La hora decisiva: los colombianos elegirán este domingo al nuevo Congreso, que enfrentará los desafíos más grandes en la historia reciente del país. Así está la puja en Senado y Cámara
Este domingo 8 de marzo, los colombianos elegirán al nuevo Congreso de la República, que tendrá bajo su responsabilidad enfrentar los desafíos más grandes en la historia reciente del país.

Este domingo, más de 40 millones de colombianos podrán acudir a los 13.746 puestos de votación y a los 253 consulados para elegir al nuevo Congreso de la República y votar en las tres consultas presidenciales. En el caso de los comicios para Senado y Cámara, se trata de una elección crucial, pues estos congresistas tendrán sobre sus espaldas las discusiones más profundas en la historia reciente del país.
Los nuevos legisladores se enfrentarían a proyectos tan controversiales como la convocatoria a una asamblea nacional constituyente por parte del petrismo con el objetivo de reformar la Constitución de 1991, la mayor conquista social de las últimas décadas en Colombia. ¿Es necesario modificar el texto constitucional? ¿Con qué objetivo? Esas son apenas dos preguntas que, en dado caso, deberán resolver los congresistas en el Capitolio.

Pero no solo eso. De entrada, a partir del 20 de julio, en el Legislativo se deberán debatir iniciativas fundamentales que resuelvan problemas estructurales en torno a la debacle de la salud, la inseguridad rampante en los campos y las ciudades, la amenaza de la crisis energética, las deterioradas finanzas públicas y la bomba fiscal, así como el incontrolable aumento de los cultivos de coca, por citar algunos.
Por naturaleza, el Congreso debe actuar como contrapeso a la Casa de Nariño. Es una rama independiente en el Estado de derecho junto con el Poder Judicial. Durante el Gobierno Petro, tanto en el Senado como en la Cámara, en determinados momentos varios congresistas dieron ejemplo y ejercieron cabalmente su función. La labor de algunos parlamentarios de oposición fue sobresaliente, así como la de aquellos que se la jugaron, en democracia, para defender las ideas del presidente Petro.
No obstante, otros congresistas terminaron envueltos en graves escándalos de corrupción, como el de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en conjunto con funcionarios del Gobierno Petro, lo que pone de manifiesto la necesidad de que los colombianos elijan bien este domingo 8 de marzo.
Las cuentas
En los últimos 20 años, se ha vuelto un lugar común decir que la elección del Congreso es tan importante como la del mismo presidente y que los ciudadanos deberían ser más conscientes de ello.
Como hay inscritos 3.231 candidatos a curules en Senado y Cámara, los votantes terminan inundados de información. Pero es importante resaltar que, en un sistema presidencialista como el colombiano, de poco o nada sirve que un mandatario tenga una agenda ambiciosa si no logra consensos en el Legislativo para concretar las reformas que el país clama a gritos desde hace décadas. Si en algo falló Petro en estos años fue justamente en eso; no logró generar consensos necesarios entre los congresistas en algunas de las reformas más apremiantes que demanda el país.
Más allá de lo conceptual, y desde el punto de vista político, las elecciones de este domingo también serán una especie de primer round y permitirán conocer realmente la fuerza del petrismo, la de los partidos tradicionales y la de la oposición de cara a la primera vuelta presidencial el próximo 31 de mayo.
El Pacto Histórico, que apoya a Gustavo Petro, es ambicioso y les apuesta a 30 curules en el Senado y a 45 en la Cámara, según las cuentas de Gustavo Bolívar, exdirector del DPS.
Él ha dicho en los últimos días que requieren 8 millones de votos “para alcanzar mayorías en el Congreso”. Hoy el Pacto Histórico tiene 20 curules. En cualquier caso, dicha coalición parte como favorita este domingo, según la más reciente encuesta de AtlasIntel para SEMANA, pues tiene el 31,9 por ciento de la intención de voto, lo que demuestra la fuerza electoral del petrismo en estas elecciones.
La oposición, por su parte, llega fragmentada a la competencia. En primer lugar, el Centro Democrático, el principal partido de oposición, le apuesta a obtener 25 puestos en el Senado y permitir que el expresidente Álvaro Uribe regrese al Legislativo. Se trata de una apuesta nada fácil. En el propio uribismo apuntan a lograr 18 curules aproximadamente, es decir, cinco más que las obtenidas en 2022. La cabeza de lista al Senado es Andrés Forero, un destacado representante a la Cámara por Bogotá que se encargó de liderar la oposición a la reforma a la salud. En cualquier caso, en estas cuentas no se puede desconocer la fuerza electoral del expresidente Uribe.
Sin embargo, el Centro Democrático compite por votos con agrupaciones de similares bases ideológicas, como Salvación Nacional, el partido que se sumó a la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella y que tiene en sus filas a varios exmilitantes del uribismo, entre ellos a José Félix Lafaurie, esposo de la senadora María Fernanda Cabal. Esta semana, Tomás Uribe Moreno, el hijo de Uribe Vélez, reconoció que Salvación Nacional podría “restar curules por hacerse contar” en las elecciones.
