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Merkel remonta tras la mayor dureza de la UE contra la inmigración

merkel2--620x349 (1)Julia Kloeckner (d), candidata de la CDU en Renania-Palatinado, descubre con la canciller Merkel que van vestidas del mismo color, durante un acto de campaña este miércoles en Bad Neuenahr-Ahrweiler Reuters

El preacuerdo de la UE con Turquía –en buena parte impulsado por Alemania– le está valiendo a Merkel feroces críticas dentro de su propio partido, pero a la vuelta de Bruselas la canciller alemana se ha encontrado al menos con una grata sorpresa en los sondeos. La encuesta de popularidad que regularmente publica el Instituto Forsa para la revista «Stern», que mide la «competencia» que el electorado atribuye a cada uno de los políticos, parece haber tocado fondo en su caso y vuelve a remontar, tímida pero paulatinamente ascendente.

El 50% de los encuestados considera que Merkel está demostrando sercompetente, en plena crisis de los refugiados, dato que se sitúa un 2% por encima del sondeo del 2 de marzo. El nivel más bajo lo obtuvo Merkel el 16 de febrero, con un 45%, que pasó a un 48% en las dos siguientes encuestas semanales. En febrero de 2015, la popularidad de Merkel alcanzaba el 61%, después de haber sobrepasado incluso el 80% en los mejores momentos de su imagen. A modo de comparación, el líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, sigue anclado en el 14%y en el muestreo adelantado este miércoles pierde un punto más hasta el 13%.

La mejoría en la popularidad de Merkel parece estar relacionada, por su coincidencia en el tiempo, con la aparición de la canciller alemana en un programa de televisión de la cadena ARD, en horario de máxima audiencia, en el que se sinceró sobre el asunto de los refugiados. Merkel dejó claro que, a pesar de las presiones nacionales e internacionales para que Alemania establezca un cupo anual de recepción de refugiados, no dará su brazo a torcer. Reconoció que su destino político está ya ligado a la gestión de esta crisis y al trato humanitario a los refugiados. Pero lo cierto es que, tras este lenguaje «humanitario», el preacuerdo de la UE impulsado por Alemania endurece notablemente la política con los refugiados hasta el punto de prever la devolución masiva de todos los inmigrantes llegados desde Turquía.

Elecciones el domingo

Ese aumento de la popularidad, sin embargo, no se traduce todavía en una mejora de los resultados de su partido en las elecciones que el próximo domingo celebran tres de los Bundesländer alemanes, en las que se espera que la Unión Cristianodemócrata (CDU) reciba un castigo por la gestión que el gobierno está realizando en la crisis de los refugiados. La encuesta llevada a cabo por INSA señala que la principal colleja se la llevará Merkel en Baden-Würtenberg, donde la CDU puede dejarse en torno a un 10% de los votos y quedar en el 28,5%. En esta región del sur de Alemania se reafirmaría el partido Los Verdes, que ha ocupado ya el gobierno durante la última legislatura y cuyo líder, Winfried Kretschmann, es uno de los pocos políticos alemanes que respalda sin fisuras los aspectos más humanitariosde la política de refugiados de Merkel. El SPD pierde un 10,6% de los votos y queda como tercera o incluso cuarta fuerza política.

En Renania-Palatinado y en Sajonia-Anhalt, la CDU de Merkel seguirá siendo el partido más votado (35% y 29% respectivamente) con pérdidas leves (-0,2% y 3,5%), mientras que el SPD pierde hasta un 6% en la última de estas regiones y desciende hasta el tercer puesto de las fuerzas políticas regionales, un drama para un partido centenario, debido a la aparición del verdadero fenómeno demoscópico de estos comicios, el partido antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD).

Antieuropeísmo

Como brazo político del movimiento Pegida (Patriotas Alemanes contra la Islamización de Occidente), este nuevo partido se sitúa por delante de los socialdemócratas en las encuestas tanto en Baden-Württenberg como en Sajonia-Anhalt, amenazando con convertirse en un elemento antieuropeísta y xenófobo con capacidad para desestabilizar la política alemana. En la última manifestación de Pegida en Leipzig, los asistentes corearon sin pudor gritos de «¡Heil Hitler!» e hicieron ondear banderas del Reich. Una de sus eurodiputados, Beatriz von Storch, ha justificado en Twitter los disparos contra los refugiados en las vallas fronterizas y varios de los miembros de su directiva confiesan que su modelo político y social a seguir es el del primer ministro húngaro, Viktor Orban.

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