DictaduraEconomía

Oda al Gil de Cuba

El 'discurso de despedida de Alejandro Gil por Miguel Díaz-Canel': la defenestración del ministro de Economía contada en sátira política.

Alejandro Gil, cuando era ministro de Economía.
Alejandro Gil, cuando era ministro de Economía. EFE

 

 

Se ha filtrado el discurso enalteciendo la obra de Alejandro Gil, leído por Miguel Díaz Canel en el Palacio de la Revolución, al momento de su despedida. Aquí lo reproducimos:

«Compañeros: En 65 años construyendo el socialismo, pocos cuadros han logrado la altura picoturquiniana del compañero Alejandro Gil, destacando entre los bendecidos que saben traducir en acciones las enseñanzas de Fidel, llegando incluso, con su récord de cubanos emigrados entre 2022 y 2023 (esto no se tome como diversionismo ideológico) a superar uno de los más épicos logros del invencible comandante en jefe.»

«Así, comencemos esta alabanza por el eje central de la labor socialista de Gil, la misión imposible que solo un verdadero hijo de la revolución pudo coronar con éxito sin parangón: provocar la mayor ola migratoria de la historia de Cuba.»

«Las asombrosas cifras de cubanos migrantes entre 2021 y 2023 le hacen digno, ya no solo de la mansión en Siboney y las dos MIPYMES, pues expulsar a más de 600.000 personas es mérito suficiente para ser galardonado con la orden de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.»

«Cuando los tibios flaquearon, atemorizados de que la presión fuese inaguantable, tú, Alejandro, te erguiste a tu máxima altura revolucionaria y dijiste: más.  Más se podía apretar al pueblo; más se podía descapitalizar la agricultura; más podían aguantar los hospitales sin ni una lechada o un rayos X; más podían aguantar los enfermos sin medicinas; más calor, más peste, más ahogo podía aguantarse en las guaguas; más niños con hambre, más viejos con hambre, más mujeres sin hambre de tanto llorar podía permitirse esta Revolución. Tú dijiste que el pueblo aguantaría y ahí está, aguantando y mirando como Revolución es construir… más hoteles.»

«Y cuando los mojigatos lamentaron los millones que se irían y las familias que se romperían, tú, con viril estampa, hablaste de los millones que ganaría tu familia y las de todos en el Comité Central, traficando carne humana hacia la Nicaragua del compañero Daniel, en un ejemplo brillante de solidaridad socialista. Nadie como tú para hacer realidad la frase de Fidel de que Revolución es expulsar a todo el que pueda ser expulsado… y recibirlo cuando se haga ciudadano norteamericano.»

«Solo un cuadro de tu calado ideológico pudo eliminar el CUC —porque había que unificar las monedas— para en apenas meses crear el MLC —para vender solo artículos de lujo e impulsar la industria nacional—, y en el ínterin congelarle las cuentas en divisas a miles de personas. Solo alguien con doctos conocimientos de economía podía convertir las tiendas en CUC en tiendas en CUP, para rápidamente vaciarlas y concentrar la oferta en unas pocas tiendas ahora en MLC, muchísimo más caras, pero afirmando que la Revolución no dejaría a nadie atrás.»

«Pero si algo será recordado con letras escarlatas en los anales del socialismo, será el haber lanzado la Tarea Ordenamiento justo en medio de la pandemia, cuando las familias eran más débiles y necesitaban alguna esperanza, justo cuando la situación económica internacional era totalmente adversa y el turismo había desaparecido. Sabías tú que no habría otra oportunidad de oro como aquella pandemia global para justificar los desastres que causaría la Tarea Ordenamiento, comenzando por aquello que nadie mejor que tú supiste defender públicamente como un aumento de salarios mientras en realidad licuaba el ingreso de los trabajadores casi un 40% en apenas dos años. ¡Una genialidad! Hoy tenemos a los trabajadores cubanos prácticamente trabajándonos de gratis y mantenidos por los que habían expulsado. Revolución es expulsar.»

«Y cuando los confundidos se lanzaron a las calles aquel fatídico 11 … casi inmediatamente propusiste que la Aduana permitiera la importación libre de aranceles para alimentos y medicinas. ¡Qué jugada maestra digna del Comandante!»

«Pero no te confiaste, y poco después, cuando ya tenías vacías las tiendas MLC, pues GAESA necesitaba dólares, aseguraste que era el momento adecuado para permitir las MIPYMES —que se promocionarían como sector privado—, presentando un exhaustivo y bien documentado estudio que demostraba que cada miembro del Comité Central podría tener hasta tres MIPYMES asociadas si, aparte de la familia reconocida, se contaban las queridas… y queridos.»

«Otra vez, Alejandro Gil, ¡genial! Los millones de dólares que antes pasaban por canales oficiales comenzaron a fluir por canales privados de cada coronel, general, primer secretario o funcionario antiguo. ¡Que excelente método de reparto has logrado crear para mantener satisfechos a los fieles!»

«Pero si por algo serás recordado, ministro,será por tu maestría en la Mesa Redonda, donde con tono gallardo aprendido en la Escuela Nacional del Partido, convencías al pueblo de que el Gobierno estaba trabajando por reducir la inflación, para luego, con virilidad revolucionaria, imprimir más y más billetes hasta que hemos llegado a que el salario no significa nada y tenemos a millones de cubanos trabajando prácticamente gratis para el Estado.»

«Y para rematar faena, cuando ya parecía imposible apretar más, te lanzaste a una combinación de izquierda y derecha digna de Stevenson, que solo a un verdadero cuadro, a un convencido de la obra de Fidel se le pudo ocurrir: con la izquierda jab —como se dice en argot pugilístico— subiéndole impuestos y aranceles a las MIPYMES, otro jab suspendiéndole las ayudas y un tercer jab aprobando que se subieran los precios a varios productos de primera necesidad; luego ¡pum! remataste con recto de derecha ordenando un déficit fiscal superior al 18%, nocao al ciudadano de a pie. ¡Qué arte! ¡Que estilo! Pillín, te vas a ir sin confesar para cuánto calculas la inflación de 2024. Solo dijiste que sería de tres… de tres dígitos.»

«Lamentablemente, la situación política requiere un mártir y quien mejor que tú, Gil, hombre a todas, camarada que alegra las bachatas en los mejores hoteles, contento con sus tragos de Macallan de medio millón la botella, dando ejemplo para los nuevos cuadros que aún se creen lo del bloqueo.»

«Gracias Alejandro, gracias por haber sabido transformar la Cuba de Fidel, dependiente de ayudas externas, en una aceitada maquinaria de vampirización de cada uno de los cubanos que viven en el exterior, mientras los de adentro nos trabajan gratis. ¡Patria o muerte! Patria que es nuestra, muerte para pueblo.»

 

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