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Le soldatesse (Le soldatesse, 1965) de Valerio Zurlini

            Le soldatesse, una triste historia de guerra.

 

Hay películas inexplicablemente en el olvido y no solo eso, sino que también es difícil acceder a ellas. Eso es lo que pasa con la película italiana Le soldatesse del realizador Valerio Zurlini, poco prolífico, pero con obras extremadamente bellas y delicadas como La chica con la maleta y Crónica familiar.

Le soldatesse narra un viaje muy especial en plena Segunda Guerra Mundial. Se centra en uno de esos episodios de los que poco se habla: la invasión italiana en Grecia. Y en algo mucho más concreto, chicas griegas en situaciones extremas de supervivencia buscan salida como prostitutas para subir la moral de los soldados italianos. La película narra el viaje en camión de tres militares de distintos rangos que tienen que asegurarse de que quince prostitutas vayan llegando a los distintos destacamentos. El territorio clave de esta invasión fue Albania.

El material del que parten el director y los guionistas es la adaptación de una novela con el mismo título de un escritor y también guionista, que además fue soldado durante la Segunda Guerra Mundial, Ugo Pirro, guionista de películas como Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha y El jardín de los Finzi-Contini.

Lo que nace es una película con una triste visión de la guerra, mujeres y hombres tratando de sobrevivir, lidiando cada día contra los horrores. Algunos negándose a perder la esperanza, otros siendo ya muertos en vida, algunos con rabia e ira y los de más allá tratando de sobrevivir a toda costa. Miseria, violencia y muerte, pero también un sitio para el amor… desencantado, imposible.

Durante el viaje se van creando distintas relaciones entre los militares y las prostitutas. Y el recorrido va dibujando la dureza de una guerra y haciendo hincapié en el triste destino de muchas de esas mujeres. Los personajes de Le soldatesse son humanos, tremendamente humanos, de cada uno de ellos sale lo mejor y lo peor. Valerio Zurlini recorre toda la historia con un aire melancólico y desesperanzado. La vida y la muerte no dejan de darse la mano. Un viaje con un destino final, pero no se sabe cuántos llegarán ni qué pasará a partir de ese momento.

Las prostitutas tienen los rostros de Anna Karina, Marie Laforêt, Lea Massari y Valeria Moriconi. Los tres militares que viajan con ellas son Tomas Milian, Mario Adorf y Aleksandar Gavric. Un reparto de lo más internacional para esta coproducción de varios países. Y las historias que se tejen entre ellos son a cada cual más triste.

El teniente Martino (Tomas Milian), jefe de la expedición y quizá el protagonista de Le soldatesse, pues prácticamente todo pasa bajo su mirada, y su atracción y enamoramiento por una joven tremendamente herida, Eftikia (Marie Laforêt). Pero también establece una relación especial con la mejor amiga de Eftikia, Elenitza (Anna Karina), que trata de ver la vida con alegría y siempre seguir adelante, sin romperse mucho la cabeza, sobreviviendo. El teniente Martino va madurando y desencantándose mucho más a lo largo del viaje… y no solo eso sino que su mirada va cambiando respecto a esas mujeres a las que va llevando a un destino incierto.

O la historia que se va tejiendo entre dos supervivientes natos. Empieza esa relación desde el desprecio y la brutalidad hasta el cariño y la solidaridad entre ambos. Así les ocurre al sargento Castagnoli (Mario Adorf) y a Ebe (Valeria Moriconi). Es la relación que deja mayor halo de esperanza. Frágil, pero esperanza al fin y al cabo. Y, por último, la relación de dependencia y poder entre Toula (Lea Massari) y el mayor Alessi, el camisa negra (Aleksandar Gavric), que se incorpora al viaje para que lo lleven hasta un destino determinado.

Un realismo seco con momentos que recuerdan a los dramas neorrealistas. Todo acompañado de la sensibilidad especial de Zurlini a la hora de presentar sus historias. Nunca falta ese poso de tristeza. Un recorrido por un país roto y herido. Una película bélica con momentos demoledores, otros de una intimidad que deja escapar recovecos de ternura. Y secuencias llenas de humanidad, donde al igual que el teniente Martino, nos vamos preocupando más por el destino de cada una de las mujeres. Y poco a poco en ese grupo cada una va adquiriendo su propio protagonismo y lo que las pasa al espectador cada vez le importa más.

Le soldatesse es una de esas películas que una no entiende como siguen siendo ocultas, sin ser redescubiertas.

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