Merz lleva a Trump un plan para el día después en Irán
El canciller alemán sugiere que Estados Unidos se ocupe de Oriente Próximo y los europeos de Ucrania

El canciller alemán, Friedrich Merz, junto al Trump en una cumbre por Gaza en Egipto. (REUTERS)
Friedrich Merz marcó el tono de la que será su segunda vista al despacho oval como canciller alemán en su primera reacción al ataque a Irán. «No es el momento de dar lecciones de derecho internacional a nuestros socios y aliados», dijo, dando a entender que prevalecerá el pragmatismo. Antes de volar a Washington para entrevistarse esta tarde durante dos horas con el presidente Trump, ha hablado además de «reparto transatlántico de cargas», lo que sugiere que tratará de proponer un reparto de tareas: Estados Unidos se ocupa de Oriente Próximo y Europa de Ucrania.
Merz quiere jugar un papel activo y su equipo ha desvelado que lleva en el maletín una agenda de cuatro puntos para el «día después» en Irán. Es decir, para el tiempo posterior a los ataques militares, en el que Alemania quiere volver a participar. Abarca desde el diseño de un nuevo orden de paz hasta un «acuerdo contractual» sobre el programa nuclear y de misiles, pasando por medidas de apoyo al pueblo iraní para que pueda decidir libremente su destino. Alemania abandona definitivamente, por tanto, la política exterior basada en valores y adopta una nueva ruta acomodada a la nueva realidad internacional.
En lo que respecta estrictamente al conflicto militar, sin embargo, el Gobierno alemán no quiere participar en la guerra en Irán. «Tampoco disponemos de medios militares adecuados», ha utilizado como excusa el ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, que añadió que «la República Federal definitivamente no tiene intención de participar de ninguna manera». Aunque Alemania ha firmado una declaración conjunta de advertencia con Francia y Reino Unido, Wadephul insiste en que la reacción será estrictamente defensiva y Merz deberá confrontar esta posición con el planteamiento de Trump.
El canciller alemán ha logrado, en su primer año en el cargo, establecer un contacto personal y fluido con el presidente estadounidense, un grado de interlocución que lo convierte en una especie de enviado europeo, dado que la Administración Trump desprecia la comunicación con las autoridades de Bruselas. Esto quedó patente a mediados de agosto, cuando Trump le informó sobre su reunión con el gobernante ruso Vladímir Putin en Alaska, que había tenido lugar unos días antes.
Merz no olvida coordinarse con otros jefes de Gobierno europeos y lleva, a modo de portavoz, la intención de apalabrar la presencia de tropas estadounidenses y la participación activa de Washington en la defensa de Ucrania durante el mayor tiempo posible, para así ganar tiempo para el proceso de rearme. El canciller alemán expondrá además los detalles de los que ya está hablando con Macron sobre el plan para extender el paraguas nuclear francés a buena parte del territorio europeo. Se trata de un proyecto bastante avanzado, pensado para establecerse bajo el paraguas de la OTAN y con el acuerdo de Estados Unidos, que Merz intentará recabar.
Consecuencias económicas
Merz también intentará averiguar en la Casa Blanca qué consecuencias tendrá la reciente sentencia del Tribunal Supremo para Europa y el acuerdo aduanero acordado. Alegará que, a los daños de los aranceles, están a punto de sumarse las consecuencias de la próxima crisis, que se inicia con el cierre del estrecho de Ormuz. Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, dejó claro que los europeos «no creemos en aranceles ni en el proteccionismo, sino en el libre comercio» y estableció las pocas líneas rojas que conserva en su relación con Trump.
«La guerra cultural del movimiento MAGA en Estados Unidos no es nuestra», aclaró, al tiempo que establecía que «la libertad de expresión termina aquí, con nosotros, cuando esta palabra se vuelve contra la dignidad humana y la Ley Fundamental», en referencia a su negativa a asociarse con la ultraderecha nacionalista y admiradora de Trump de Alternativa para Alemania (AfD).
