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Oswaldo Páez-Pumar: Regresando a un tema que creí agotado

 

El título no expresa todo lo que quiero decir, ya que sentí el tema agotado para mí porque no tenía nada más que decir, después de dos artículos y sobre todo después de una estupenda presentación de Rocío San Miguel que desde luego maneja este asunto militar con mucho más propiedad que yo. Pero me encuentro que ha terciado en el tema de la confrontación entre Venezuela y Colombia el teniente Cabello, que por esas extrañas cosas que se han dado en la República Bolivariana de Venezuela es llamado “capitán”; y de otras que se dieron en la República de Venezuela antes de ser “bolivariana”, cuando fue llamado “don de Dios”.

Apenas me voy a referir a un específico punto señalado por el teniente que consistió, palabras más palabras menos, en señalar que el enfrentamiento entre Venezuela y Colombia tendría lugar en “territorio colombiano”, es decir, que nosotros en un país que no tiene como alimentar a su población, lo que ha producido un éxodo que los entendidos en la materia comparan con los que se producen en situaciones de guerra, vamos a entrar en guerra con Colombia y la vamos a invadir, pues ninguna otra explicación tiene que el combate sea allá.

Lo primero que haremos, eso no lo dijo el teniente pero lo supongo yo, es desalojar a los grupos de colombianos armados que están en Venezuela, sean del ELN o de la disidencia de las FARC, porque en mi ignorancia de tácticas, estrategias y planes militares creo que acometer la empresa de invadir a Colombia dejando atrás intacta una fuerza o dos, que al fin y al cabo son organizaciones de colombianos, es arriesgarse a quedar “emboscados” en la mitad del medio.

Dios dado, que digo Dios mío, será que el teniente supone que esas fuerzas de colombianos del ELN y de la FARC que invaden nuestro territorio, o que lo comparten con nuestra anuencia, desde luego no la mía sino la del gobierno, nos secundarían, más bien secundarían al teniente, al usurpador y al padrino con el propósito de derrocar al gobierno de Duque en Colombia. Si es así ¿por qué hemos enviado a combatirlos a nuestra fuerza armada con resultados desfavorables? ¿Será, como en uno de mis artículos me aventuré a sospechar, que de las dos fuerzas colombianas asentadas en el suelo patrio, una de ellas no es “planta insolente” como la llamara Castro (Cipriano no el Infidel) y la otra sí. Grave asunto porque aunque contáramos para invadir con el respaldo de unos de nuestros invasores (digamos el ELN) estaríamos dejando al otro en la retaguardia, o peor aún “al cuidado de la casa”.

¿Será posible que por la cabeza del teniente haya pasado la idea de que los venezolanos que han sido acogidos en Colombia, en su éxodo desesperado por encontrar alivio a la situación de miseria que vivían en Venezuela, pudieran formar una “quinta columna” si se desata la confrontación y esta se desarrolla como predice el teniente en suelo colombiano? Desde luego es posible. Sin embargo el socorro recibido en Colombia por quienes se vieron obligados a huir de “La Victoria”, precisamente con la llegada de las FANB y de las FAES, no parece servir de pronóstico favorable para contar con una quinta columna si se desarrollan los acontecimientos del modo como lo señala el teniente. Desde luego esto que escribo puede ser quizá disparatero porque nada sé, o mejor dicho, ignoro todo de cuestiones militares en las cuales el teniente Cabello me debe llevar una gran ventaja, aunque no así en el manejo del idioma; y debo decirle a quienes me lean que unas líneas atrás me golpeó la frase “…huir de La Victoria”, porque sentí el contrasentido que ella lleva implícito “huir de la victoria es perseguir la derrota”.

 

 

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