María Corina Machado: «Lo único que soporta al régimen y a Delcy Rodríguez es la represión»
Según la premio Nobel de la Paz, «el Gobierno español ha optado por mantener una posición de segunda o tercera línea, en algunos casos incluso complaciente con algunos actores»
Tras verse con Donald Trump en la Casa Blanca, entregarle en mano la medalla del premio Nobel de la Paz con un mensaje que ahora revela, y decirle al presidente que confía en que complete «la liberación de Venezuela», María Corina Machado detalla los pormenores de esa visita, su experiencia de 16 meses en la clandestinidad y el horizonte político que se abre tras la caída de Nicolás Maduro; en una conversación marcada por la urgencia de la transición y el desmontaje de la represión —con protestas tomando las calles de Caracas por primera vez en muchos años— la líder opositora reivindica la legitimidad del mandato popular del 28 de julio y describe a Trump como «el aliado que más ha hecho por la libertad de Venezuela», y es muy clara al afirmar estar segura de que Delcy Rodríguez tiene «los días contados».
—Lo más urgente: está habiendo manifestaciones en Venezuela, es algo realmente insólito desde hace mucho tiempo, no estamos acostumbrados a que haya protestas en contra del régimen. ¿Cómo lo ve y qué está sucediendo en este momento en Venezuela?
—Lo que está ocurriendo es algo maravilloso que a mí no me sorprende porque yo conozco y confío en el pueblo de Venezuela, que no ha dejado de luchar un solo día, a pesar de la más brutal represión de estos últimos meses, sobre todo a partir del 28 de julio, de nuestra victoria increíble. Y esto que está ocurriendo en estas últimas semanas en enero demuestra cómo la sociedad venezolana, además, entiende claramente el momento. Estamos frente a una situación en la cual el régimen claramente se está desmontando y se está viendo forzado a reducir sus capacidades represivas. Mucho menos de lo que obviamente aspiramos y tendría que ocurrir en un proceso de transición, porque con transición no puede haber represión. Pero ya esto está enviando unas señales muy poderosas que han envalentonado a los estudiantes, a los familiares de los presos políticos, a varios líderes políticos que han estado escondidos y que ya han salido a las calles. Se trancó el viernes la principal autopista de Caracas con estudiantes exigiendo la liberación de los presos, en Zulia, en Mérida. Es realmente algo, como te digo, extraordinario que demuestra que la sociedad venezolana no va a detenerse hasta que logremos la libertad.
—Se pierde el miedo, ¿y cuál es el factor esencial para perder el miedo justo ahora?
—Bueno, esto no hubiera ocurrido sin el 3 de enero, evidentemente, sin el hecho de que Maduro está siendo juzgado por la justicia de los Estados Unidos, donde además se ha obligado a lo que queda de este régimen criminal, que aún está usurpando el poder en Venezuela, a excarcelar presos políticos. Fíjate que no digo liberar, porque no son libres, sino excarcelar. Es decir, todo esto está enviando señales de que la sociedad venezolana procesa, obviamente con inteligencia, con precaución, porque la estructura represiva sigue en pie. Es decir, en lo que va de enero han sido más de 35 detenciones nuevas, 14 de los cuales siguen aún detenidos. Entonces, sí, ha habido más de 150 liberaciones, se está precisando exactamente el número, porque hay informaciones que a veces no están totalmente confirmadas. Pero todavía hay más de 750 presos políticos en nuestro país.
—Yo intenté hacerle al presidente Trump una pregunta sobre esto en su rueda de prensa de balance de final de primer año sobre el tema de los presos políticos. Preguntarle si es consciente de que se ha liberado a una treintena o cuanto sea, pero que hay muchísimos más. Y él dijo que tiene garantías de que se liberarán. ¿Cree que es consciente la Administración estadounidense del ritmo al que se va?
—Perfectamente. No tengo ninguna duda que al nivel del Departamento de Estado se está haciendo un seguimiento preciso de cumplimientos e incumplimientos de las instrucciones que ha recibido Delcy Rodríguez.
— Ha habido una línea clara por parte del presidente Trump a la hora de hablar de Delcy Rodríguez, que está cooperando mucho, que está haciendo todo lo que se le exige. ¿Cuál es la línea en este momento del régimen y qué está haciendo en este momento según su análisis?
—Bueno, en primer lugar, nadie tiene la menor duda dentro y fuera de Venezuela qué representan estas figuras que hoy en día están aferradas al poder en Venezuela. Pero además, basta con ver sus actos incluso después del 3 de enero, cuando la señora Rodríguez se presenta en la Asamblea Nacional. ¿Quiénes estaban en primera fila? ¿A quién corrió a abrazar cuando se baja de la tribuna? Al embajador de Irán, al embajador de Rusia y al embajador de China. Yo creo que ahí está clarísimo en términos de cuáles son las lealtades genuinas. Esta es una persona que es comunista y que tiene profundos vínculos con estos regímenes, que en este momento está siendo forzada a llevar adelante una cantidad de acciones que sería lo último que ella hubiese querido hacer. Y esto evidentemente no engaña a nadie y mucho menos a los venezolanos. Por eso están desesperados, tratando de explicarle a la gente que ellos siguen siendo antiimperialistas, aunque cumplen las instrucciones del presidente Trump. Tienen un problema claramente de explicación interna, pero no engañan a nadie.
—¿Qué supone que el primero al que se envía desde Washington sea el director de la CIA, y recibirle de la forma en la que fue recibido en Caracas?
