aquella madre que en una reunión de padres dijo, muy orgullosa: «Es que mi hija es tan buena que parece tonta».

Como la memoria es caprichosa, pensé en ella cuando Rufián (el nuevo Rufián, se entiende: hombre de Estado, jersey como de anunciar un nuevo iPhone, malabarismos de experto en comunicación) alabó a Irene Montero en su acto de la Sala Galileo Galilei. «Es una fuerza de la naturaleza. Creo que cuando lee un prospecto de ibuprofeno te emociona».

¿Se lo imaginan? «Compañeras, compañeros, los medicamentos antiinflamatorios/analgésicos como ibuprofeno se pueden asociar con un pequeño aumento del riesgo de sufrir un ataque al corazón o un ictus». Y entonces el público la interrumpe con aplausos y vítores, como de ya era hora que alguien lo denunciara, viva la valentía, vivía tu mujerío, viva tú, y entonces ella asiente antes de coger aire de nuevo y dirigirse ahora a las primeras filas. La dicción es perfecta; el tono, severísimo. «Ibuprofeno pertenece al grupo de medicamentos llamados antiinflamatorios no esteroideos. Este medicamento está indicado para el tratamiento de la fiebre». Aquí el ruido de la muchedumbre enfervorecida es tal que la vecina del quinto sale al balcón a ver qué pasa, por si son los ‘therians’, qué miedo le dan, y se asoma justo a tiempo para escuchar: «Hermanas, debido a que el ibuprofeno se ha asociado con un aumento del riesgo de sufrir anomalías congénitas en abortos, no se recomienda la administración durante el primer y segundo trimestre del embarazo –aquí es ella quien hace una pausa, una pausa como de estrella del rock. La multitud se queda expectante y el silencio se llena de expectación, tanto que empieza a rebosar, momento en el que ella retoma el hilo–. No se recomienda… ¡Salvo que se considere estrictamente necesario!».

Al terminar el sarao, dos polítologos con barba de tres días comentan el mitin mientras buscan un hueco en una terraza. «Es muy buena, la verdad, y qué bien lee, con lo pequeña que es la letra del prospecto». «Ya lo dijo Rufián: es una fuerza de la naturaleza».

En el piropo del ibuprofeno cabe el diagnóstico de una época. Viene a señalar que Montero tiene dotes de agitadora, de actriz, y que eso es lo importante: poder decir cualquier cosa y conseguir que cuele, de tal manera que el mitin del ibuprofeno pueda ser un ataque a las farmacéuticas o estar patrocinado por Kern Pharma, según las necesidades del partido esa semana. Al fin y al cabo, a veces tienes que animar a la gente a salir masivamente a las calles una semana antes de que el Gobierno del que eres ministra encierre a la población en sus casas por una pandemia mundial. No es que todo sea política, es que todo es politología. O sea: comunicación, cinismo, bulla.

—¿Y entonces el ibuprofeno para qué era? —pregunta la vecina del quinto.

—Para que no te duela la cabeza con tanto grito. Hija, que pareces tonta.

 

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