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Mari Montes: Recordando a Gonzalo López-Silvero

Incluí a Gonzalo López-Silvero en mi álbum personal de barajitas porque significa mucho para mí. Gonzalo fue primero un comentarista deportivo que seguí con admiración y quien luego se convirtió en mi mentor. Fue un guía generoso que me abrió las puertas del béisbol y se quedó conmigo para siempre. Uno de mis maestros.

En estos días de primavera lo recuerdo porque la primera vez que supe lo que es un Spring Training fue gracias a él por su programa de televisión “Así se juega el Béisbol”.

Los niños de mi generación crecimos escuchándolo y viéndolo en la pantalla de Venevisión. Gonzalo fue una de las figuras de las transmisiones para el béisbol, las grandes peleas del boxeo, los mundiales de fútbol, juegos olímpicos, el Miss Universo, el Miss Mundo y hasta en la entrega de los Premios Oscar. Por ser perfectamente bilingüe, además de un hombre culto y con sentido del humor, era requerido para todos esos programas. Fue una figura al aire y un ejecutivo cuyas opiniones fueron determinantes en aquellos años de esplendor.

Con su acento cubano, comentó los doble plays de David Concepción, Joe Morgan y Tany Pérez, los jonrones de Antonio Armas y Baudilio Díaz, describió la elegancia de Jesús Marcano Trillo y, desde que eran prospectos, dio valor a las virtudes de jugadores como Oswaldo Guillén, Omar Vizquel o Melvin Mora. Describió la perfección de Nadia Comaneci, los goles de Franz Beckenbauer, las rabietas de John McEnroe, las carreras de Fórmula Indy y los juegos de la NFL. Fue capaz de comentarlo todo porque le gustaba estudiar. Tenía una biblioteca con textos de diversas disciplinas.

A los días de su partida, sus hijas Madeleine y Jacky me llamaron para que fuese a buscar sus libros. Entre las joyas que heredé con la biblioteca de Gonzalo, está una biografía de Alfredo di Stefano, escrita por Rafael Lorente, dedicada por “La Saeta Rubia”. Fueron amigos y compañeros.

Vale recordar la narración de Gonzalo cuando el nadador venezolano Rafael Vidal ganó la Medalla de Bronce en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Recuerdo especialmente que a su acento cubano se le impuso su amor por Venezuela en aquella descripción emocionada y emocionante de cada metro y de los segundos finales. No perdió nunca la ubicación del venezolano, dio cuenta de cada brazada hasta que anunció con certeza, antes que los cronómetros oficiales, que Vidal había llegado de tercero, y sonó la marcha de Venevisión.

 

 

 

Su fuerte, por supuesto, eran los deportes. Tenía un resumen dominical llamado Deportivas Venevisión, variado y ameno. Y comentaba una especie de reality-show llamado “La supervivencia de los más aptos”, donde unos tipos eran sometidos a competencias en las que tenían que nadar, montar bicicleta, trepar árboles, descender por barrancos a rapel, o bajar por caudalosos ríos en kayaks.

 

 

 

También es imposible olvidarlo como la voz que dio cuenta de los triunfos de Maritza Sayalero e Irene Sáez en el Miss Universo, y de Pilín León en el Miss Mundo. Su versatilidad, gusto por el cine y ser bilingüe, le permitieron ser por varios años el narrador de los Premios Oscar. Era comentarista y traductor simultáneo.  “Y el ganador es… ¡Robert De Niro, por Toro Salvaje!”. Ese día se dio gusto hablando de De Niro y de boxeo.

 

 

Gonzalo formaba parte de nuestras vidas tanto como el televisor.

Su programa, “Así se juega el Béisbol”, duraba media hora. En esos treinta minutos Gonzalo entrevistaba a un pelotero y luego lo ponía a dar una “clínica” en la que lo hacía explicar, bate o guante en mano, cómo era su mecánica de juego. Creo que coincidirán conmigo en que entre los mejores e inolvidables programas, estuvo el que hizo con Baudilio Díaz, que aún se puede ver en YouTube.

Si algo destacaba en los comentarios de Gonzalo, era su respeto por el béisbol, por sus jugadores, técnicos y seguidores. Fue catcher y mánager, así que tenía esa visión de la estrategia del juego

Aunque su profesión, o mejor dicho, su título universitario era de abogado, Gonzalo estuvo muy vinculado al béisbol en Cuba antes de la Revolución. Conocía la pelota desde adentro, especulaba sobre la base de su experiencia. No le gustaba hablar de más.

Llegó a mi vida cuando trabajé en Omnivisión, porque él se encargó del Departamento de Deportes de ese canal, el primero por suscripción que hubo en Venezuela. Una mañana me atreví a hablarle en la cafetería de cuánto lo admiraba y le dije que me gustaba mucho el béisbol. Seguimos conversando y al final me dijo las palabras que siempre repito en entrevistas: “Debes estudiar, leer mucho, preguntar. Yo me equivoco porque soy humano, pero tú te vas a equivocar por ser mujer. Es como en el tráfico. Cuando un hombre se atraviesa o da la vuelta donde no es, le sueltan una palabrota, pero si es una mujer, dicen ‘Tenía que ser una mujer’. Para equivocarte menos debes ver mucho béisbol y escuchar y aprender de los que saben”.

Siempre le agradeceré el consejo y que haya estado pendiente de mí, como un padre amoroso y también estricto.

Al poco tiempo de ganar Hugo Chávez, decidió radicarse en Miami. Siempre repetía que tenía dos exilios, el de Cuba y luego el de Venezuela. Se sentía un venezolano nacido en La Habana.

Fue parte de la filmación de la película de Andrés Galarraga. César Miguel Rondón decidió que Gonzalo debía ser el gran narrador del documental “Galarraga, béisbol, puro béisbol”. Gonzalo habló sobre la trayectoria de Andrés Galarraga desde que apareció en la pelota profesional, pasando por cómo triunfó en las Mayores, hasta lo importante que fue, en su estrellato, el poderoso Don Baylor. Aprovechó para hablar del béisbol como modo de vida, explicando con franqueza lo que es la vida de un pelotero, dentro y fuera de las rayas de cal. Fue una lección de vida vista desde el béisbol.

El anecdotario de Gonzalo era tan extenso como su trayectoria.

 

Gonzalo López-Silvero con Don King

 

Tenía cuentos con boxeadores, fue juez de peleas importantísimas en Las Vegas, Nueva York, Miami, Tokio, Caracas… Tenía historias con Don King, el polémico promotor de boxeo, y de los Mundiales de Fútbol, al lado de su amigo Alfredo di Stefano.

En estos días, andando de un campo de entrenamiento al otro, compartía con mi hijo Daniel lo que me contaba Gonzalo, de sus recorridos en motor-home por los estadios de Arizona y Florida. Así era como le gustaba cubrir el Spring Training. Hacía tantas entrevistas, que luego ese material le daba para varios meses de “Así se juega el béisbol”.

Gonzalo López-Silvero terminó de darle la vuelta al cuadro el 10 de marzo de 2015.

 

 

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