Esa pelea supone un desafío para ambas casas políticas. Salvación Nacional, según la encuesta de AtlasIntel para SEMANA, podría ser la tercera lista más votada, luego del Pacto Histórico y el Centro Democrático. En el partido hay líderes dando la pelea para llegar al Senado, entre ellos Enrique Gómez Martínez, Carlos Felipe Mejía, Wilson Ruiz y Sara Castellanos, hija del pastor Alejandro Castellanos, del G-12. El uribismo no solo compite con Salvación Nacional, sino también con la lista de Creemos, el movimiento del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez.
El domingo también quedará demostrado si los partidos como el Conservador, La U, Cambio Radical y el Liberal mantienen su poder en el Congreso y siguen siendo esa fuerza necesaria para los Gobiernos de turno. Cada cuatro años se habla de la necesidad de refrescar el Capitolio. No obstante, las colectividades tradicionales demuestran que siguen vivas y que cuentan con poderosas maquinarias con votos puros y duros, más allá de lo que dictaminen las encuestas.
Los influenciadores que incursionaron en política también se pondrán a prueba. Hace cuatro años, Jonathan Pulido, conocido como Jota Pe Hernández, dio la sorpresa al ser el tercer candidato más votado al Senado en 2022, con más de 189.000 electores, a nombre de la Alianza Verde.
Hoy en casi todas las casas políticas hay creadores de contenido. En el Pacto Histórico está Walter Rodríguez, Wally, quien obtuvo 137.000 votos en las elecciones internas del pasado 26 de octubre. En la Cámara de Representantes aparecen Laura Daniela Beltrán, conocida como Lalis, y Daniel Mauricio Monroy. En la lista a la Cámara por Medellín se medirá Hernán Muriel Pérez.
Al otro lado del espectro político, Cambio Radical tiene a Andrés Felipe Camargo; el Partido Conservador a Edwin Brito, conocido como Pechy Player; en Salvación Nacional, Alejandro Bermeo y Germán Rodríguez o el Comandante de la Verde; en la lista de Mira y Dignidad y Compromiso, Rawdy Reales Rois o doctor Rawdy, entre otros.
Otra duda para resolver es qué podría ocurrir con Oxígeno, el partido de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt. Su lista al Senado llega luego de una fuerte controversia interna porque su cabeza de lista, Sofía Gaviria, renunció a pocos días de las elecciones. “Si no alcanzamos la personería, nos toca volver a las calles a recoger firmas y construir nuevamente la colectividad”, le dijo Ingrid Betancourt a SEMANA.
El Frente Amplio Unitario, la coalición que armó Roy Barreras para el Senado, también se va a medir. De ella forman parte desde Mary Luz Herrán, la exesposa de Gustavo Petro, hasta personajes polémicos como Gorky Muñoz, exalcalde de Neiva destituido por la Procuraduría por suscribir polémicos contratos durante la pandemia; Juan David Duque, exsecretario privado de Daniel Quintero; Milena Flórez, esposa del exsenador Musa Besaile del Partido de La U, condenado por corrupción; Leonidas Name, sobrino del expresidente del Senado, Iván Name, quien está capturado por el escándalo de la UNGRD, entre otros.
Este domingo también se conocerá si el escándalo de corrupción de la UNGRD le pasará factura a la Alianza Verde luego de salpicar a tres de sus figuras: Iván Name, Sandra Ortiz y el propio Carlos Ramón González, el poder en la sombra de los verdes. SEMANA habló con varios de sus actuales congresistas y coinciden en que no crecerán en curules. “Nos mantendremos”, afirmaron.
Además, en las elecciones se definirá la suerte de Comunes, el partido político que reúne a los excomandantes de las Farc y que hoy forma parte de una coalición liderada por Fuerza Ciudadana, de Carlos Caicedo, exgobernador de Magdalena.
El país también tiene sus ojos puestos en los candidatos al Senado y la Cámara herederos de alcaldes y gobernadores para determinar si hay capacidad de endoso. Por ejemplo, Juliana Gutiérrez, hermana de Federico Gutiérrez, es cabeza de lista al Senado por Creemos; John Amaya, hermano del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, es candidato al Senado por la Alianza Verde; María Lucía Villalba, hija del gobernador del Huila, Rodrigo Villalba, es candidata al Senado por el Nuevo Liberalismo; Luis Eduardo Díaz, hermano del gobernador de Santander, Juvenal Díaz, es candidato al Senado por el Partido Conservador; y Yirley Vargas, esposa del alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, es candidata al Senado por el Partido Liberal.
