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Más de un millar de detenidos en las protestas y venta masiva de vuelos para escapar de Rusia

Las búsquedas en internet sobre cómo autolesionarse sin dolor se disparan

Policías rusos detienen a una persona durante una manifestación no autorizada REUTERS

 

El anuncio de Vladímir Putin sobre la movilización parcial de reservistas provocó protestas ciudadanas masivas en más de una treintena de ciudades rusas -Moscú, San Petersburgo, Volgogrado, Bélgorod, Ekaterimburgo y Novosibirsk, entre otras-, que fueron sofocadas sin contemplaciones por la Policía. Imágenes de los manifestantes siendo arrastrados o llevados en volandas por los agentes se hicieron virales en las redes sociales. Al cierre de esta edición eran más de un millar los detenidos, según el portal independiente OVD-Info.

La medida con la que el Kremlin pretende cambiar el curso de la guerra y poner fin a los reveses militares que sus tropas han sufrido durante las últimas semanas en Ucrania no solo provocó la respuesta en la calle. Como era lógico, una de las primeras reacciones tomó la forma del miedo. En concreto, del temor expresado por los ciudadanos que se lanzaron a comprar billetes de avión para huir de Rusia cuanto antes, preocupados de que esta última y desesperada iniciativa de Putin los empuje hasta la primera línea de frente.

Precios récord

Según informa Reuters, los precios de los vuelos para salir de Rusia alcanzaron ayer precios récord y muchos se acabaron poco después del anuncio de Putin sobre la movilización. Así ocurrió, por ejemplo, con los directos entre Moscú y Estambul y Moscú y Ereván (Armenia), pues se trata de destinos donde los ciudadanos rusos no necesitan visado y pueden viajar sin pesados trámites burocráticos de por medio.

A mediodía, los vuelos directos de Moscú a Azerbaiyán, Kazajistán, Uzbekistán y Kirguistán también dejaron de aparecer en las páginas web, reveló el diario ‘The Moscow Times’. Según la misma fuente, los ferrocarriles rusos y la aerolínea Aeroflot anunciaron que aún no habían recibido la orden de prohibir las ventas de billetes a ciudadanos susceptibles de ser reclutados por el Kremlin.

Ese miedo también se pudo conocer a través de Google Trends, una herramienta que sirve para medir qué términos o expresiones se están introduciendo más en ese buscador de internet y que mostraba que en Rusia se había disparado el interés por palabras o frases relacionadas con cómo romperse un brazo sin dolor y autolesionarse o sobre cómo salir del país.

Posible cierre de fronteras

«Esto es horrible para los ciudadanos, para los hombres que se han quedado en Rusia y no han podido salir. Los que no han podido ahora van a tener que ir a la guerra o a la cárcel si no están de acuerdo», explica a ABC Veronika Efremova, de 41 años, ciudadana rusa que ahora reside en España y lamenta el dolor de los ucranianos y la violencia provocada por el Kremlin. «Se ha dado otro paso para matar a nuestra gente. Lo que está haciendo Rusia con los ucranianos es un horror. Ahora ha subido la máquina de represión a otro nivel. No hay leyes, no hay derechos, no hay nada para los rusos que están en Rusia», lamenta.

Conscientes de que el régimen de Putin no está dispuesto a permitir una salida masiva de ciudadanos, la prensa se interesó ayer por el posible cierre de fronteras para evitar que los rusos afectados por la movilización abandonen el país. En una rueda de prensa, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, declinó concretar si está encima de la mesa o no adoptar una medida de ese calibre. «No puedo responder a esa pregunta. Hay disposiciones para esto en las leyes vigentes», comentó.

Propaganda

«El ministro de Defensa nos dijo que Rusia ha perdido 6.000 militares, pero ahora necesitan 300.000. No se entiende. Nos están mintiendo para proteger sus puestos», denuncia Efremova. «La gente está hipnotizada por la propaganda, pero lo que pasa en Rusia es una tragedia. Perdemos gente, matamos a gente inocente, matamos en otro país que es muy cercano a nosotros no solo geográficamente, sino también mentalmente. La separación que se ha abierto es para muchos años. Es una tragedia global», explica.

«Espero que la gente afectada por la propaganda empiece a comprender, que algo empiece a cambiar, pero no tengo expectativa de que vaya a haber protestas», añade Efremova, que no muestra demasiada esperanza a pesar de que los opositores han pedido a los ciudadanos que se manifiesten. «Rusia era una dictadura, pero ahora es un país totalitario», concluye.

Al cierre de esta edición, se desconoce cuántos rusos han huido, pero sí que los países fronterizos con Rusia se han preparado para las posibles consecuencias de la medida tomada por Putin. Sin ir más lejos, el ministro de Asuntos Exteriores de Letonia, Edgars Rinkevics, subrayó que no se concederá refugio a ningún ruso que intente solicitarlo. La guerra entra en un nuevo tiempo de escalada, también para los civiles.

 

 

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