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Michel Barnier, el peor situado entre los candidatos conservadores para enfrentarse a Macron

El exnegociador para el Brexit de la UE, que ha confirmado su participación en las primarias de Los Republicanos, busca arañarle votos al presidente Macron entre el electorado proeuropeo de centroderecha

Michel Barnier, exnegociador del Brexit de la Unión Europea, confirmó que participaría en las probables primarias de su partido de centroderecha para las elecciones presidenciales francesas del próximo año.

«En estos tiempos oscuros, tomé la decisión de postularme para la presidencia francesa, para ser presidente de una Francia reconciliada», dijo Barnier a TF1, el canal de televisión más visto de Francia. El también exministro de Relaciones Exteriores francés, de 70 años, busca arañarle votos al presidente Macron entre el electorado proeuropeo de centroderecha.

Francia vive un ataque grave de inflación de candidaturas a la presidencia de la República: tres candidatos conservadores, cinco candidatos ecologistas, dos candidatos de extrema derecha, una candidata socialista y un candidato de extrema izquierda aspiran a sustituir a Emmanuel Macron en el palacio del Elíseo.

Inflación política que oscila entre la descomposición del paisaje político nacional y la insignificancia fratricida.

Todos los sondeos y estudios sociológicos confirman que Francia es hoy un país conservador o muy conservador en busca de un presidente conservador capaz de evitar el temible «declive» nacional, rostro amable del fantasma de la decadencia.

A la derecha, tres primeros candidatos aspiran a la candidatura de Los Republicanos (LR, derecha histórica, el partido de Nicolas Sarkozy) a la presidencia de la República: Xavier Bertrand, presidente de la región Altos de Francia, el mejor situado en los sondeos, Valérie Pécresse, presidente de la región Isla de Francia, la primera mujer conservadora que aspira con posibilidades a la jefatura del Estado, y Michel Barnier, ex comisario europeo, el peor situado en los sondeos. No es posible descartar de algún nuevo candidato, en el momento oportuno.

Si LR consigue evitar la división y elegir un candidato único, el elegido o elegida tendrá muchas posibilidades.

A la izquierda, el PCF y el PS viven las crisis más graves de su historia. Solo Anne Hidalgo, nacida en la provincia de Cadiz, alcaldesa de París, aparece como posible candidata socialista. Si no aparecen rivales de penúltima hora.

A la extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, con antecedentes familiares murcianos, aspira a liderar las izquierdas populistas. Es un rival temible.

Macron, en una posición de ventaja

A la extrema derecha, Marine Le Pen es la candidata natural. Por vez primera en la historia, los sondeos estiman que la extrema pudiera ganar la jefatura del Estado. Posibilidad hipotética, por ahora.

Marine, como la conocen sus simpatizantes, ha perdido un cierto fuelle. Y corre el riesgo de la confirmación de un nuevo y posible candidato ultra conservador, Éric Zemmour, polemista, columnista, autor de libros de un populismo radical conservador. Si su candidatura progresa, Le Pen sufriría de una rivalidad temible para ella.

Los ecologistas, por su parte, tienen cinco candidatos potenciales, Eric Piolle, Delphine Batho, Yannick Jadot, Sandrine Rousseau y Jean Marc Governatori… muchos candidatos para una franja electoral modesta.

Esa nube de candidatos favorecen en cierta medida la candidatura de Emmanuel Macron, que cuenta con dos ventajas potenciales: la división de la derecha tradicional y la emergencia de una nueva extrema derecha populista.

Muchos de esos candidatos desaparecerán lenta o rápidamente. Todos encarnan algo así como una descomposición del paisaje político tradicional, en curso de metamorfosis profunda. Derecha y izquierda tradicionales tendrán que reinventarse para seguir existiendo y poder rivalizar con Emmanuel Macron.

 

 

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