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La RAE se planta frente al descalabro educativo en España: «O tenemos un pacto de Estado o se nos complica el futuro»

La Academia presenta un informe sobre la degradación de la enseñanza de la Literatura y la Lengua Española en la educación Secundaria y Bachillerato

Santiago Muñoz Machado, director de la RAE MATÍAS NIETO

 

Son cincuenta y cinco páginas de alarma, cincuenta y cinco páginas que constatan y señalan que los alumnos de Secundaria y Bachillerato hablan, escriben y leen peor que nunca. Da igual si es en español o en cualquiera de las lenguas cooficiales: los niveles han bajado. «La situación es más acuciante de lo que fue en otros tiempos… Las carencias objetivas se detectan desde hace tiempo en aspectos esenciales del uso del lenguaje y el conocimiento de la lengua materna», señala la Real Academia Española (RAE) en un informe presentado este jueves y aprobado por el pleno de la institución. El documento, una mirada crítica a la situación actual, ya crítica de por sí, se nutre tanto de estudios internacionales (PISA, TALIS, etcétera) como de los análisis de quince colectivos de profesores españoles. La conclusión la resumió el lingüista José Antonio Pascual en una frase: «O tenemos un pacto de Estado que obligue a que la enseñanza en España se vuelva razonable o se nos complica el futuro. La enseñanza es fundamental para nuestra democracia».

El texto afirma que existe un descenso general de los niveles de comprensión lectora, fluidez verbal, capacidad expresiva y del manejo del léxico y la sintaxis y del estudiantado español. Como causas de este descalabro señala la deficiente experiencia lectora de los alumnos, el déficit de atención de las nuevas generaciones, la falta de acervo cultural (refranes, máximas, y demás conocimientos añejos) y la «sustitución del razonamiento por la libre expresión de las emociones», entre otras. También destaca la desatención del sistema educativo a los contenidos, que han quedado supeditados a las competencias y la pedagogía. «En muchas facultades de Educación se entiende que no deben presentarse a los alumnos nuevos contenidos, sino únicamente estrategias didácticas destinadas a aplicar los que ya se poseen. (…) Es sumamente difícil mostrar cómo se ha de enseñar una disciplina cualquiera si no se posee un adecuado conocimiento de ella», explican los autores. «Existen conocimientos objetivos de literatura, de gramática o de ortografía, junto con otros muchos de filosofía, historia, geografía, biología o matemáticas, que el profesor debe dominar y los alumnos adquirir».

El académico Ignacio Bosque dijo: «Son verdades de Perogrullo, pero merece la pena recordarlas. Para hablar y escribir bien una lengua primero hay que conocerla». Y luego subrayó una frase sobre la ludificación de la educación: «Interesar a los estudiantes es mucho más difícil que entretenerlos, pero también mucho más importante». Otro de los frentes abiertos por la Academia es la demonización de la memoria. «No reclamamos una vuelta al memorismo, pero no podemos pasar al extremo opuesto», aseveró Pedro Álvarez de Miranda.

«Esta degradación solo puede entenderse desde la multicausalidad. Aunque yo destacaría como causa principal la relajación de los niveles de exigencia. Yo me quedé patidifuso cuando supe que las en las oposiciones a profesor se rebajaba la nota por las faltas de ortografía y de acentuación. Y eso no puede ser: no es bajar la nota, es suspender, si alguien tiene faltas de ortografía no debe ser profesor», añadió el catedrático. El informe también incide en lo mismo: «Resulta desafortunado, en nuestra opinión, que los cursos de renovación pedagógica y los relativos al uso de las nuevas tecnologías sean mucho más frecuentes entre nosotros que los que se centran en la actualización de las materias docentes. Aunque sean excepcionales, se han dado casos incluso en los que se ofrecía a los profesores cursos de ‘coaching’ y ‘mindfulness’, cuando seguramente hubieran necesitado recibir antes algunos cursos de formación».

El estudio recoge, también, las quejas del profesorado, que siente que el tiempo se les escapa por la sobrecarga burocrática a la que se ven sometidos, que les quita las horas que necesitan para replantear sus asignaturas y mejorar su formación. De nuevo Álvarez de Miranda: «Es necesaria una dignificación social del profesorado. La retribución económica es muy baja comparada con la de otros países, y la carga docente es enorme».

Salvador Gutiérrez Ordóñez matizó que la RAE no aboga por la eliminación del enfoque competencial de la educación, sino por su armonización con los contenidos: un punto medio. Concretó, además, algunas medidas urgentes, como el aumento de horas dedicadas a la enseñanza de Lengua y Literatura Españolas, porque «la única forma de escribir bien es escribir mucho». Y así con todo.

Santiago Muñoz Machado, director de la Docta Casa, aseguró que el objetivo de esta iniciativa es generar un debate social y político. Por ello, desde la institución planean presentar el informe a las autoridades estatales y autonómicas competentes. «Es un gesto de buena voluntad para propiciar una mejora en nuestro sistema educativo. No es un texto crítico contra nadie ni sustituye a las políticas educativas ni pretende enmendar la plana. Pero es algo que consideramos necesario decir». Y se ha dicho.

 

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