Mensaje del Consejo Superior de la Democracia Cristiana, en su sexto aniversario
El Consejo Superior de la Democracia Cristiana, al cumplir seis años de existencia, se dirige al país para hacer las siguientes consideraciones:
Primera: Comenzamos el 2026 esperanzados y comprometidos con el pronto regreso de la libertad, la democracia, el estado de derecho y la superación de la crisis económica y social en Venezuela. El premio Nobel de la paz, otorgado a la indiscutible líder de la oposición, María Corina Machado, bajo la simbólica frase de que “no hay paz sin democracia”, constituye un reconocimiento a la incansable lucha de los venezolanos por hacerla realidad y, con ella, el respeto a los derechos humanos.
Segunda: Saludamos el apoyo de las naciones amigas y consecuentes con el pueblo venezolano, en este largo empeño por recuperar la libertad y la democracia, entendiendo que una Venezuela soberana, con instituciones democráticas fuertes, como las tuvo en el pasado, es la mejor garantía para la lucha contra el crimen organizado y para el sostenimiento de la paz y seguridad hemisféricas. Ante la actitud meramente discursiva de la comunidad internacional y la inacción de la Corte Penal Internacional -a pesar de los crímenes de lesa humanidad cometidos en el país- la determinación del gobierno del presidente Trump ha sido decisiva.
Tercera: Alertamos sobre el peligro que representa para el país una provisionalidad prolongada. Creemos que el respeto a la voluntad popular debe concretarse este mismo año. Sólo con la plena vigencia de los derechos inalienables del pueblo, Venezuela reencontrará el camino de la justicia, prosperidad y bienestar, y logrará el regreso de sus hijos dispersos por el mundo.
Cuarta: Urgimos la libertad de TODOS los presos políticos, civiles y militares. Nos unimos al movimiento universitario, a los familiares de los presos y a todas las organizaciones de la sociedad civil que exigen su inmediata liberación. Todavía Juan Pablo Guanipa, Perkins Rocha, Rafael Tudares, María Oropeza, Javier Tarazona, Catalina Ramos, José Ignacio Moreno y Henry Alviarez, entre muchos otros, siguen injustamente tras las rejas.
Quinta: Exigimos igualmente la vigencia de la plena libertad de expresión en el país, el ejercicio del derecho del pueblo a manifestarse libremente, sin temor a la coacción y la represión por grupos armados, pertenecientes al estado o no, como corresponde en una democracia verdadera, aspiración mayoritaria de los venezolanos.
Sexta y última: pedimos garantías para el regreso de los dirigentes políticos que se encuentran en el exterior, comenzando por el presidente electo Edmundo González Urrutia y la líder María Corina Machado, con seguridad para sus vidas y libertad para actuar y movilizarse pública y abiertamente en el territorio venezolano.