El país necesita un Congreso preparado. “Hay que avanzar en los proyectos que quedaron paralizados durante tantos años, o detener aquellos que puedan hacerle daño a la ciudadanía. Necesitamos un Congreso que debata, argumente desde la técnica y no desde la rabia. En lugar de las pugnas, que haya un debate sensato”, subrayó Mauricio Toro, candidato a la Cámara por la Alianza Verde.
El exministro Alejandro Gaviria es claro al recitar lo que sigue para el país a partir de esta elección: “El próximo Congreso tendrá una responsabilidad extraordinaria”. El exministro hace un contundente vaticinio: como no habrá una fuerza predominante, se tendrán que buscar consensos porque, para este periodo 2026-2030, más allá de la composición partidista, se necesita un Congreso que “esté a la altura de estos desafíos”.
El expresidente Iván Duque cree que el nuevo Congreso será el muro de contención, sin importar el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, y tendrá como misión “reconstruir el país para darles un manejo adecuado a los ingresos de la nación y administrar responsablemente el presupuesto ante el déficit”.
El exmandatario cree que lo que está en juego este domingo podría definir el futuro de Colombia, por lo que considera que es indispensable que los ciudadanos salgan a las urnas y se reduzcan los tradicionales y altos niveles de abstención.
El expresidente Ernesto Samper lo dice claramente: la diferencia entre una democracia y una dictadura es que esté o no reunido el Congreso. Por eso ve necesario que estas elecciones sean un paso más para avanzar en el camino de la consolidación de la democracia colombiana.
El discurso de Petro
Estos comicios suponen un verdadero desafío para las instituciones,cuya confianza ha tratado de minar el presidente Petro porque ha alimentado un discurso irresponsable de “fraude”, que podría resultar costoso para el país. Algunos temen un desconocimiento de los resultados electorales en caso de que el Pacto Histórico, la coalición del Gobierno, no resulte bien librado en las urnas, e incluso hay preocupación ante alteraciones del orden público. El Ejército y la Policía están advertidos.
El procurador Gregorio Eljach, el registrador Hernán Penagos, el contralor Carlos Hernán Rodríguez y la defensora del Pueblo, Iris Marín, conscientes de la irresponsabilidad y el peligro que supone un discurso presidencial que habla de “fraude”, han reconocido la transparencia y las garantías que brinda el sistema electoral colombiano. La logística que se verá este domingo es la misma, por ejemplo, que le permitió a Petro ser congresista, alcalde de Bogotá y presidente de la república en democracia.

La Corte Suprema también respaldó esta semana las elecciones. Su presidente, el magistrado Iván Mauricio Lenis Gómez, pidió al Gobierno abstenerse de emitir cualquier tipo de mensaje que pueda desatar una ola de violencia.
Estas elecciones del 8 de marzo son atípicas, pues, bajo ese contexto, es la primera vez que, desde el punto de vista de las instituciones, la Casa de Nariño no acompaña la misión de la Registraduría, como es habitual. De hecho, no está prevista la presencia de Petro en la plaza de Bolívar para dar apertura a la jornada electoral.
“Al presidente, posiblemente, no lo informan bien. Es absolutamente imposible hablar de fraude en Colombia. Se pueden cometer errores, pero no fraude y mucho menos delitos. No hay forma de que ocurra”, le dijo el registrador Penagos a SEMANA.
En las últimas semanas, el funcionario ha dividido su tiempo entre organizar las elecciones, donde se escogerán 102 senadores, 183 representantes a la Cámara y tres candidatos presidenciales de igual número de consultas, y adelantar una intensa gira de medios para evitar que se repita la tragedia del 28 de octubre de 2023 en Gamarra, Cesar: la sede de la Registraduría terminó quemada tras una turba inconforme por cuenta de una desinformación. Duperly Arévalo, funcionaria de la Registraduría, murió incinerada. En el pueblo reinó el caos.
Las elecciones también se enfrentan al desafío, la violencia y el poderío de los grupos armados que han hecho parte de la fallida política de paz total de Petro y que, según las denuncias, están presionando al elector para votar a favor de los candidatos de izquierda, como denunció el expresidente Álvaro Uribe, en Caquetá.

Por su parte, las disidencias de Iván Mordisco y el ELN restringen las campañas políticas del uribismo y Salvación Nacional en Cauca, Arauca y el Catatumbo, en Norte de Santander. “Hay preocupación. Miraremos si gana el pulso la presión del fusil o la rebeldía de las comunidades”, dijo la senadora Paola Holguín. La Misión de Observación Electoral (MOE) reportó que 185 municipios del país enfrentan riesgo de fraude y violencia. De estos, 94 tienen un riesgo extremo. No obstante, para el Gobierno Petro son 108 municipios.
Este domingo 8 de marzo, los ciudadanos, con su voto, empezarán a definir su futuro inmediato. Elegir un buen Congreso es, ante todo, una obligación. Los graves problemas del país exigen senadores y representantes que no piensen en sus propios intereses y en enriquecerse a punta de corrupción, sino en el bienestar de los colombianos.
