Kristi Noem: auge y caída de una ‘barbie’ con metralleta
La secretaria de Seguridad Nacional, cara de la mano dura migratoria de Trump, paga el caos de las redadas y muertes en Mineápolis
Kristi Noem ha acompañado a los agentes de Policía en algunas redadas de inmigrantes indocumentados. (REUTERS)
Hace ahora un año, era muy difícil escapar en EE.UU. de la voz grave de Kristi Noem, recién nombrada secretaria de Seguridad Nacional. Aparecía a todas horas en la radio, en anuncios de YouTube, en televisión. «Gracias, presidente Trump, por cerrar nuestra frontera y poner a EE.UU. primero», decía Noem en un anuncio en el que pedía la autodeportación de los inmigrantes indocumentados. En otoño, su rostro recauchutado recibía a los pasajeros en las pantallas de los aeropuertos de todo el país, culpando a los demócratas del cierre gubernamental por la falta de acuerdo fiscal en el Congreso.
Noem ha sido una de las grandes protagonistas del segundo mandato de Trump, pero ha acabado cegada por su propia luz: este jueves, el presidente la ha destituido. Su relevancia era inevitable: Trump la convirtió en la cara de su mano dura migratoria. La secretaria de Seguridad Interior es la encargada de cumplir la política migratoria. En el caso de Trump, su promesa de cerrar la frontera -cumplida, es uno de sus grandes éxitos- y de ejecutar la mayor deportación de inmigrantes de la historia.
En la elección de Noem, hubo dos elementos que pesaron en Trump: una lealtad a prueba de bombas y una imagen apabullante. Antes que puntal del Gobierno de Trump, Noem fue gobernadora de Dakota del Sur durante seis años, con una política de valores conservadores, apoyo infatigable a Trump e imagen que encanta a su público: atractiva, con granja y metralleta. Disfrutaba los posados como cazadora, o anunciando que su hija, que todavía no había cumplido dos años, ya tenía una recortada y un rifle.