—Bueno, yo no quiero especular porque no sé las conclusiones de esta reunión, pero imagínate lo que pueden estar pensando los militares venezolanos, los cuerpos de seguridad, los policías y las propias estructuras del régimen, que no han hecho sino escuchar como esas mismas personas han culpado a 30 millones de venezolanos de ser miembros de la CIA. Ninguno nos salvamos. Y ellos de rodillas cumpliendo órdenes. Como te digo, hay algunos personajes que hoy en día en Venezuela tienen graves problemas de comunicación, de coherencia, de explicación y que además esto ha generado, obviamente, una profundización de la desconfianza, de las traiciones, de las delaciones que hay entre los distintos grupos de mafias que conforman el régimen chavista.
—¿Cuánto tiempo le queda a Delcy?
—Lo menos posible esperamos, por el bien de Venezuela y por el bien de los Estados Unidos. Entendemos que esto fue una fase que el Gobierno de los Estados Unidos consideró que era conveniente a los efectos de hacer más ordenado o regulado por ellos mismos el proceso, pero claramente en este momento tú tienes la amenaza real y la fuerza de un Gobierno democrático y firme como el Gobierno de los Estados Unidos, que por cierto es el único Gobierno y el único país en el mundo que ha arriesgado a ciudadanos de su país en función de la liberación de Venezuela, lo cual es algo que los venezolanos recordaremos siempre. Tiene sectores del chavismo colaborando, pero aquí falta el elemento, a mi modo de ver crucial, que es la gente y la legitimidad, y hacia eso debe evolucionar este proceso.
—La legitimidad la dan las urnas el 28 de julio de 2024 ¿Qué sucede ahora? ¿Es válido ese resultado? ¿Se respeta ese resultado o pensamos más en las siguientes elecciones?
—Es absolutamente legítimo. Es más, yo creo que no estaríamos aquí. La fuerza y la legitimidad que tiene todo este proceso de aplicación de la ley, de todos estos meses de lucha después del 28 de julio, que le ha dado además ese nivel de respaldo a la decisión del presidente Trump. No solamente en los Estados Unidos y en Venezuela. Si tú ves país por país en las Américas, la operación de presentar a Nicolás Maduro ante la justicia de los Estados Unidos tiene un apoyo popular monumental y eso emerge entre otras cosas de la gran legitimidad de que ha sido el pueblo de Venezuela que ha arriesgado todo, son cientos de miles de vidas que se han sacrificado por la democracia y la libertad.
—Es llamativo, países hermanos como España y Venezuela, con la cantidad de exilio que hay, que ha tenido que huir de Venezuela y están en España. Me sorprendió en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos escuchar a la embajadora de España decir que esto era una vulneración del derecho internacional e ir más por la senda de la condena de las acciones de Estados Unidos en la extracción de Maduro. Parece ser que España no se ha sumado a ese grupo de países que han querido ver en esto un paso como lo describe usted hacia la democracia. ¿Qué mensaje tiene para el Gobierno español?
—¿Te sorprendió? A mí no me sorprendió. Y lo digo con muchísimo dolor, porque si hay un país con el cual los venezolanos, lógicamente, una nación con la que nos identificamos, porque nos une historia, cultura, religión, lenguaje, el idioma, es decir, los vínculos históricos, la propia gente… ¿Cuántos venezolanos somos descendientes de españoles? Y cuántos venezolanos están hoy viviendo en España. Y España ha sido históricamente, en las últimas décadas, el principal interlocutor entre la Unión Europea y América Latina frente a este horror de lo que ocurre en Venezuela, donde se han violado todos los derechos y todos los criterios internacionales de lo que es la democracia, los derechos humanos, la soberanía. Y España ha optado… Voy a corregir, no España, el Gobierno español ha optado por mantener una posición, a mi juicio, claramente de segunda o tercera línea, en algunos casos incluso complaciente con algunos actores, incluyendo la propia Delcy Rodríguez, sancionada por Europa y visitando España. Entonces, ha habido otros países, otros gobiernos, que han ocupado estos espacios y que han hecho que la Unión Europea mantenga posiciones muy firmes, a los cuales les estaremos siempre profundamente agradecidos, pero al final la historia será implacable. Porque todo, todo se va a saber, la verdad emergerá.
—Hay, me consta por conversaciones que he tenido aquí en Washington, que desde España, el entorno del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que todos conocemos su papel, su amistad, según él la define, con Delcy Rodríguez, propone a figuras como el exgeneral Miguel Rodríguez Torres como parte de un futuro. Hemos publicado en ABC algunas informaciones como posible solución de un chavismo sin Maduro. ¿Qué supone este tipo de opciones en tu opinión?
—Eso supone que la gente no importa. Eso parte de la base de que los ciudadanos no tienen nada que decir y que se pueden marginar y que el país se lo va a calar, ¿no? O sea, que la gente simplemente, después de todo lo que hemos vivido, después de todo lo que hemos sufrido, después de las mil batallas que hemos dado, que hemos ganado, las caídas, las pérdidas, entonces simplemente vamos a aceptar que quede una estructura criminal vinculada al régimen que en primer lugar trajo toda esta tragedia al país. Eso no existe. Los venezolanos no vamos a dejar de luchar. Mira todo lo que hemos hecho y nos dijeron que era imposible: unir al país, hacer primarias, derrotar a Maduro en las urnas, soportar la represión, lograr el apoyo internacional, con esto increíble que ha hecho el presidente Trump. Y ahora vamos a simplemente resignarnos, cuando más fuerza tenemos, cuando el régimen está en su momento de declive y colapso final. Eso no va a pasar. Y al final, te lo repito, lo único, lo único que soporta al régimen y a Delcy Rodríguez es la represión. Y como no puede haber una transición con represión, y ya empieza a desmontarse la represión, cuando ya no exista el miedo en Venezuela, al régimen no le queda nada sino aceptar su partida.
